Transportes y Turismo

El Gobierno nombra a Raúl Blanco presidente de Renfe y a David Lucas nuevo secretario de Estado de Transporte

  • Los nombramientos se llevarán a cabo en el próximo Consejo de Ministros
  • Se trata de los relevos de Isaías Táboas e Isabel Pardo de Vera por la polémica de los trenes a Cantabria
  • La ministra de Transportes vive una de sus mayores crisis institucionales desde que asumió el cargo
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El Ministerio de Transportes mueve ficha tras la dimisión de los máximos responsables de Renfe y la secretaría de Estado de Transporte por la polémica de los trenes a Cantabria. Raül Blanco, hasta hace pocos meses secretario general de Industria, será el nuevo presidente de la operadora ferroviaria, mientras que David Lucas sustituirá a Isabel Pardo de Vera y será el secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Los cargos serán aprobados el martes por el Consejo de Ministros, según han confirmado a EFE fuentes de ese ministerio. La ministra Raquel Sánchez se ha referido posteriormente en rueda de prensa a estos relevos, sin entrar a dar nombres.

Con esta decisión, el Ministerio de Transportes trata de zanjar la crisis institucional desatada por el error en el diseño de los trenes de ancho métrico que iban a circular por Asturias y Cantabria, principalmente, y cuyas dimensiones iniciales -no llegaron a construirse- eran incompatibles con algunos túneles de la comunidad cántabra.

Los nombramientos suponen un nuevo rediseño en el organigrama de Transportes. David Lucas era hasta el momento el secretario general de Vivienda del ministerio, mientras que Blanco había pasado a ocupar la Dirección General de la Fundación de la Escuela de Organización Industrial tras su cese en diciembre como secretario general de Industria.

Compensación a Cantabria y Asturias

La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ha mantenido esta tarde una reunión con los principales mandatarios de las comunidades perjudicadas por este error, el socialista Adrián Barbón y Miguel Ángel Revilla, del PRC. Ambos llevaban semanas pidiendo al Gobierno dimisiones de calado y no medidas cosméticas como las ejecutadas hasta el momento, con ceses de cargos intermedios y de carácter técnico.

La salida del presidente de Renfe y de la secretaria de Estado de Transportes ha desbloqueado un acuerdo entre las partes. Esta tregua pasa por la mejora de la flota actual de trenes de ancho métrico FEVE, desde la accesibilidad, hasta la operativa, y la ampliación del pedido actual que estaba en marcha -pasarán de 31 a 38 trenes- de los próximos convoyes que sustituirán a los actuales.

En paralelo y mientras no se entreguen todas las unidades, las comunidades autónomas dispondrán de fondos para aplicar la gratuidad de los servicios de Cercanías, tal y como pedían los mandatarios autonómicos semanas atrás.

El Gobierno también se ha comprometido a crear un comisionado que vigilará las fechas de fabricación y entrega de los próximos trenes. Los trabajos firmados inicialmente a finales de 2020 ya no valen y el nuevo calendario que se baraja marca 2026 como fecha para la entrega de los primeros trenes.

Reunión tensa

Tras esta cita, la propia ministra de Transportes, Raquel Sánchez, se ha referido a estas semanas convulsas en una comparecencia pública. "Reitero las disculpas, pero también insisto en que estamos trabajando en soluciones que puedan contribuir a atenuar el impacto de este problema", afirmó. Sánchez también ha aprovechado para recordar que supo de estos errores hace tan solo unas semanas.

Por su parte, Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria y el mandatario más combativo con el error en el diseño de los trenes, afirmó que "una chapuza de este calibre no la había visto yo en cuarenta años. Que durante dos años responsables de esta casa supiesen lo que estaba ocurriendo y no hayan dicho nada es una deslealtad".

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