Transportes y Turismo

Renfe planea disolver su filial de Mercancías y entrar en el accionariado de su socio Medway (MSC)

  • La operadora pública opta por la cesión de activos a su nuevo socio
  • Se inclina por esta opción tras conocer las dificultades técnicas y administrativas
Tren de Renfe Mercancías remolca en Mérida la primera locomotora de Medway que inició servicio en España. Autor: Alejandro M. Medina

Renfe sigue adelante con la privatización de su filial de Mercancías. La operadora pública, que anunció la entrada de un socio industrial en su subsidiaria, eligió a finales de septiembre a Mediterranean Shipping Company (MSC) como su compañero de viaje en un último intento de reflotar un área de negocio que acumula sustanciales pérdidas desde hace años. Los planes de la cúpula de la empresa pública pasaban por constituir una nueva sociedad mixta coparticipada por ambos socios, pero la necesidad de acortar los plazos burocráticos han virado la estrategia corporativa: Renfe trabaja ahora con la idea de hacer desaparecer Mercancías y transferir toda su actividad a la operadora ferroviaria de MSC, Medway, a cambio de entrar en su capital.

Para lograr sellar el acuerdo, la naviera puso sobre la mesa el potencial de su filial de transporte de mercancías por tren después de que en 2015 ejecutase una operación similar a la planteada por la cúpula de Renfe. Entonces adquirió CP Cargo, la sociedad estatal portuguesa encargada de la logística por tren que el gobierno luso decidió privatizar por las pérdidas económicas acumuladas en un movimiento parecido al español.

Tanto Renfe como Medway continúan negociando los términos del acuerdo, proceso que buscan cerrar lo antes posible. Esta premura es la que ha invitado a la dirección de ambas compañías a desechar la idea de crear una joint venture, dado que a los plazos administrativos necesarios habría que añadir el tiempo necesario para conseguir la licencia de empresa ferroviaria y el certificado de seguridad para circular por las vías españolas. Ambas cuestiones requieren de aprobación por parte de la Agencia Española de Seguridad Ferroviaria, que puede tardar hasta dos años en conceder los permisos.

La alternativa a esta situación, escenario con el que ya trabajan ambas directivas, pasa por hacer desaparecer Renfe Mercancías e integrar toda su operativa en Medway, incluidos los activos (locomotoras o vagones) y el personal que quiera formar parte de la sociedad portuguesa. Como contraparte, Renfe entraría en su capital social de manera proporcional al total de activos aportados, sin que de momento se haya concretado el porcentaje para ejecutarlo.

Hasta llegar a este punto, ambas compañías deberán llevar a cabo una due diligence, el proceso de valoración de activos que cuantifique de forma independiente el valor real de cada una. Fuentes próximas a ambas compañías admiten que se está trabajando en la contratación de este cálculo, sin que se haya fijado una fecha para ejecutarlo.

Este movimiento implicaría la desaparición de Renfe Mercancías como operador, un extremo al que hasta ahora se ha resistido la cúpula del ente público con vistas a mantener la titularidad sobre determinados tráficos considerados estratégicos, como el movimiento de material militar entre las bases de Madrid, Zaragoza y Albacete.

Dificultad de cuantificar el valor

La valoración de activos es precisamente uno de los puntos flacos que pueden condicionar la privatización de Renfe Mercancías. La sociedad lleva desde 2017 presentando sus cuentas sin actualizar el valor en libros de sus activos materiales, algo cuestionado por todos sus auditores dadas las sustanciales pérdidas en las que ha incurrido. En concreto, tanto su último auditor PKF Attest como el anterior, KPMG, coincidieron en la necesidad de evaluar estos mediante un test de deterioro, tal y como fija la normativa contable.

Las cuentas de 2022 incluyen un comentario de PKF Attest en el que cifra en 376 millones de euros el potencial deterioro del valor contable de estos activos, un valor que varía año a año en las cuentas precedentes y que, en caso de provisionarse, elevaría todavía más las pérdidas en las que incurre de forma sistemática.

Según consta en los comentarios de auditoría, Renfe no ha proporcionado el mencionado test, sino que ha basado sus estimaciones en juicios de valor que, en el caso de KPMG, lo consideró de "elevado grado". Por esta razón, ninguno de los auditores pudo concluir si el valor contable de estos activos es "razonable", es decir, si se corresponde con la realidad económica.

Competencia vigilará la operación

A las complejidades contables hay que sumar las posibles pegas que puedan poner los organismos de competencia. La cuota de mercado de Renfe Mercancías se situó en 2022 en un 52,8% con tendencia descendente, mientras que Medway ha conseguido crecer en los últimos meses hasta superar el 5% del 'pastel'. En Portugal, la filial de MSC opera casi en régimen de monopolio, con más de un 90% de los tráficos, pese a que el mercado también está liberalizado.

Si hasta ahora uno de cada dos trenes que circulaban por la red ferroviaria española ya estaba en manos de Renfe, la fusión de tráficos en un único actor reduciría aún más un mercado que no ha logrado abrirse a la competencia como se pretendía en sus inicios.

Ante las posibles pegas que puedan poner la CNMC y las autoridades de competencia portuguesa y europea, la idea de ambas cúpulas pasa por vender esta fusión como un movimiento que permita crear un nuevo operador internacional potente que salga de las fronteras ibéricas hacia el resto del continente europeo y permita cumplir los hitos del plan Mercancías 30 y la voluntad de Bruselas de trasvasar camiones al tren. La aprobación definitiva, en cualquier caso, está en manos del nuevo Gobierno, quien debe aunar las voluntades del ministro de Transportes, el ministerio de Economía y el Consejo de Ministros.

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