Tecnología

Las 10 grandes historias que deja el Mobile World Congress de Barcelona

Un asistente pasa por un cartel del MWC. Fotos de Reuters.

El Mobile World Congress (MWC) que mañana cierra sus puertas en Barcelona pasará a los anales por diez grandes historias que prometen marcar tendencias en el sector durante los próximos meses y años. Dispositivos, redes y servicios han acaparado el protagonismo de un evento que ha vuelto a batir récord de visitantes, ingresos y repercusión global.

Según datos de la organización, los cerca de 110.000 asistentes han regado Barcelona y su provincia durante estos días con cerca de 465 millones de euros. En ese presupuesto no se incluye el beneficio relacionado con la imagen de una ciudad y un país, siempre generosamente valorados por los profesionales desplazados desde 200 países. Semejantes rendimientos deberían acuciar a la capital catalana para trabajar en la reelección de la sede de los futuros MWC, decisión que comenzará a debatirse el próximo año.

Preparados para el 5G

La telefonía de Quinta Generación está en la boca de todo el sector. Fabricantes, proveedores de infraestructuras, operadores y administraciones públicas tienen a sus equipos preparando la bienvenida de una tecnología cuyo estándar se definirá el próximo año. La idea consiste en realizar las primeras pruebas de alcance masivo en los dos mayores acontecimientos deportivos de 2018: Los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, Corea del Sur, y el Mundial de Fútbol de Rusia. Los primeros terminales (smartphones, tabletas o wereables) llegarán al mercado antes de 2020, fecha en la que el 5G debería estar operativo en las principales ciudades del mundo.

Para que eso ocurra, los gobiernos deben habilitar nuevas frecuencias radioeléctricas, en muchos casos utilizados actualmente por los operadores de televisión. En el caso de España, el 5G acarreará un nuevo segundo dividendo digital, es decir, un nuevo trajín con las antenas de televisión digital terrestre (TDT) y los televisores. Las ventajas se presumen indiscutibles en cuanto a incremento de velocidad para el tráfico online. Se da por hecho que la Quinta Generación ofrecerá conexiones móviles reales de 10 Gigabits por segundo (Gbps), frente a los 0,15 Gigabits teóricos que actualmente ofrece el 4G o los 0,3 Gbps del 4G+.

En cuanto a la latencia, es decir, el tiempo que un dispositivo tarda en enviar un paquete de datos online a otro, el dato pasará de los 100 milisegundos del actual LTE a sólo un milisegundo del 5G. Además, la nueva tecnología móvil debería reducir el uso de la energía de las estaciones base cerca del 90 por ciento.

Internet de las cosas, el nuevo maná

Los operadores de telecomunicaciones deberían dar palmas de alegría ante el invento conocido como IoT (acrónimo sajón de Internet of things). El mundo de los humanos se quedará muy pequeño para las compañías con ganas de crecer y crecer. De los 7.000 millones de habitantes del planeta, 5.000 millones de ellos ya tienen un teléfono en el bolsillo. El futuro pasa por conectar los objetos, dejarles que conversen entre sí y gasten datos a todas horas.

El consejero delegado de Softbank aseguró en su ponencia en el MWC que en 2035, cada persona tendrá orbitando alrededor un centenar de cosas conectadas. Eso significa que los operadores de entonces dispondrán de un billón de 'clientes', considerando que para entonces la población mundial rondará los 10.000 millones de personas. Asimismo, en el año 2020 se espera que existan 500.000 cosas hablando silenciosamente entre sí, lo que incluirá a todo el parque móvil, infraestructuras e infinidad de sensores en las ciudades y hogares.

Nokia acierta con su campaña de imagen

Quien tuvo, retuvo. El fabricante finlandés ha dado una clase magistral de marketing para atraer los focos de la industria sin gastarse un euro en publicidad. Eso también lo hacía Apple con sus primeros iPhone, capaz de convertir en objeto de deseo cualquier dispositivo con el sello de la manzanita sin pasar por la taquilla de los anunciantes. La idea genial ha consistido en versionar el clásico 3310, de principios de siglo, para lanzarlo de nuevo al mercado, en búsqueda no solo de los nostálgicos.

