Telecomunicaciones

El 'perrobot' de Telefónica convivirá muy pronto con los de carne y hueso

  • El cuadrúpedo inteligente de la 'teleco' está fabricado por Boston Dynamics
  • La 'criatura' está adiestrada para 'competir' con los cánidos de la Policía Nacional
  • El robot español incorpora las prestaciones de la inteligencia artificial generativa
‘Spot’, el perro robot de Telefónica y Boston Dynamics, junto a un pastor belga policial. M.J.G.
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La fotografía que ilustra el centro de esta página se realizó durante un receso de la reciente cumbre informal de ministros europeos de Telecomunicaciones. El perro robot de Telefónica exhibía sus destrezas en la sala principal del Palacio de Congresos y Exposiciones de León bajo la curiosa mirada de un noble pastor belga, colaborador permanente de la Policía Nacional. El encuentro entre ambos cuadrúpedos resultó inevitable. Convencido el agente del orden público de la ocurrencia, el perro atendió la orden de la autoridad para acercarse con sigilo a aquel artefacto móvil.

Tras un leve rodeo -señal inequívoca de calma en el lenguaje canino-, el perro de verdad debió sorprenderse ante el olor a chip y batería de su homólogo. Nada podía hacerle pensar que Spot -que así se llama el robot de Telefónica y Boston Digital Dynamics-, podría convertirse en su competidor en un mundo conquistado por las máquinas. Pero ese escenario futurible abre un debate donde Telefónica prefiere zanjar con pocas palabras: "La robótica permite dar una visión aumentada respecto a la que aporta el ser humano, pero sin buscar una sustitución". Por lo tanto, las personas y los animales también pueden convivir felizmente con los robots sin que se aprecien tensiones entre ellos.

La inteligencia artificial tiene mucho que aprender de la natural, aunque el mérito de la primera nadie se lo discute. El artilugio de aluminio y titanio, dotado de un cerebro made in ChatGPT, acoge decenas de sensores, entre ellos una cámara de infrarrojos y otra LIDAR, acrónimo de Laser Imaging Detection And Ranging. Esta tecnología enriquece las prestaciones de la óptica convencional al poder calcular, con absoluta precisión, la distancia que existe entre la lente y cualquier objeto, entre otras habilidades. A las anteriores herramientas se añade un sistema omnidireccional, que proporciona una visión de 360 grados al usuario que manipula el robot a distancia.

Sin pretenderlo, el perro Spot se convirtió en la estrella de un encuentro de ministros europeos que se saldó con notable avances con vistas a la regulación de la Inteligencia artificial -como así se evidenció días después con la primera ley europea sobre esa materia-, así como otros avances en el desarrollo de una neurotecnología humanista, capaz de proteger los derechos digitales y preservar la anhelada autonomía estratégica abierta.

Entre otras destrezas, Spot puede moverse a toda velocidad, arrastrarse, saltar y realizar piruetas sobre el terreno. También habla y escucha, además de pensar más rápido que muchos humanos. Puede trabajar 24 horas sin mostrar cansancio ni rechistar, y sólo consume su batería recargable. La seguridad es otro de sus puntos fuertes, ya que sólo obedece a su dueño sin riesgo de hackeo.

En Telefónica tienen claro que el perro robot acumula decenas de ventajas para todo tipo de usos, empezando por aquellos en los que las rutinas de inspección implican cierto riesgo para el personal humano. La tecnología 5G permite el funcionamiento óptimo de un artilugio que requiere bajísimas latencias (tiempo de respuesta), comparables con los reflejos de los peludos, así como anchos de banda que sólo proporcionan las bandas milimétricas, es decir, aquellos que proporcionan altísimas velocidades, aunque limitado a espacios físicos reducidos.

A través de las frecuencias dedicadas de 5G, los datos captados por Spot se transmiten de forma inmediata a los centros de control asignados, sin que se pierda el más mínimo matiz por el camino. Todo se almacena y procesa, lo que representa un valioso material digital para alimentar a los algoritmos que conforman su sistema nervioso.

Fuentes de Telefónica indican una decena de ocupaciones a la medida de Spot. En el ámbito industrial, el perro robot se maneja con soltura en los subsectores energéticos, con especial eficacia en los entornos radioactivos. También arrasan en clientes con emplazamientos que, por su tipo de negocio y aplicación, implican algún tipo de riesgo para el personal.

El perrito de Telefónica también es un aliado impagable en tareas de detección y desactivación de bombas, por ejemplo, entre otras funciones propias de los cuerpos de Seguridad del Estado. La criatura también es capaz de acercarse tranquilamente a bultos sospechosos, para fotografiarlos y ofrecer información en tiempo real a escasos centímetros de distancia, sin que peligren vidas humanas en esas rutinas. Y lo mismo puede decirse de las actividades de inspección en entornos con presencia de gases tóxicos, en terremotos o en funciones de vigilancia y operación remota, explican desde Telefónica.

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