Vivienda

Desmontamos cinco mitos sobre la compra de vivienda de segunda mano frente a la nueva

  • ¿Es más barato comprar una vivienda de segunda mano? ¿tiene peor calidad?
  • ¿Tiene más riesgo comprar un piso usado antes que una vivienda nueva?
Una pareja piensa en comprar un piso sobre plano. Imagen: Alamy.

En el mundo de la compra de vivienda existen algunas creencias populares como que las casas nuevas son de mejor calidad o que la vivienda usada es más económica. Sin embargo, estas afirmaciones no siempre son del todo ciertas. De hecho hay mitos de este tipo que son en general falsedades sin sentido. Así que teniendo en cuenta que será posiblemente la mayor inversión de tu vida y que es posible que te ates a una hipoteca de por vida es importante que evalúes correctamente todos los datos de esta operación.

Lo cierto es que a pesar de estos prejuicios ubicados en lo más profundo del imaginario colectivo la realidad es que en España predomina la compraventa de vivienda usada sobre la de obra nueva.

De hecho según los datos del INE el total de compraventa de viviendas efectuadas entre enero y septiembre de este año (384.813 operaciones), el 81,6% (314.133 operaciones) corresponden a vivienda usada. La vivienda nueva, por su parte, acumula tan solo el 18,4% de las transacciones (con 70.680 operaciones), pero refleja un crecimiento de casi un punto con respecto al mismo período del año anterior (17,5%).

Cinco mitos sobre la vivienda usada

Desde la plataforma inmobiliaria Vitrio (que lleva la realidad virtual al sector) han analizado los pensamientos generales de la gente con los datos reales del sector hasta desmontar estos cinco mitos:

1. Se dice que "comprar una vivienda de segunda mano es más económico". ¿Es esto verdad? Pues no tiene por qué. Dependerá de cómo está la vivienda y de cómo la queremos para entrar a vivir. En la mayoría de los casos el precio de la vivienda nueva es más elevado que el de las viviendas de segunda mano, al menos en lo que se refiere a precio por metro cuadrado. Sin embargo, la vivienda usada puede salir más cara al final.

Por eso, para saber realmente cuánto costará el inmueble, se debe tener en cuenta el presupuesto que se dedicará a reformarlo y ponerlo a gusto del cliente, tanto en distribución de espacios como en materiales y otros recursos, además de los gastos asociados a la compra y mantenimiento que conlleva cada tipo de vivienda. Y ya, después, comparar.

2. Mucha gente piensa que "es difícil amoldar una vivienda usada al gusto de los compradores". ¿Y una nueva es más fácil? Porque las viviendas de obra nueva no en todos los casos permiten al comprador personalizar distribución o materiales comprando sobre plano y si la vivienda a estrenar ya está construida, tampoco se podrá alterar significativamente. En caso de querer amoldarla, se podrá mediante reformas, solución que también se puede aplicar también a viviendas usadas. Lo que sí que es cierto es que las nuevas viviendas se pueden personalizar, cada vez con más frecuencia y siempre antes de las obras.

3. Se suele pensar que "las viviendas nuevas tienen mejor calidad". Pues bueno... este factor depende de diversas variables como los años de antigüedad que tenga la vivienda usada, la cantidad de habitantes o arrendatarios que ha tenido, la forma en la que la hayan cuidado sus antiguos propietarios o si se ha hecho algún tipo de reforma.

Por eso, en lo que más se deben fijar los compradores es si las instalaciones se adecuan a sus requisitos y cuál es el estado de conservación del edificio en el que se encuentra la vivienda, ya que, si está en mal estado, podría conllevar una derrama posterior.

4.También se cree que "la oferta de vivienda usada es mayor que la de obra nueva". En el mercado español existen actualmente más viviendas de segunda mano, pero la construcción de inmuebles nuevos no ha dejado de aumentar desde el inicio de la recuperación inmobiliaria en 2014. De hecho, entre enero y agosto de este año, los visados autorizados de obra nueva para uso residencial en España alcanzaron las 73.685 unidades, un 8,2% más que en 2018 (68.044). Por otra parte la vivienda usada suele estar ubicada más cerca del centro de las ciudades mientras la vivienda nueva crece hacia la periferia que es dónde ha espacio para hacerlo.

5. Otra cosa que se suele creer es que "la compra de vivienda usada acarrea más riesgos que la vivienda nueva". ¿Y esto es cierto? Desgraciadamente los engaños siempre son una opción que está sobre la mesa a la hora de realizar cualquier transacción inmobiliaria. Por eso es muy importante que si de verdad te interesa comprar una vivienda hagas una investigación en profundidad sobre el vendedor. Tanto si se trata de obra nueva como de segunda mano.

En el primer caso,será necesario saber cuál es la empresa de construcción y conocer su historial, sobre todo cuando la adquisición de la vivienda se hace sobre plano. Y es que se han dado casos en los que las constructoras no entregan los inmuebles en los plazos prometidos o, incluso, nunca terminan las obras, causando a los compradores la pérdida de su inversión y por eso se recomienda estar seguros de que todos los términos están claros y de que el vendedor es de confianza. Por su parte, en términos de vivienda usada, es recomendable estar al tanto de la situación jurídica de la propiedad. En ambos casos, es importante leer los contratos al detalle con el apoyo de un abogado o especialista.

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