Transportes y Turismo

Hacia una circulación sostenible y conectada

  • El transporte es un obstáculo para cumplir los objetivos climáticos de la UE
  • Se prevé que en 2035 haya 7,5 millones de coches compartidos en Europa

Casi un 70% de la población mundial vivirá en ciudades en 2050, según prevé Naciones Unidas. Este porcentaje supone sumar 2.500 millones de personas más a las urbes, con las implicaciones que ello conlleva: alimentación, servicios básicos, consumo o transporte. Precisamente, el modo en el que nos moveremos dentro de 28 años es una de las grandes preocupaciones en un contexto de cambio climático.

Solo en la Unión Europea, como indica la Agencia Europea de Medio Ambiente, el transporte consume una tercera parte de toda la energía final. Energía que procede principalmente del petróleo, lo que significa que el transporte es responsable de una gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. "El sector del transporte es un obstáculo importante para cumplir los objetivos de la UE en materia de protección del clima", indican desde el organismo. Además, las infraestructuras de transporte tienen un importante impacto sobre el paisaje, ya que dividen las zonas naturales en áreas pequeñas, con graves consecuencias para la fauna y la flora.

En este contexto, ¿podemos adaptarnos para no seguir perjudicando la salud del planeta y, por ende, la nuestra? Los expertos creen que sí. "La movilidad del futuro debe ser sostenible tanto desde un punto de vista ambiental, como social y económico", sostiene Christian Barrientos, CEO de Abertis Mobility Services (AMS).

A este respecto, desde Deloitte remarcan las claves de la movilidad urbana en las smarticites: en primer lugar, las ciudades deben garantizar el buen estado de sus carreteras e infraestructuras de transporte, ofreciendo diferentes opciones de movilidad integradas entre sí con el objetivo de minimizar los atascos, los tiempos de desplazamiento y la contaminación.

En segundo término, la movilidad urbana requiere innovación, coordinación entre los stakehodlers y una buena dirección. Por último, desde la consultora señalan que la movilidad urbana debe ser accesible para todos los ciudadanos. Una buena cobertura y la reducción de tiempos de espera del transporte público permite una amplia flexibilidad de movilidad a la población.

Como recoge el informe La movilidad del futuro, elaborado por el escritor británico Ray Hammond para Allianz Partners, en el año 2040 la mayoría de los habitantes de las ciudades de los países desarrollados ya no serán propietarios de automóviles privados. Disminuirán los espacios de estacionamiento en la calle y no habrá aparcamientos públicos en el centro de las ciudades.

A este respecto, "para 2030, más o menos, podemos esperar que se vea el uso de vehículos de combustibles fósiles como el equivalente social del consumo de cigarrillos: la contaminación del aire se habrá convertido en el nuevo tabaco. Una década después, no habrá vehículos con combustibles fósiles en las ciudades", continúa el estudio.

Nuevas tendencias

Durante los últimos años han prosperado diferentes tendencias enfocadas a disminuir el impacto nocivo de la movilidad. En esta línea, Albert Anglarill, gerente de Innovación y Desarrollo de Proyectos de AECOC, indica que el futuro del transporte dentro de una smart city se apoyará en dos ejes principales. Por un lado, la digitalización de la movilidad (digital mobility): conectividad 5G, movilidad autónoma, big data y analítica avanzada, Internet de las Cosas (IoT), blockchain y regulación tecnológica. Por otro, la sostenibilidad del transporte (eco mobility): transporte compartido, uso de nuevos combustibles alternativos, transporte intermodal, concienciación medioambiental y regulación del transporte.

En este sentido, una de las tendencias que más auge ha experimentado es el uso de vehículos eléctricos. Como recuerdan desde Iberdrola, "un factor clave en este auge es la innovación en lo relativo a las baterías, que cada vez son más baratas, eficientes y autónomas". El Plan Integrado de Energía y Clima, que aprobó el Gobierno de España en 2021, recoge que para 2030 el parque automovilístico español deberá contar con 5 millones de vehículos eléctricos. En la actualidad circulan, aproximadamente, 150.000 unidades de cero emisiones.

Según un estudio de BloombergNEF para la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E), los costes de producción de los vehículos eléctricos están cayendo de manera exponencial y, para 2027 como muy tarde, se habrá alcanzado la paridad de precio con los vehículos de combustión. Eso sí, "cargar los coches eléctricos con energía generada a partir de combustibles fósiles es contraproducente. Esto no ayuda a reducir el calentamiento global", recuerda Hammond.

Para conseguir que las energías limpias vayan teniendo un peso cada vez más importante, es crítico alcanzar la paridad de red que, como señala Juan de Dios Sánchez-Roselly, Global CIO Santander Private Banking, "se define como el momento en el que una fuente de energía produce electricidad a un coste igual o menor al precio de compra de energía en el mercado eléctrico. Se considera que una fuente de energía alcanza la paridad de red cuando se convierte en un competidor, sin subvenciones ni apoyo gubernamental. Si bien en el pasado el desarrollo de las renovables estaba muy basado en subvenciones, el impulso actual no necesita de ayudas al ser económicamente viable y eficiente".

