Transportes y Turismo

JCV Shipping & Solutions convierte su terminal ferroviaria de Zaragoza en puerto seco

  • La terminal ferroviaria de PlaZa podrá hacer trámites aduaneros para exportación e importación
  • La capacidad depot habilitada dentro de la autorización de ADT es de 1.600 TEU
  • Si la aduana solicita algún tipo de inspección, el importador o exportador puede estar presente
Instalaciones de JCV Shipping en Zaragoza.
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La Agencia Tributaria ha concedido la autorización aduanera a su terminal ferroviaria en la Plataforma Logística de Zaragoza, lo que permitirá a las empresas que realicen el despacho de aduanas en la capital reducir costes y tiempo en el proceso de importación o exportación.

JCV Shipping & Solutions, transitaria marítima, ha convertido su terminal ferroviaria en PlaZa en un puerto seco gracias a esta autorización con la que la habilita para ser considerada como reciento aduanero. Esto permitirá realizar trámites de aduanas de exportación (LME) y de importación (ADT) dentro de las instalaciones, según confirman fuentes de la compañía a elEconomista

La compañía puede realizar ya estas tramitaciones desde el pasado mes de diciembre, fecha en la que recibió la autorización de la Agencia Tributaria para la terminal LTA, propiedad JCV Shipping & Solutions.

En estas instalaciones, la empresa mueve un tren diario de media de importación y otro de exportación con el puerto de Barcelona con composiciones de aproximadamente 60 TEU. La capacidad del depot habilitado dentro de la autorización de ADT es de 1.600 TEU.

La autorización de la Agencia Tributaria implica que las empresas situadas en PlaZa que realicen el despacho de aduanas en Zaragoza verán reducidos los acarreos terrestres desde sus almacenes hasta la terminal de la compañía. Esto permitirá abaratar los costes por la optimización de los tiempos de los camiones dedicados a estos transportes.

Otra ventaja para las empresas es la mayor proximidad al ultimar el despacho de importación o despachar la exportación en Zaragoza en lugar de hacerlo en el puerto marítimo. De esta forma, favorece que, en el caso de que la aduana solicite algún tipo de inspección física de la mercancía o documentación adicional, estar presente al importador o exportador con el fin de facilitar todo el trámite aduanero.

También se gana en agilidad, puesto que el volumen de trámites aduaneros que se realiza en puertos es elevado, produciéndose en ocasiones demoras. Con esta posibilidad en Zaragoza, estos tiempos se minimizan al máximo. Asimismo, es posible ajustar las fechas de carga o descarga en fábrica y optimizar los plazos de transporte.

No hay que olvidar que, si se despacha en puerto, no pueden comenzar los trámites hasta que no llega el último contenedor de un mismo embarque de exportación. Esto obliga a cargar en fábrica con más antelación. Además, en el caso de la importación, si hay varios contenedores en un mismo despacho aduanero, la paralización de uno de ellos bloquea toda la partida hasta que no queda toda ella despachada.

Otras de las principales ventajas es la reducción de costes. Los gastos de ocupación de superficie en puerto son mucho más elevados que los que se producen en la terminal de LTA para mercancías que precisan trámites prolongados en el tiempo o bien su despacho se demora por diversos factores.

A su vez, los costes en las instalaciones de la LTA si la aduana pide posicionar un contenedor para su revisión física, ya sea inspección visual, descarga o extracción de muestras, son inferiores a los de las terminales marítimas.

En materia financiera, también destaca el hecho de que los importadores disponen de 90 días, desde que se emite el tránsito, para realizar el despacho de aduanas definitivo, pagando en ese momento el IVA, los aranceles y otros posibles tributos relacionados con la mercancía.

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