El movimiento debe entenderse como una singular campaña de imagen, capaz de situar de nuevo al fabricante en un ecosistema que en sus años llegó a liderar. Los errores estratégicos, las ventas infructuosas y el ciclón de Apple y Google borraron a la compañía del mapa, reduciéndola a proveedor de infraestructuras de red. Pero ahora regresa al escaparate del MWC con renovados bríos para convertirse en uno de los iconos de la feria.

El teléfono, por sí mismo, destaca por su simplicidad y ausencia de prestaciones de sus iguales. Menos es más. Llegará al mercado el próximo abril o mayo con un precio sospechosamente barato: apenas 45 euros.

Telefónica desvela Aura

Es lo mismo que la cuarta plataforma y no tiene nada que ver con lo que hasta la fecha se presumía de ataque a Facebook, Google y compañía. El operador ha hecho un especial esfuerzo para descargar de controversia una ambiciosa iniciativa capaz de generar nuevo valor a la ingente cantidad de datos que el operador dispone de cada cliente por el simple uso de los servicios de Movistar.

Cualquier proveedor de telecomunicaciones conoce al detalle el uso que realiza cada abonado: Cuánto gasto, a quien llama, dónde navega, el tiempo que dedica a cada servicio de conectividad, qué programas de televisión son sus favoritos, cuál es el último episodio de la serie a la que está enganchado. Sabe en tiempo real los dispositivos que se conectan a su red en cada hogar u oficina, el consumo que realizan y el tipo de incidencias técnicas que sufren, si fuera el caso. Telefónica, igual que cualquier teleco, también conoce si su cliente se conecta a Facebook, utiliza el buscador de Google, se comunica por WhatsApp o Skype o realiza compras online en Amazon.

Ahora bien, Telefónica no tiene visibilidad sobre lo que ocurre entre el usuario y cada uno de los anteriores puntocom u operadores over the top (OTT). El caudal de información que atesora Telefónica de cada cliente -y que está obligado a conservar entre seis meses y dos años- lo pone el operador al servicio de sus clientes para que hagan lo que quieran con los datos.

Por ejemplo, convertirlo en valor ante otras empresas interesadas en ellos, llevárselos consigo a otra compañía o borrarlos. También se presume que Telefónica no será una ONG y también buscará rentabilizar semejante alarde tecnológico con mayores índices de fidelidad de los suyos, sin despreciar ingresos adicionales de la comercialización de los datos de los que tenga autorización. Por todo lo anterior, el grupo Telefónica se convierte en pionero en el mundo al emplear la inteligencia artificial como una nueva plataforma sobre la que cimentar un negocio cada vez más digital.

No diga subida de precios, diga mejora de los servicios

Sea como sea, se acabó lo que se daba. Los usuarios españoles de telecomunicaciones pueden estar seguros de que la guerra de precios no volverá a verse en el sector durante los próximos meses... y quién sabe si años. Mientras que Orange se limitó a insinuar un posible incremento de tarifas, Movistar primero y Vodafone después anunciaron cambios.

Los productos de Movistar Fusión que no había actualizado al alza el pasado 1 de febrero lo harán el próximo 1 de abril. Se trata del servicio básico de Movistar Fusión y Fusión+. Ambos incrementan sus prestaciones, con más datos móviles, en presunta sintonía con las demandas de los usuarios. Lo que no se esperaban los usuarios es que semejante mejora llevara consigo un incremento de cinco euros mensuales. Pero es el signo de los tiempos.

Por su parte, Vodafone también ha aumentado entre 2 y 5 euros los precios de sus tarifas móviles y convergentes. Ahora no tardará en seguir sus pasos Orange, presumiblemente con incrementos de precios cuyos pormenores se podrían conocer en las próximas semanas. MásMóvil, en calidad de cuarto operador, podría reforzar su marca como proveedor de bajo precio en el probable caso de que se desmarque de sus rivales.

Huawei contra Samsung, la batalla global

La historia de la tecnología está trufada de pulsos empresariales, siempre celebrados por el mercado. La más reciente la protagonizan el líder chino contra su homólogo surcoreano. El primero ha aprovechado la hora valle de su rival para lanzar toda su artillería. Su despliegue de medios y recursos en sus diferentes stands ha sido dado que hablar en el MWC, igual que la exuberancia de sus presentaciones.

