Sanidad

La expropiación de patentes no es la solución: la falta de fábricas impide producir más vacunas del covid

  • En 2021 se producirán 12.000 millones de dosis, suficiente para el 70% de la población
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El problema de la falta de vacunas radica, fundamentalmente, en dos carencias a nivel mundial: las escasas fábricas a nivel mundial que existen y los problemas de suministros, tanto de vacunas como de algunas de las materias primas. La expropiación de patentes que se debate no solucionará el problema actual, además de que el número de dosis que se prevé producir este año ronda los 12.000 millones, número suficiente para inmunizar al 70% de la población mundial.

"Si no se abordan las razones estructurales que impiden producir vacunas por falta de equipamientos específicos en las actuales compañías farmacéuticas, puede ser insuficiente (la expropiación de patentes)", explica José Martínez Olmos, ex secretario general de Sanidad y profesor de Salud Pública.

Es cierto que el mercado de las vacunas se acerca a un oligopolio, como explica una fuente de la industria que prefiere mantener el anonimato. Pero no es por una cuestión de avaricia empresarial. Actualmente, según esta fuente, el mercado mundial de vacunas es de 30.000 millones de euros, el 50% de lo que se gasta solo España al año en sanidad. Es un mercado poco atractivo por el precio que suelen tener los antígenos (en España cuesta vacunar a una personas durante toda su vida entre 600 y 700 euros, según el propio ministerio de Sanidad y acapara el 0,25% de todo el presupuesto anual).

"Lo importante es desarrollar la capacidad de producción a nivel mundial para la próxima pandemia, sin olvidarse del suministro de materias primas. Ahí es donde hay que trabajar. No pueden depender de la iniciativa privada, las vacunas han demostrado ser la solución para recuperar la economía global. ¿A qué esperan para invertir?", ahonda esta fuente. Es decir, para que la solución de expropiar patente pudiera llegar a tener algún sentido, los estados también tendrían que intervenir las aproximadamente 20 grandes fábricas a nivel mundial que se dedican a fabricar vacunas.

Las material primas también están detrás de varios de los problemas de suministros que ha habido hasta ahora. Hay un componente, las llamadas bolsas desechables que se están usando para escalar la producción que de por sí hacían siempre los biorreactores, que escasea. Está detrás de los problemas de Novavax y también afectó a Pfizer/BionTech en un principio.

Farmaindustria también llama la atención sobre que, en todo caso, hay un problema de distribución. Si el cálculo de fabricar 12.000 vacunas se cumple, es cierto que habría para vacunar al 70% de la población mundial. Sin embargo, Estados Unidos, que ahora se abre a la expropiación de patente, lo hace con una tasa de vacunación superior al 50% y sin apenas haber exportado nada. Reino Unido es similar y, en cambio, Europa ha exportado decenas de millones de dosis a otros países, incluidos más de 22 millones a Reino Unido o 72 millones a Japón.

Tampoco es cierto que las compañías que tienen la vacuna estén dosificando por intereses privados. Desde que comenzó la pandemia se han realizado más de 260 acuerdos de colaboración. En este punto hay que resaltar también el proceso de transferencia tecnológica: ni todo el mundo tiene la capacidad de adaptarlo, ni se tarda menos de 3 meses en completarlo.

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