Comunidad Valenciana

Pablo Serna (TM): "Llevamos un 2021 extraordinario por el efecto 'champán' tras la pandemia"

Pablo Serna, CEO de TM grupo.
Valencia

El boom inmobiliario y el recurso al endeudamiento alumbraron a gigantes inmobiliarios con los pies de barro que la crisis derrumbó. Frente a ellos, una empresa familiar surgida al calor del turismo en Torrevieja, TM Grupo, se ha consolidado como uno de los mayores operadores españoles de segunda residencia para extranjeros.

¿Cómo se ha convertido TM Grupo en uno de los grandes promotores de vivienda turística en la costa mediterránea?

Nacimos en 1969 en Orihuela, con mi padre José Luis Serna como fundador. Inicialmente la empresa abordó la promoción de primera vivienda, pero a los pocos años descubrió que en la costa del sur de Alicante se podía satisfacer una demanda europea que en esos momentos aún era incipiente. En la década de los 80 empezó con pequeños proyectos en Torrevieja y nuestra primera urbanización Torreblanca del Mediterráneo, que da nombre al grupo y se vendió en su mayoría a suecos. En la década de 1990 empezamos la expansión fuera de la comarca de La Vega Baja a otras zonas cercanas. Y a partir de 2000 ya fue cuando se dio el salto a otras zonas como Mallorca, Almería y la Costa del Sol. Ahora trabajamos en la promoción en cuatro comunidades autónomas: Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Baleares. Además en 2006 aterrizamos en México en los complejos hoteleros.

¿Qué cartera tienen en desarrollo y cuáles son sus principales proyectos?

Tenemos en torno a 1.200 viviendas en curso en esas zonas. Como las más destacadas señalaría Mar de Pulpí en San Juan de los Terreros en Almería. En Benidorm estamos haciendo dos proyectos con dos torres cada una emblemáticas, Sunset Waves y Sunset Cliffs. En Estepona y Puerto Banús en la Costa de Sol también estamos con promociones. Y en Orihuela Costa desarrollamos Flamenca Village. Además de ser actuaciones en marcha, también son las zonas donde más suelo tenemos y donde creemos que el futuro de la compañía está encarrilado.

La pandemia paralizó el turismo, ¿qué efectos tuvo en el negocio?

Tuvimos una ligera caída de la facturación el año pasado, con 161 millones de euros de cifra de negocio, un 8% menos, y un ebitda de 24 millones. Hay que tener en cuenta el propio ciclo del sector inmobiliario, en el que facturas las ventas logradas el año anterior. Donde sí que lo notamos más fue en el nivel de cierre de ventas, porque tuvimos las fronteras prácticamente cerradas ocho meses en 2020. Pese a ello seguimos con las obras lanzadas y eso nos benefició para cumplir con las entregas. Por otro lado el equipo comercial se puso las pilas en la digitalización, que ha sido uno de los grandes cambios. Antes mandábamos por correo ordinario cientos de contratos a toda Europa para firmar y esa tramitación ahora ha cambiado por completo.

Tras ese parón, ¿cómo va este año, la recuperación es sólida?

Llevamos un 2021 extraordinario y estamos recogiendo los frutos. Las expectativas de recuperación se están multiplicando. Sabíamos que el sector iba a tener un efecto champán y tras 11 meses en los que apenas vendimos 250 viviendas llevamos una evolución muy buena. Era de esperar que el consumidor europeo iba a tener muchas ganas de salir y eso ha favorecido el producto español. Se ha notado que con la pandemia muchos europeos han decidido adelantar la compra de esa segunda residencia que antes se dejaba para la jubilación. Nuestros compradores ahora tienen una media de 51 años, cuando lo más normal era que fueran jubilados o personas cercanas a esa edad.

¿Significa que van a superar sus previsiones iniciales para este año?

Nuestra previsión era que el grupo consolidado se situará en torno a los 200 millones de euros este año. A estas alturas estimamos que seguro que lo superamos en al menos un 10%, porque sólo la actividad promotora en España va a rozar esa cifra, sin incluir nuestro negocio en México.

Una de las amenazas que pesaba sobre el turismo residencial en la Costa Blanca era el 'Brexit'. Ahora que ya es una realidad, ¿qué consecuencias está teniendo?

Es cierto que los británicos son los principales compradores de vivienda en Alicante, pero son mayoritarios sobre todo en el mercado de segunda mano. En nuestro caso el cliente inglés no ha sido el principal y ahora incluso estamos teniendo unas ventas mejores, algo que yo atribuyo al fin de la incertidumbre que generaba no saber cómo se iba a aplicar el Brexit. Por ejemplo en el caso de la Vega Baja del sur de Alicante teníamos el problema de que para comprar casa en ciertas zonas de la costa de Orihuela, Pilar de la Horadada y Murcia los extracomunitarios necesitaban un permiso del Ministerio de Defensa que tardaba meses. Eso se ha solucionado y también ha sido positivo para los británicos, que ahora son extracomunitarios.

¿Cuáles son los mayores mercados de TM en Europa?

En nuestro caso tenemos una cartera muy diversificada y para ello en su momento empezamos a abrir oficinas en origen, algo que fue innovador. Con 500 millones de europeos a entre dos y tres horas de avión, siempre habrá interés en algún país u otro por España. Primero eran los alemanes, también los escandinavos, luego llegaron los británicos, y ahora los alemanes han vuelto a ser nuestros primeros clientes, sobre todo por Mallorca. Los alemanes siempre han sido compradores muy concienzudos, pero tras la pandemia se han vuelto más impulsivos, estamos cerrando operaciones en 48 horas. Los segundos ahora son los belgas y en el caso de TM este años los terceros que más nos compran están siendo los polacos. Además es un tipo de cliente que están comprando viviendas a precios más altos que por ejemplo los belgas. Y en el último mes también hemos visto a varios compradores húngaros. La costa española sigue siendo un producto muy apetecible.

