Tecnología

Probamos el Samsung Galaxy A53: ¿para qué gastar más en un gama alta?

  • Es el nuevo modelo de gama media
  • Destaca por la calidad de su pantalla AMOLED y su diseño
  • Arriesga con un procesador anunciado por sorpresa

El Galaxy A53 es la nueva apuesta de Samsung por la gama media, la más competitiva de la industria; tal vez es por eso por lo que la compañía ha tenido que invertir más en ofrecer una alternativa muy atractiva.

A la hora de comprar un móvil, uno de los peores errores que podemos cometer es apuntar más alto de lo que deberíamos. Es demasiado fácil dejarse llevar por el lujo y la alta tecnología de los modelos más punteros, cuando es muy probable que no necesitemos tanto para un móvil que vamos a usar a diario.

Si quieres un Samsung, por ejemplo, puede que te tiente un Galaxy S22, con sus materiales de calidad, su procesador puntero y su pantalla espectacular. Pero la verdad es que el nuevo Galaxy A53 que he podido probar cumple de sobra con todas las exigencias del usuario común, y con un precio muy inferior, 448,99 euros.

Así es el Galaxy A53 5G

Hace poco, Samsung renovó su gama "A", dedicada a dispositivos de gama media. En el caso del A53, sobre el papel tenemos pocas novedades respecto a su antecesor, el A52; pero las hay, y pueden suponer el 'empujoncito' que necesitábamos para optar por este modelo y no uno superior.

Todo esto quiere decir que el A53 no es precisamente revolucionario dentro de la gama Samsung, pero sí que es capaz de alcanzar el equilibrio entre tecnología puntera y un presupuesto más ajustado. El mejor ejemplo lo tenemos en el diseño, cuya gran novedad está en el borde metálico que recuerda muchísimo al mismo borde usado en el S22; imagino que no es casualidad, y la verdad es que le da ese toque 'premium'. Pero cuando cogemos el móvil, nos damos cuenta de que ese borde no está fabricado en metal; de hecho, el A53 es de plástico, algo necesario para contener los costes.

No es sólo que el aspecto metálico nos 'engañe', es que el tacto también lo consigue. La calidad de fabricación es excepcional, a la altura de un S22 pese a no estar fabricado en los mismos materiales. Y estéticamente, es un móvil bonito, gracias en buena parte a los nuevos colores implementados; la unidad que he probado, en "Awesomeblue", tiene un color azul pálido muy bonito en la trasera.

Una trasera que, por cierto, tiene un tacto agradable, como el resto del móvil; está bien equilibrado, y en ningún momento he tenido miedo de romperlo. Siento que podría llevarlo perfectamente sin funda y que aguantaría perfectamente; en cambio, sí que tengo miedo de que el borde metálico vaya perdiendo el brillo conforme el paso del tiempo, y que con eso pierda el atractivo. Con todo, este es un móvil diseñado para durar, algo que nos confirmará más adelante el software.

Mención especial para el conjunto de cámaras. Mientras el resto de fabricantes lo destaca lo máximo posible, Samsung ha optado por un pequeño bulto que se disimula perfectamente con el resto de la trasera, por lo que en algunos ángulos incluso se parece más al S22 Ultra.

Lamentablemente, esta apuesta por la calidad parece haber hecho un sacrificio importante, el conector de audio de 3,5 mm, que desaparece completamente. Al menos, se mantiene el soporte de tarjeta microSD (en la misma ranura de la SIM), por lo que este móvil no rompe del todo con sus raíces de gama media.

Con un peso de sólo 189 gramos, y al excelente reparto de pesos, el A53 es muy usable y fácil de llevar; de hecho, en cuestión de usabilidad el único 'pero' que le puedo poner es la localización del lector de huellas dactilares bajo la pantalla, que está demasiado bajo y supone poner el dedo en una posición forzada.

