Telecomunicaciones y tecnología

Los empresarios piden ajustar la formación a la oferta de empleo

De izquierda a derecha: Pierluigi Tosato, de Deoleo; Daniel Carreño, de General Electric; Amador G. Ayora, director de 'elEconomista'; y Paulo Soares, de Campofrío. Nacho Martín y Elisa Senra

Los empresarios destacan la importancia de una formación continua, dual, ajustada a las necesidades de las empresas y la oferta de trabajo, primando además las nuevas tecnologías. Es una de las principales conclusiones de la primera mesa del V Foro Industrial de elEconomista sobre reindustrialización, que tuvo como protagnistas ayer a Pierluigi Tosato, presidente del gigante aceitero Deoleo, la propietaria de Koipe y Carbonell; Daniel Carreño, presidente de General Electric, y Paulo Soares, consejero delegado en el sur de Europa de Campofrío.

Los tres insistieron en la importancia de la cultura del esfuerzo y en una formación que permanezca a lo largo del tiempo. En el foro patrocinado por KPMG, Caser y Ferrovial, el presidente de Deoleo manifestó que, en su opinión "el mundo es mucho más global y competitivo que antes y la gente que tiene formación tendrá muchas más oportunidades que los que no, que tendrá problemas".

En este sentido, Tosato destacó que es imprescindible que la formación empiece mucho antes que iniciar una carrera universitaria. El ejecutivo destacó, no obstante, la necesidad de que las universidades estén conectadas a las empresas y defendió la movilidad laboral.

"Es importante tener una experiencia multifuncional y no quedarte en tu propio país, porque salir fuera aporta una gran experiencia", manifestó el directivo italiano, para el que aún queda mucho recorrido por hacer en los países del sur de Europa.

Tosato destacó que a veces "hay un problema de actitud por parte de los jóvenes y es difícil encontrar trabajadores técnicos y cualificados". En esta línea, hizo asimismo autocrítica asegurando que "países como España o Italia necesitan volver a producir más y no transmitir la idea de que ya se produce en Asia".

Perfiles digitales

Carreño, presidente de General Electric, aseguró durante su presentación que "tal y como acaba de advertir la Comisión Europea (CE) es probable que dentro de dos años existan 500.000 puestos de trabajo requiriendo perfiles digitales que los europeos no van a poder cubrir". De hecho, y según datos de la CE, cada año el sector digital genera más de 100.000 nuevos empleos, plazas que no pueden cubrirse en su totalidad con los trabajadores cualificados existentes o los nuevos graduados. Y no solo es eso. Se calcula que en 2030 el 85% de los empleos que habrá no existen en la actualidad, con lo que las empresas afrontan un gran reto laboral.

Carreño explicó que "hemos vivido en una realidad lineal y ahora no es así, es mucho más complicado hacer estimaciones". El problema de fondo, en su opinión, es que "la formación no se ajusta siempre a las necesidades de las empresas y un ejemplo es que las carreras con mayor salida profesional no suscitan el interés que debieran". El presidente de GE puso el énfasis en que "el conocimiento queda obsoleto en el mismo momento en el que se adquiere", por lo que "debe haber una formación continua" y primó la necesidad del aprendizaje frente a la capacitación técnica. Además, alabó "la calidad de las universidades españolas", aunque recalcó que deben dirigirse a aquellas áreas con mayores posibilidades de encontrar empleo".

Soares, consejero delegado en el sur de Europa de Campofrío, recordó por su parte el incendio en la fábrica de Burgos, quemada en su totalidad en noviembre de 2014, para destacar la importancia de las personas y de su formación.

"Creamos un equipo de trabajo, manteniendo un plan de comunicación proactivo, trasladando a los trabajadores que no estaban solos; y apostamos por la formación de la plantilla". El consejero delegado de Campofrío en el sur de Europa incidió en que el plan de formación era muy importante porque "queríamos construir una fábrica adaptada a la industria 4.0 frente a la que había antes, que se había levantado en los años ochenta del siglo pasado".

Tras el incendio, Campofrío dio más de 1.500 cursos a sus trabajadores, con un total de 40.000 horas de formación para adaptarse a este nuevo entorno, mucho más digitalizado y robotizado, "que no tenía nada que ver con lo que había antes". Al igual que Tosato y Carreño, Soares incidió también en la necesidad de una formación dual, que permita acercar la Universidad y la empresa, de tal manera que los estudiantes se ajusten a las necesidades de empleo.

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