Tecnología

Probamos el Vivo V21, una impresionante cámara selfie con un gran diseño

  • Vivo sigue apostando por unas grandes cámaras
  • Se enfrenta a modelos muy buenos lanzados este 2021

El Vivo V21 es la apuesta de la compañía por la gama media-alta, y aunque se queda detrás de la competencia en muchos aspectos, en otros destaca claramente por encima del resto.

Esa es la sensación general que me están dando todos los productos de Vivo: si los miras en su conjunto, aún no han conseguido llegar al nivel de otros fabricantes pero a cambio, cuentan con características especiales que los hacen únicos y que no encontramos en ninguna parte.

Con el Vivo X60 Pro, ese detalle especial era la calidad de las fotografías y vídeos, gracias a su increíble conjunto de cámaras con tecnologías como la estabilización Gimbal que justificaban un precio algo mayor del esperado.

Buenas cámaras, especialmente selfie

Con el Vivo V21, la historia se repite, hasta cierto punto. Estamos ante un móvil que cuesta 399 euros, así que es comprensible que no presuma de las mismas tecnologías que su hermano mayor, pero aún así, las cámaras siguen siendo la prioridad.

En la trasera, el conjunto está liderado por el sensor principal de 64 MP, que ofrece resultados muy buenos en la mayoría de situaciones, aunque funciona mucho mejor cuanta más luz tenga. Las fotos resultantes son nítidas, y el tratamiento de los colores es muy realista, tal vez demasiado para su propio bien; es más difícil obtener fotografías impactantes cuando los colores no resaltan. Un detalle que recordar es que, por defecto, las fotos son sólo de 16 MP, pero podemos activar un modo de alta resolución que usa los 64 MP.

En general, esta cámara nos servirá para registrar cualquier momento con la calidad que esperaríamos. La estabilización óptica (OIS) también es de agradecer, ya que también funciona cuando grabamos vídeo, aunque sólo funciona a resolución 1080p; también echo en falta un modo 4K a 60 frames por segundo, ya que este móvil sólo es capaz de grabar a 4K y 30 fps.

El resto de sensores, como lamentablemente es tradicional, no son tan atractivos. El peor es el macro de 2 MP, sin duda alguna, ya que no he conseguido usarlo de manera convincente en ningún momento, siempre obteniendo imágenes con grano y demasiado borrosas como para poder enseñárselas a nadie. En cambio, el gran angular de 8 MP es algo más decente, aunque sólo te salvará si realmente necesitas hacer una foto de ese tipo.

Pero si hablamos de cámaras, la gran protagonista no está en la trasera, sino en la parte delantera. La cámara selfie es el gran atractivo de este móvil, por contar con un sensor de nada menos que 44 MP. Como resultado, las selfies cuentan con una nitidez y una resolución que no vemos en ningún otro móvil semejante. Hasta cuenta con OIS, igual que el sensor trasero, además de un sistema de doble flash con luces LED (uno a cada lado de la cámara) que nos iluminarán para sacar la selfie que queremos sin importar si es de noche.

Un móvil decente a unas buenas cámaras pegado

Estas cámaras van unidas a un móvil decente, que cumple la mayoría de las exigencias de un dispositivo moderno, aunque en ningún caso destaca respecto a la competencia.

Un buene ejemplo es la pantalla que, cómo no, es de tecnología AMOLED y alcanza una frecuencia de refresco de 90 Hz; por lo tanto, la calidad de imagen está fuera de toda duda, el brillo es excelente y sólo con usar la interfaz notamos las ventajas de la mayor frecuencia de refresco.

Si es tu primera pantalla AMOLED en un móvil, te enamorarás al momento, pero si no lo es, notarás algunos aspectos negativos, empezando por la mencionada cámara selfie; en vez de estar en un agujero en la pantalla, como todos los móviles en este rango de precio, aquí tenemos que aguantar una 'gota', además de un borde superior más grande. Son aspectos más propios de un móvil de gama más baja. Me ha gustado más el lector de huellas dactilares integrado en la pantalla, que es igual de rápido que en el Vivo X60 Pro.

La pantalla en sí es buena, pero no excelente. En el modo por defecto, los colores están demasiado saturados, hasta el punto de que me ha molestado; más allá de ser una simple cuestión de gustos, hace que los detalles de las escenas se pierdan. Es un problema de la calibración de la pantalla que no debería existir a estas alturas. Por eso recomiendo activar el modo "Profesional", que limita los colores a la gama de color sRGB, pero que al menos ofrece unos resultados mucho más fieles y realistas.

El resto del hardware sigue la misma línea. El procesador es un MediaTek Dimensity 800U, que está claramente por detrás de los usados por la competencia, como el Snapdragon 778G del Realme GT Master Edition. Los resultados en pruebas no son especialmente buenos, y en juegos, ofrece el rendimiento de un móvil de gama media, nada más, pese al modo "Ultra Game" que pone el procesador al máximo y bloquea las notificaciones.

Al menos, la capa FunTouchOS sobre Android 11 no es especialmente 'pesada', y la experiencia se parece mucho a Android 'stock', aunque cuenta con algunas funciones como el mencionado modo gaming y apps como EasyShare para compartir archivos. También trae algo de 'bloatware', apps preinstaladas como Facebook, Netflix y TikTok, pero afortunadamente las podemos desinstalar sin problemas.

El Vivo V21 también tiene carga rápida, pero no es un aspecto en el que pueda presumir, al alcanzar sólo 33 W; el cargador viene incluido en la caja, junto con, por algún motivo, unos auriculares con jack de audio. El 'pequeño' problema es que este móvil no tiene jack de audio, así que también se incluye un adaptador USB-C, una solución que probablemente se pensó para recortar costes y no tener que incluir unos nuevos auriculares USB-C.

Donde Vivo sigue sin decepcionarme es en la calidad de fabricación de sus móviles. El V21 se nota muy bien en la mano, ligero y fino, pero no tanto como para que sea molesto usarlo. El tacto de los botones es más propio de un modelo de gama alta, y estéticamente, me encanta la trasera de color azul mate, que no se mancha con nuestras huellas y da una sensación al tacto muy buena. También se incluye una carcasa transparente de manera gratuita en la caja.

Alternativa por sus cámaras

El gran problema del Vivo V21 no es el móvil en sí, sino sus competidores. Por 400 euros podemos conseguir otros modelos mucho más potentes y completos, que solucionan muchos de los errores de este.

Claro, que no tienen las mismas cámaras. Esa es exactamente la misma conclusión a la que llegué con el Vivo X60 Pro, pero en esta ocasión, creo que no es suficiente para justificar el precio; mientras que con el X60 Pro realmente sentí que tenía algo especial entre manos, con el V21, la sensación es que es un buen móvil, pero no es especial. El procesador es poco potente, la pantalla es mejorable, y la carga rápida no es la más rápida.

Con todo, si tu prioridad son las cámaras, especialmente la selfie, el V21 ofrece la calidad que esperábamos, y cumple los mínimos que requerimos a este precio, pero no los supera.

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