El modelo P10, de 5,1 pulgadas y el P10 de 5,5 pulgadas, ambas pertrechadas con ópticas Leica de gran luminosidad, contrasta con la ausencia del Samsung Galaxy S8, cuyo alumbramiento mundial se producirá el 29 de marzo en Nueva York.

Huawei también ha atacado en el MWC con un reloj inteligente capaz de alojar una microSIM bajo sus carcasas, lo que le confiere plena autonomía respecto al smartphone.

Por su parte, el líder del mercado ha cubierto el expediente en la feria del móvil con sus nuevas tabletas, ahora dirigidas al segmento Premium del marcado y con el objetivo de desafiar a los iPads de Apple. Sobre la compañía de Cupertino no hay noticias en el MWC, algo tradicional en cualquier tipo de evento que no esté organizado por la multinacional dirigida por Tim Cook.

La banda estrecha, pequeña pero matona

La tecnología se conoce técnicamente como NB-IoT, es decir Narrow Band para el Internet de las cosas. Se trata de una red móvil diseñada para conectar objetos situados en lugares poco accesibles o transitados. Pueden ser contadores o máquinas que no precisan transmitir información constantemente, sino que le basta con enviar un simple impulso cada hora, día o semana.

Los contadores de la luz, agua, gas, las máquinas vending o incluso una maleta. Esta última es una de las propuestas de Samsonite con Vodafone, que permite al usuario tener localizado el equipaje en cualquier momento y ubicarlo al instante en caso de pérdida. La gran ventaja de esta red es su economía de recursos, lo que permite prolongar las baterías durante años, lustros e incluso décadas sin necesidad de recargas.

Viajaremos en coches como si fueran ascensores

La frase es de Elon Musk, padre de Tesla, cuyas dotes de visionario parecen contrastadas. Desde 2020 en adelante, la conducción de los automóviles disfrutará de una revolución superior a la que supuso el tránsito de las ruedas de madera a los neumáticos actuales. Montaremos en el vehículo, pulsaremos la dirección y el coche se encargará de todo entre el origen y el destino. Las máquinas se equivocan infinitamente menos que las personas, con las ventajas que eso supone en índices de siniestralidad.

En esa batalla se han lanzado los fabricantes de automóviles en compañía de gigantes tecnológicos. Todo lo anterior será posible gracias a la mejora en la calidad y cantidad de conectividad que se espera en los próximos años. Las carreteras se poblarán de sensores, la cartografía se actualizará en tiempo real y el tráfico rodado cambiará de dimensión. Una vez superado el efecto 'wow', todo apunta que la vida al volante será mucho más aburrida. El coche conectado aceleró estos días en el MWC y presentó sus credenciales en el mejor sitio posible: en la capital mundial de las telecomunicaciones y la tecnología.

M-Mimo, remedio ante los colapsos por alta demanda

Vodafone desveló el primer día de la feria su intención de aproximarse al 5G a través de la tecnología de radio M-Mimo, capaz de multiplicar por cinco la capacidad de las celdas de 4G. Eso significa que el operador podrá garantizar niveles de conectividad óptimos en sitios en los que se produzca una alta concentración de usuarios con demandas de datos simultáneas. Lo que ocurre, por ejemplo, en los estadios de fútbol durante el descanso de un partido.

Las pequeñas celdas se hacen 'mayores'

En el negocio se conocen como small cells y son pequeñas estaciones que poco a poco conquistan los espacios urbanos. Según la española Cellnex, autoridad mundial en la materia, Europa dispondrá de hasta 500.000 de estos sistemas de antenas distribuidas (DAS) al servicio de la mejora de la conectividad móvil. El 10 por ciento de ellas se verán en España y servirán para descargar las redes de telefonía convencionales y complementar el servicio en zonas de alta demanda de datos.

La compañía Cellnex está segura de que su apuesta triunfará allá donde se pruebe, algo que sucederá en todos sus mercados. De esa forma, España, Francia, Italia, Holanda y Reino Unido serán países en los que las small cells ganarán notoriedad en los próximos meses. Tiempo al tiempo.

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