Una pantalla genial para este rango de precios

Ya que estamos en la pantalla, no puedo sino elogiar a Samsung. Ya sabíamos que en estos momentos produce las mejores pantallas del sector, y con este A53 no ha recortado en gastos. Estamos ante un panel Super AMOLED de 6,5 pulgadas que bien podría ser usado en un móvil 200 euros más caro sin problemas.

Este panel tiene todas las ventajas de las AMOLED, incluyendo unos negros perfectos y un tratamiento de los colores excepcional; la resolución de 1080 x 2400 es suficiente para un dispositivo de este tamaño, por lo que es posible disfrutar de todo tipo de contenido. El brillo alcanza los 800 nits, una cifra muy respetable que permite el uso en exteriores sin problemas. Respecto a la pasada generación, Samsung nos ha dicho que ha mejorado los bordes, y si bien es cierto que no son muy gruesos, se siguen notando si los buscamos. El tratamiento de los colores es lo suficientemente bueno como para revisar las fotos que hacemos sin necesidad de usar un ordenador aparte, con la seguridad de que los colores son fieles.

Sobre el papel es una pantalla genial para disfrutar de contenido HDR; sin embargo, he tenido algunos problemas para ello. La app de YouTube, por ejemplo, no detecta este móvil como capaz de reproducir contenido HDR, algo realmente raro ya que técnicamente no debería haber nada que lo impida. Lo más probable es que sea un simple problema de certificados, y que se pueda solucionar con el tiempo. Al menos, los altavoces ofrecen una buena experiencia estéreo en contenido envolvente.

Como ya es habitual, este es un panel rápido, pero lo llamativo es que alcanza una frecuencia de refresco de 120 Hz, por lo que la interfaz es muy suave y la sensación al usar el dispositivo es muy buena, sin saltos ni momentos en los que sintamos que vaya 'lento'. Eso también implica que es bueno para videojuegos. Sin embargo, Samsung no ha implementado tecnología de refresco variable, por lo que si decidimos que el panel vaya a 120 Hz, nunca bajará de esa cifra.

Eso no es un problema, excepto si queremos que la batería dure más. Otros modelos han implementado métodos que hacen que la pantalla pueda bajar a hasta 1 Hz, dependiendo del contenido, pero no lo tenemos en el A53. La única opción si queremos mejorar la duración de la batería es poner la pantalla a 60 Hz, como un móvil normal.

Hardware: a la apuesta de Samsung le queda camino

Tal vez por esto, Samsung ha decidido aumentar la capacidad de la batería, que sube hasta los 5.000 mAh; una cifra muy buena, pero que en un uso convencional no ha repercutido en más horas con el móvil encendido. Al menos, es posible completar una jornada de uso continuo sin muchos problemas; además, tenemos carga rápida, pero como es habitual en Samsung, hay una gran letra pequeña. La compañía no especifica en la ficha técnica cómo de potente es la carga rápida, pero el consenso es que es de 25 W, lo que la deja un peldaño por debajo de otras alternativas, que usan cargadores de 65W como mínimo. Eso supone que tardarás algo más en recuperar la carga completa. Además, Samsung ha tomado la decisión de no incluir el cargador en la caja; a cambio, la caja es más pequeña y ecológica, en un claro intento de dar una imagen más 'verde'. En el rango de precios del A53, no lo veo un problema tan grande, pero ya veremos si podemos decir lo mismo del resto de modelos de la gama.

Otra decisión de hardware que puede traer polémica es el procesador. En vez de ir a lo seguro, y optar por un Snapdragon de Qualcomm, Samsung ha apostado por su nuevo procesador, un modelo tan secreto que no se anunció hasta que el A53 llegó a las manos de la prensa.

El nuevo Exynos 1280 tiene ocho núcleos, dos a 2,40 Ghz y seis más a 2,00 Ghz. Ha sido desarrollado en colaboración con AMD, y por lo tanto, en ese sentido es muy parecido al Exynos 2200 usado en el S22, salvando las distancias. Por ejemplo, también apuesta por un nuevo proceso de fabricación, en este caso de 5 nm, lo que hace que el procesador sea más eficiente, consumiendo menos y emitiendo menos calor; es algo que he podido comprobar de primera mano, ya que este móvil no se calienta incluso si lo 'machacamos' con todo tipo de pruebas consecutivas. Eso me ha sorprendido gratamente, dada la tendencia de los móviles Snapdragon a calentarse demasiado.

