Tecnología

ASML es el foco de la guerra comercial entre EEUU y China por los chips: toda la industria depende de ella

  • ASML cuenta con una tecnología crítica de luz ultravioleta extrema
  • EEUU ejerce presión para que sus máquinas no se vendan a China...
  • ...pero el último veto de Biden podría tener un efecto limitado en ASML
Una máquina litográfica de ASML. Foto: Bloomberg.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China deja en el centro de la disputa a una compañía holandesa de la industria de chips. ASML es una pieza clave en la cadena de producción global de semiconductores. Su maquinaria es indispensable para fabricar la tecnología más avanzada, lo que ha provocado que se convierta en el arma arrojadiza en la lucha por la soberanía tecnológica.

Por eso, a medida que se intensifican las tensiones comerciales entre Washington y Pekín, el papel de ASML se vuelve más complicado. Por un lado, la compañía se enfrenta a la presión de Estados Unidos para aislar a su enemigo asiático. Y, por otro, renunciar a un cliente como China, la segunda economía del mundo, perjudica su negocio.

ASML está en el centro de la guerra comercial ya que sus equipos litográficos son críticos en la industria. Sus máquinas usan luz ultravioleta extrema (EUV, por sus siglas en inglés), que tiene una longitud de onda de 13,5 nanómetros. Eso implica que su haz es 15 veces más pequeño que el de la luz ultravioleta corriente, lo que da a sus procesos un carácter muy especializado. Hasta llegar a ese punto de precisión, la compañía empezó a investigar la tecnología con EUV a mediados de 1980, como explica un análisis de strategy+business de PwC, en el que se detallan las partes cruciales en la producción de chips. 

Dicha tecnología permite imprimir estaño -una vez pasa a un estado líquido- con láser en superficies muy reducidas. De hecho, durante el proceso, ese metal puede llegar a registrar una temperatura mayor a la de la superficie del sol, según el citado análisis. Cada uno de los láseres que se usan en el proceso, a su vez, están fabricados con cerca de medio millón de componentes, lo que da cuenta de la complejidad de los equipos de ASML. El precio de cada máquina parte de los 100 millones dólares. 

La firma holandesa es la única en el mundo que ofrece estos sistemas, que son necesarios para fabricar los chips más complejos, aquellos que tienen usos militares o los que se destinan a aplicaciones de inteligencia artificial. Por eso, su tecnología da acceso a competir en la industria de semiconductores. 

Así, el veto de Estados Unidos a China pasa por ASML. Las restricciones a Pekín son verdaderamente dañinas cuando se le corta el acceso a la tecnología holandesa. Washington es consciente de ello y ejerce su presión de forma recurrente. De hecho, este mismo mes, las autoridades estadounidenses y holandesas han mantenido conversaciones oficiales, según informa la CNBC.

Aunque la presión a la empresa se remonta al mandato de Donald Trump, el intento por limitar sus relaciones con Pekín se extiende a la administración de Joe Biden. Con el expresidente, varias firmas chinas se incluyeron en una lista que las prohibía operar con EEUU. Con el Gobierno actual, las empresas locales deben obtener un permiso del Departamento de Comercio estadounidense para poder vender a China. 

Entonces, las distintas medidas de EEUU llevaron a Holanda a parar las ventas a China en 2019. El Gobierno holandés impuso sus propias restricciones a ASML, siguiendo los pasos del país norteamericano. Sin embargo, un portavoz de la compañía ha explicado que el actual veto de Joe Biden tendrá un impacto directo "limitado" sobre su negocio, como ha detallado la CNBC

Las últimas restricciones por parte de Washington impiden a sus empresas comerciar con China si no tienen el permiso correspondiente. Sin embargo, eso no evita que Pekín pueda cerrar contratos con Holanda. Los controles aprobados son unilaterales, sin efectos multilaterales a priori sobre otros mercados. 

Desde la parte neerlandesa reconocen que conjugan sus intereses económicos con el panorama geopolítico, como señala la ministra de comercio internacional del país, Liesje Schreinemacher. "Estamos evaluando nuestros propios intereses", apunta. La política holandesa reconoce que China es un importante socio comercial. Estas declaraciones coinciden con las recientes negociaciones con EEUU, que podrían significar nuevas presiones para ASML, la compañía que seguirá en el centro de la guerra comercial por los chips.

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