Junto al transporte eléctrico, la movilidad autónoma se está consolidando como una gran alternativa. Se trata de vehículos que gracias a la Inteligencia Artificial (IA), pueden desplazarse sin conductor. De este modo, "un coche autónomo puede recoger a un usuario y dejarlo en su destino utilizando siempre la mejor ruta. Entre otras ventajas, permite reducir el tráfico y las plazas de aparcamiento para así mejorar la calidad del aire", explican desde Iberdrola. Prácticamente todos los fabricantes están trabajando en esta área, si bien es un proceso complejo, tanto a nivel tecnológico como legislativo.

La movilidad compartida es otra de las tendencias en auge. Se estima que entre el 30% y el 40% del tráfico en las ciudades proviene de vehículos buscando aparcamiento. En este sentido, compartir vehículo reduce el tráfico y, por ende, la contaminación. Además, al haber menos coches en circulación, se podría repensar el espacio de las ciudades otorgando más prioridad a las necesidades de la ciudadanía. El estudio Car Sharing Unlocked, de ING, prevé que en 2035 haya 7,5 millones de coches compartidos circulando por Europa, frente a los 370.000 estimados actualmente.

Por su parte, el IoT hará posible que todos los elementos de la circulación se comuniquen entre sí: vehículos, semáforos, señales... "Además, con el despliegue masivo del 5G, los coches podrán recibir información sobre plazas de aparcamiento libres o sobre peligros fuera de su campo de visión, mientras que los semáforos podrán autorregularse en función del tráfico y la presencia de peatones, entre otras ventajas", sostienen desde Iberdrola.

Eso sí, como recoge Center for Future Mobility, de McKinskey, estas tendencias no deben tratarse individualmente sino que las ciudades deben adoptar un enfoque integrado. A este enfoque, que trata de reducir el uso del coche privado combinando las nuevas tendencias de la movilidad con el transporte público, se le conoce con el término Mobility as a Service (MaaS). Según el International Transport Forum (ITF), el transporte compartido y movilidad como servicio podrían reducir un 15% las emisiones a 2050. Asimismo, el cambio hacia un transporte sostenible podría suponer un ahorro de 70.000 millones de dólares para 2050, según el Banco Mundial.

Clave para un futuro sostenible

El transporte sostenible no es solo clave para conseguir las metas en materia de medio ambiente, también lo es para construir una sociedad más justa. Como recuerdan desde la ONU, el transporte sostenible es un acelerador del progreso hacia otros objetivos enmarcados en la Agenda 2030. Por ejemplo, contribuye a erradicar la pobreza en todas sus dimensiones y fomenta la igualdad entre hombres y mujeres.

"Hasta la fecha, los avances en materia de transporte sostenible han sido insuficientes. Más de 1.000 millones de personas carecen todavía de acceso a una carretera transitable y solo la mitad de la población urbana a nivel global tiene buen acceso al transporte público", subrayan desde el organismo. Un mejor acceso a las carreteras podría ayudar, por ejemplo, a África a autoabastecerse de alimentos y crear un mercado regional de comida por valor de 1.000 millones de dólares para finales de la década.

De este modo, las inversiones en infraestructuras marcan un antes y un después para muchas comunidades. Basta con fijarse en Kiribati (Oceanía). El proyecto de rehabilitación de carreteras redujo el tiempo de viaje de los residentes de Tarawa del Sur, la capital y centro de Kiribati, en un 50% y mejoró la calidad del aire y la salud de las comunidades locales.

A su vez, la disminución de los niveles de polvo asociada al proyecto motivó a emprendedores (principalmente mujeres) a abrir puestos de comida a lo largo de la carretera principal y las calzadas. Por otro lado, los costes de explotación de los vehículos fueron más bajos en 2018 que en 2011, antes de la reconstrucción de la carretera, ya que los autobuses, por ejemplo, gastaron menos en mantenimiento y reparaciones.

Según Naciones Unidas se estima que las infraestructuras sostenibles y resilientes (incluyendo el transporte, pero también más allá) tendrán un impacto en la consecución de hasta el 92% de todas las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por ello, los vínculos entre el transporte sostenible y los diferentes ODS deben tenerse en cuenta en las acciones de planificación, inversión e implementación de todas las partes interesadas para acelerar el progreso hacia el logro de los ODS.

"Es preciso recordar el potencial de la movilidad del futuro desde el punto de vista medioambiental, pero también como elemento de cohesión social y territorial. La movilidad digital y conectada será la clave para revertir razonablemente la despoblación de la España rural vaciada a través de nuevas modalidades de movilidad compartida, además de hacer más sostenibles y habitables nuestras ciudades dando más protagonismo al transporte publico eficaz, limpio y seguro", destaca Gregorio Serrano, senior advisor de movilidad Sostenible, Segura y Conectada de EY España.

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