Las mejoras del nuevo procesador no se notan sólo en el rendimiento puro, sino también en todas las funciones del móvil. Por ejemplo, estoy convencido de que afecta a la fotografía. Aunque las cámaras del A53 no son malas, la verdad es que no han mejorado en absoluto respecto a pasadas generaciones; de hecho, los sensores son los mismos que los usados en el Galaxy A52. Por lo tanto, el sensor principal de 64 MP es bueno, pero no sorprenderá a nadie; lo que sí he notado es que captura los colores de manera más vibrante de lo que estamos acostumbrados en este tipo de configuraciones, tal vez fruto de los algoritmos de Samsung. Sospecho que el Exynos 1280 trabaja en ese sentido para mejorar las fotos, algo que también se nota en el gran angular de 12 MP y en la cámara macro de 5 MP. Ojo, no producen fotos espectaculares precisamente, pero son mejores de lo que esperaba.

Pero no todo son buenas noticias. Ya dije en el análisis del Galaxy S22 Ultra que la unión de Samsung y AMD aún tiene camino por delante, y este modelo me lo confirma. En cuestión de potencia pura, este Exynos 1280 está claramente por detrás, y no ha conseguido buenas puntuaciones en ninguna de las pruebas de 'benchmarks' que he probado; por ejemplo, consigue sólo 1890 puntos en Geekbench y 2288 puntos en 3DMark Wild Life. Vale, si lo machacamos no se calentará, pero tampoco será capaz de estar a la altura de los usuarios más exigentes.

En pruebas reales, el golpe no ha sido tan duro. He podido usar el móvil sin problemas, y ha respondido bien a mis peticiones. Ya sea navegando por la Web, usando apps o viendo vídeos, es una buena experiencia, y creo que la capa One UI de Samsung ha ayudado mucho a eso. Mientras que el trabajo de hardware es mejorable, creo que es 'salvado' por el trabajo de software, con una interfaz rápida, limpia y que ofrece todo lo que podemos desear de un móvil Samsung, incluyendo acceso a sus plataformas. En videojuegos es donde el software no puede hacer mucho, y aunque juegos como PUBG funcionan bien, las tasas de frames no son muy elevadas, y otros títulos como Genshin Impact requieren bajar la calidad de los gráficos.

Puede que a los nuevos Exynos les falte algo de optimización, pero algo que quiero dejar muy claro es que es algo que sólo notarás en las apps más exigentes. Con un uso convencional, dudo mucho que nadie sea capaz de diferenciar el rendimiento del A53 frente al A52, pese a que, si nos guiamos por las pruebas, este último es superior.

Es un Samsung, y es suficiente

Al final, eso es lo que realmente me quiero quedar del Samsung Galaxy A53: que es una experiencia Samsung real. No estamos ante una versión reducida ni limitada. Para el usuario medio, realmente no hay mucha diferencia en el día a día entre el A53 y el S22; sólo los entusiastas notarán la diferencia de rendimiento, la mejor pantalla o los mejores materiales. Pero todo el mundo notará la diferencia de precio.

No es que el A53 sea perfecto por su precio, ojo. Hay algunos pequeños errores que me gustaría ver solucionados, como el soporte de HDR o la optimización del procesador. La buena noticia es que Samsung parece dispuesta a solucionarlos: el Galaxy A53 recibirá el mismo soporte de cinco años del Galaxy S22, recibiendo las cuatro próximas versiones de Android (empezando por el futuro Android 13) y por lo tanto, en ese sentido es superior incluso que los Pixel 6 de Google.

El Samsung Galaxy A53 5G ya está disponible por 448,99 euros.

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