Tecnología

Bluemove: "La revolución de transporte que estábamos esperando se está produciendo ahora"

  • "Si haces menos de 1.000 kilómetros al mes, no compensa tener coche"
  • "Abriremos en Barcelona y luego iniciaremos una expansión internacional"

Bluemove es uno de los veteranos del sector español del car sharing, desde 2010 se ha centrado en poner a disposición de sus usuarios una flota de vehículos para alquilar por horas en Madrid y Sevilla.

Este modelo no tiene directamente el objetivo de ser una alternativa al transporte público en lo que a movilidad urbana se refiere, sino que aspiran a ser un auténtico sustitutivo directo del vehículo privado, explica Jorge González Iglesias, CEO de BlueMove, a elEconomista.es.

¿Por qué usar Bluemove y no comprar un coche?

Si vives en ciudad, los números que tienes que hacer, que habitualmente la gente no se hace, es entender realmente cuánto te está costando tener un coche. El coche es la segunda inversión de las familias en España y el problema que tiene es que como muchos de los gastos son al principio, al final o anualizados, no se hacen realmente los cálculos. Si calculas, el coste real de tu parking -que si te viene con el piso lo podrías alquilar-, la asignación mensual de tu coche, del seguro, mantenimiento, gasolina, etc. Todo eso mensualizado da que un coche tiene un coste habitualmente (dependiendo del tipo de coche) de entre 500 y 700 euros al mes. La pregunta es, ¿cuántos kilómetros haces? Si haces menos de 1.000 kilómetros al mes en coche, es una cuestión puramente económica, te ahorras dinero. Con el cálculo respecto al número de kilómetros ya te ahorras dinero, pero es el impacto de cambiarte al car sharing hace que reduzcas eses número de kilómetros y por tanto ahorrarás también en movilidad. Estamos hablando de miles de euros al año. Ese es el primer punto.

El segundo punto es la tremenda sensación que te genera el no tener el lastre del coche. El coche es como una droga, estás muy emocional y mentalmente anclado a él y piensas que el hecho de que te lo quiten de pronto te descoloca, te adentra en un mar de abstinencia. Lo curioso es que en el momento que lo haces, si lo pruebas de verdad durante una o dos semanas, te das cuenta de verdad que es superliberalizador. No es que haya dos alternativas, es que hay muchísimas más de movilidad, cada una más eficiente que otra, más placenteras.

No parece un modelo óptimo para ciudades pequeñas

Precisamente uno de los productos que vamos a lanzar un sistema entre particulares en el que un usuario va a ser el dueño del coche -que quizá es quien haga un uso más intenso del vehículo- y él se va a ocupar un poco de parte de los costes fijos y lo va a poner a disposición de sus vecinos. Esto va a permitir entrar en zonas de menos densidad y en poblaciones donde ahora mismo, efectivamente, no sale a cuenta como modelo de negocio puro de car sharing. La clave también es seguir innovando en producto.

El concepto de movilidad urbana está ahora más asentado pero, ¿cómo fue el inicio, el meter un producto nuevo en el mercado?

Pues duro la verdad. Estábamos viendo un fenómeno en otras ciudades y creíamos que España eventualmente tendría que entrar. Apostamos por iniciarlo en una fase muy incipiente. Supuso una travesía por el desierto dura, donde el primer reto fue seducir al consumidor, hacerle entender que esto era una opción realista, que cubría sus necesidades, y que además comportaba una serie de valores y mensajes.

Nos embarcamos en el proyecto y los primeros años, por la falta de credibilidad que tenía el producto y el concepto fue muy difícil. Hubo que ser extraordinariamente creativos simplemente para que la gente te cediese un espacio de 2 o 3 minutos y que en ese pequeño tiempo que te otorgase cierta credibilidad. Lo más complicado de BlueMove fue tener esos primeros 1.000 usuarios que se atreviesen a salir a la calle, a decir que eran Bluemovers, que eran usuarios de car sharing. Entonces empezó a haber una inercia y una credibilidad.

¿Cuántos clientes tienen ahora?

Tenemos casi 20.000, pero lo más importante es que hay en una fase de crecimiento muy importante.

¿A qué público se enfocan?

Lo único que sabíamos antes de entrar aquí, que estudiamos mucho modelos de Europa y EEUU, es que el tipo de producto es realmente complementario al rent a car. El rent a car, el 90% del negocio son corporates o turistas y trabajan en torno a grandes zonas de tránsito. Nuestro target es totalmente diferente, es residentes, la vocación del consumidor del car sharing es de recurrencia con lo que la relación que tienes con ellos, con los usuarios, es muchísimo más intensa, de concepto de comunidad.

La dinámica real es que es altamente complementario el rent a car con el car sharing, su uso es 4 o 5 días frente a las 4 o 5 horas nuestras. El car sharing lo tienes aparcado a 300 metros de tu casa y con una app lo puedes coger en el momento, es más ágil que un rent a car. En el momento que lo pruebas una sola vez y ves lo fácil que es, entiendes el verdadero valor del producto, es muy parecido a tener coche por el concepto de la libertad pero sin tener que comprártelo, que es lo que lo cambia todo.

¿La gente se ha dado cuenta de que hay más formas de moverse?

Sí que es cierto, el primer grupo de gente, los early adopters, lo conocían y lo usaban. Ahora lo que está pasando claramente es que entre final del año pasado y este año está entrando en las masas, en lo que recoge el mayor porcentaje del colectivo de la gente. Claramente es una entrada en mainstream, la revolución que estábamos esperando se está produciendo ahora.

Respecto a car sharing, Car2Go ha llegado con fuerza a Madrid, ¿son competencia?

La dinámica de uso es muy distinta. Yo soy usuario de BlueMove y soy usuario de Car2Go, el tipo de usos que hago con Car2Go es implanteable hacerlo con un BlueMove. Son usos distintos. Si tengo que moverme entre barrios está Car2Go pero si tengo que ir a Pozuelo o irme un fin de semana lo que haría es cogerme es un BlueMove. Su uso medio está en torno a los 15 minutos y ellos tarifican por minuto. Nuestro uso medio está en torno a cinco horas y 50 kilómetros. Es una mecánica de uso muy distinta. 

¿Han tenido problemas con los taxistas?

Nosotros tuvimos problemas con el colectivo taxista en Sevilla, bastantes problemas. Lo supimos solventar, pero fue duro. Aquí en Madrid no tenemos ningún problema, creo que hemos conseguido explicar que nosotros somos muy buenos para el taxi. Lo tenemos medido en encuestas, nuestro usuario, en el momento que prescinde de tener coche consume mucho más taxi. 

¿Los próximos retos de BlueMove?

Vamos a abrir en Barcelona y luego iniciaremos una expansión internacional. Creo que BlueMove tiene el reto más importante de su historia, de su vida, que es volcar todo el desarrollo tecnológico y del know-how operativo para entrar en volumen masivo. El reto es hacernos grandes manteniendo la excelencia y la calidad del servicio y permitiendo que el gran impacto medioambiental y social que generan estos productos le llegue a la sociedad. 

Buscamos que esta revolución se consolide con crecimiento en la línea de lo que viene habiendo, porque el año pasado crecimos más del 100%, para que se cree el gran sector y nos permita ir tanto entrando en mercados geográficos como haciendo roll out de productos nuevos como es el car sharing corporativo o en formato de coche de barrio que prevemos lanzar. 

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