En los últimos años han destinado 42 millones a compras de terreno y cifran en 12.000 viviendas el potencial de su suelo. ¿Cuáles son los planes para crecer en los próximos años?

Nuestras inversiones van a estar enfocadas a crecer en Mallorca y en la Costa del Sol, destinos consolidados donde no tenemos tanto suelo y nuestros desarrollos son más pequeños. Creemos que ahí podemos tener una oportunidad de crecimiento. Recientemente también hemos hecho una inversión en Torrevieja con suelo para 2.200 viviendas a medio y largo plazo. Podríamos crecer más, pero preferimos renunciar a crecer para no perder fortaleza como empresa.

¿Esa es una de las claves que ha permitido a TM sobrevivir frente a las crisis?

Eso puede haber hecho que otros nos hayan llamado conservadores. Además de no querer hacer mucho más si no tienes dominado lo anterior, una de las claves de nuestro éxito siempre ha sido la prudencia financiera. Hemos preferido ir más lentos incluso cuando las cosas iban muy bien. Podríamos vender más pero, como decía mi padre, no sé si tendríamos la empresa igual de dominada.

Fuera de España operan en México. ¿Se plantean saltar a otros países?

En 2006 empezamos a levantar nuestro primer resort hotelero The Fives en Playa del Carmen. Hace dos años decidimos hacernos cargo de la gestión directa de los hoteles. En 2017 inauguramos el segundo hotel y el año pasado abrimos el tercero, The Fives Oceanfront Puerto Morelos. En la pandemia hicimos un esfuerzo muy importante para no cerrar los hoteles que nos costó dinero. Eso ha ayudado a que a partir de marzo empezáramos a notar un resurgir de la actividad allí, un mercado fundamentalmente para estadounidenses. México es el destino estratégico internacional de TM, con más de mil empleados allí y no tenemos pensado otro, nuestra intención es consolidar la gestión de los hoteles que ya es bastante para una empresa que tiene como core business la promoción. Queremos que nos siga aportando entre el 25% y el 30% de nuestro negocio consolidado.

¿Estudian trasladar esa experiencia en la gestión hotelera a España?

Tampoco nos planteamos entrar en hoteles en España, aquí estamos firmemente decididos a seguir con nuestra especialización en vivienda turística manteniendo la actividad. No vemos que otras promotoras hagan más que nosotros en España en este segmento y creemos que tenemos un nicho porque cumplimos las expectativas del cliente..

El repunte tras la pandemia también ha traído la subida de materias primas y la energía, del transporte, ¿cuáles son los grandes problemas del sector ahora?

Como anécdota de lo que está ocurriendo, en Mallorca no logramos encontrar en toda la isla cipreses para plantar entre los chalés. Pero lo que más estamos notando desde hace algún tiempo es el problema de la mano de obra. Es más difícil hacer obras bien que recoger la fruta en el campo, hace falta formación y eso no es fácil. La crisis expulsó a mucha gente de la construcción y no ha habido un relevo en muchas profesiones. Creo que el Gobierno tendría que proponer convenios con otros países para poder recibir mano de obra cualificada de una forma ordenada.

Un recurso de TM ha sido el que ha tumbado el Pativel, la norma que impide nuevas promociones en primera línea de costa valenciana, ¿cuáles han sido los motivos?

A nosotros el Pativel nos afecta en un suelo que tenemos en el norte de Castellón. Por eso como otras empresas inmobiliarias y la propia asociación de promotores regional tomamos medidas para defendernos. Por supuesto que también apostamos por la protección del litoral, pero se tiene que hacer con la seguridad jurídica correspondiente. Aunque la Generalitat Valenciana ha recurrido la sentencia ante el Supremo, estamos en contacto con la Administración para poder llegar a una vía consensuada en los suelos afectados, porque cada uno tiene su casuística.

¿Tienen problemas por las restricciones de la Administración en otras autonomías?

En cuanto a normativa, en Baleares estamos instando a que se agilicen las licencias y permisos con un instrumento que ya han adoptado la mayoría de autonomías: la declaración responsable. En Mallorca estamos terminando viviendas y no tenemos el permiso hasta 4 o 6 meses después. Cuando se lo cuentas a los alemanes que están viendo en la webcam sus casas acabadas no se lo creen. Y estas cuestiones encarecen las casas.

Una de las peculiaridades del grupo TM es que tiene una división agrícola, ¿cómo entraron en ese negocio?

Históricamente todo el beneficio de la empresa se reinvertía en suelo y algunos de esos terrenos adquiridos hace muchos años eran de uso agrícola. En el último plan estratégico decidimos ponerlos en valor y acometer una línea de diversificación. Mi hermano Jesús está a su cargo y hemos hecho una apuesta importante con cerca de 5 millones de kilos de cítricos. Queremos ir más allá de producir, queremos comercializar que es nuestra fortaleza, como con las casas. Quien tiene la llave de la comercialización tiene la llave de la rentabilidad y como ya estamos en esos países queremos llegar al consumidor con menos pasos, incluso comercializando a otros productores. En suelos agrícolas sin producción también estamos trabajando en plantas de energía fotovoltaica.

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