Vivienda - Inmobiliario

Tres gráficos que explican por qué el euríbor y las hipotecas han despertado del sueño de la gran bajada de tipos 

  • El índice vuelve a bajar en abril y abaratará las cuotas hipotecarias 
  • Pero está frenando las caídas según está avanzando el año 
  • Los futuros apuntan a que terminará 2024 sobre el 3,25% 
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El sueño de un año cargado de recortes de tipos de interés se está volatilizando, y eso considerando que el BCE tiene el primero casi comprometido para junio, y el euríbor actúa en consecuencia. Los futuros del euríbor y los distintos plazos del índice hipotecario están recomponiendo sus expectativas, después de un año convulso, en el que se llegó a anticipar que el índice podía terminar por debajo del 2,5%.

Las perspectivas para el euríbor y las hipotecas a tipo variable se han dado la vuelta como un calcetín. Al inicio de 2024, todos los designios financieros apuntaban a que iba a ser un gran año para los miles de ciudadanos con hipoteca a tipo variable, después de aguantar dos años de encarecimiento del euríbor, los dos años de subidas más salvajes de la historia del índice.

Este 2024 debía ser el año del gran alivio, con una fuerte bajada en las cuotas hipotecarias, gracias a una caída en picado del euríbor motivada, por los grandes recortes que iban a ejecutar los bancos centrales sobre los tipos de interés. A principio de este año se esperaba que el BCE siete bajadas de tipos de 25 puntos básicos y ahora solo se esperan tres. ¿Qué supone? Pues que sobre enero y febrero se pensaba que el BCE iba a llevar la tasa oficial de depósitos del 4% actual al 2,5%, pero en este momento el escenario que tiene mayor probabilidad es que solo baje hasta el 3,25%.

Para el euríbor todo esto significaba que las expectativas desmadradas sobre los tipos también le afectaban y anticipaban que iba a caer a plomo. Los futuros del euríbor a tres meses, que toman de referencia los expertos y analistas para sus previsiones de tipos, llegaron a anticipar una caída del famoso índice para final de año por debajo del 2,5%. El euríbor y los tipos de interés funcionan casi como almas gemelas. Pocas veces se separan, salvo casos puntuales, por lo que, en casi cualquier horizonte temporal, el euríbor debe andar muy cerca de los tipos oficiales del BCE.

Llegado a este punto, y si te interesa qué va a pasar con tu hipoteca, a lo mejor te estás preguntando quién mueve al euríbor y sus expectativas. Como diría Rato: "Es el mercado, amigos". Por un lado, los bancos, en su propio mercado, se conceden préstamos a distintos plazos, que marcan el nivel del índice. Por otro lado, miles de inversores con muchos millones cubren sus posiciones contra los posibles movimientos a futuro del euríbor. Dicho de otra manera, realizan apuestas de dónde estará el índice para invertir contra él, con lo que el mercado construye previsiones, sensibles a cualquier circunstancia que afecte al propio euríbor, como inflación, tensiones bancarias o expectativas económicas.

Pero al final, el responsable de mover el euríbor es el BCE. Puede escaparse unas décimas, pero la correa de los tipos de interés es muy corta para el índice. El organismo tiene comprometido casi al cien por cien el primer recorte de tipos en más de cinco años, pero las expectativas para que sea un ciclo bajista agresivo se está desvaneciendo como un azucarillo en el café. Lo que le está pasando al euríbor es que se está ajustando a la nueva realidad del BCE y los tipos de interés. La inflación no termina de dar su brazo a torcer y la economía se mantiene demasiado robusta como para someterla a un serial de rebajas en las tasas oficiales.

Las salvajes expectativas de recorte de tipos a principio de año provocaron serias anomalías en el euríbor. Por primera vez en la historia, la referencia a doce meses comenzó a descontar los movimientos a la baja del índice. Nunca había pasado y provocó que el tipo de interés a más largo plazo ofrezca menos interés que el euríbor a una semana. Esta situación se alarga desde diciembre del año pasado.

Lo normal es que el interés que marque el euríbor a doce meses, el más conocido por influir en las hipotecas, sea más elevado que las referencias a corto plazo, ya que funciona vinculado a préstamos de más larga duración. Pero cuando hay perspectivas de cambio de ciclo en los tipos, puede ocurrir que los márgenes entre las referencias se estrechen hasta el punto de que se crucen. La anterior ocasión en la que sucedió fue en 2005.

En esta ocasión, los plazos cortos apenas fueron sensibles a las fuertes bajadas de tipos anticipadas. Se mantuvieron cerca del nivel del 4% y ahora es cuando van descendiendo poco a poco. Según se desvanecen los recortes de tipos que anticiparon los mercados para este año, el euríbor a doce meses se está volviendo a acercar al resto de plazos.

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