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La infancia a través de los ojos de Joaquín Sorolla

  • El pintor valenciano siempre tuvo una mirada para los niños, plasmada con maestría y sutileza en su obra
Apuntes para "¡Triste herencia!" (1899). Colección particular.

El Museo Sorolla dedica una exposición a la figura del niño a través de los ojos de Joaquín Sorolla –maestro de la luz y consumado retratista– y su particular universo.

El Museo Sorolla de Madrid acoge del 1 de febrero al 19 de junio 'La edad dichosa. La infancia según Sorolla', una exposición dedicada a las pinturas infantiles y familiares realizadas por el autor valenciano Joaquín Sorolla, que quiere ofrecer una visión completa de la imagen del niño a través de los ojos del pintor y su particular universo.

La figura de los niños siempre ha estado presente en su pintura, desde principio de su carrera. Los niños son, con frecuencia, los protagonistas de sus famosísimas escenas de mar, unas veces trabajando en la playa y otras disfrutando del sol y del juego a la orilla del mar, siempre bañados por la luz. Porque, aunque la figura del artista valenciano se asocia con sus paisajes y escenas costumbristas, Joaquín Sorolla fue un consumado retratista. Pintó a su familia en numerosas ocasiones y recibió los encargos de la burguesía y la aristocracia, que le demandaban no solo pintar sus retratos, también los de sus hijos.

'Llegada de la pesca' (1891).

Comisariada por Sonia Martínez Requena y Covadonga Pitarch Angulo, la exposición se ordena a través de tres secciones: el centro de la familia, el mundo de los niños y la otra infancia. En ellas queda reflejado cómo la presencia infantil es una constante en la pintura de Sorolla, especialmente a partir del último tercio del siglo XIX, cuando la figura del niño se convirtió en protagonista de cuadros costumbristas, de sus paisajes y escenas de género. Nos muestra cómo juegan, como viven, cómo pintan, cómo estudian. También nos enseñan cómo viven aquellos que pertenecen a las clases más desfavorecidas, esa "otra infancia" que trabaja, menos afortunada, menos feliz, de niños enfermos, humildes, una infancia retratada por Sorolla con el mismo cariño y dignidad con la que plasmó al resto.

'Los farolillos' (1891).

Porque no hay que dejarse engañar por la luminosidad amable de su pintura, Sorolla siempre tuvo una mirada para ellos, plasmada con maestría y sutileza en su pintura.

La exposición es una excelente oportunidad para contemplar un buen conjunto de obras que forman parte de colecciones particulares, retratos encargados por familias principales que no suelen exhibirse, y el Museo Sorolla, el escenario perfecto.

'Primer hijo' (1890).

La gran casa de Sorolla

La casa museo de Sorolla, una de las casas de artista más completas y mejor conservadas de Europa, mantiene intacto el ambiente original de la vivienda y taller del pintor, y alberga la colección más rica de sus obras. Sorolla siempre concibió la que sería su última morada, construida en 1911, como una obra de arte en sí misma. Participó en el diseño del proyecto arquitectónico, se encargó de la decoración y él mismo diseñó el jardín, un precioso oasis en el centro de la ciudad.

El Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla, en colaboración con Fundación Bancaja, llevará la exposición a Valencia el próximo mes de julio.

'Saltando a la comba' (1907).

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