Salud

La tosferina, una enfermedad que pasa desapercibida en los mayores

  • Actualmente España vive una tormenta de casos por esta infección.
  • La mayoría se dan en la población infantil, pero también los mayores pueden padecerla y en este grupo está infradiagnosticada
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España vive la mayor tormenta de casos de tosferina en la historia. De momento este año 11.430 personas han padecido esta infección frente a las 82 en la misma fecha en 2023, según un informe de Instituto de Salud Carlos III. No solo es una enfermedad de niños, sino que también afecta a los adultos y más mayores. Sin embargo, en este grupo poblacional está infradiagnosticada porque muchas veces pasa desapercibida.

Según van haciéndose mayores las personas, aparecen cuadros de tosferina más leves. De hecho, en el adulto puede pasar perfectamente sin diagnosticar y pensar que es un catarro prolongado. "La llaman la tos de los 100 días. Es una tos que evoluciona durante mucho tiempo, pero son casos más suaves porque el sistema inmune está más fortalecido", explica la vicepresidenta de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), Belén Aguirrezabalaga. Además, "son pacientes con patologías crónicas y la tos también la tienen y cuesta un poquito más", agrega la responsable del grupo de trabajo de vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la doctora Isabel Jimeno.

Es cierto que los casos más graves de tos ferina se dan en los recién nacidos, concretamente en aquellos que apenas tienen dos meses de vida. "Desde que se vacuna a las embarazadas hemos avanzado mucho porque no hay apenas incidencia del tipo maligno", afirma Belén Aguirrezabalaga. Actualmente, la mayoría de casos de tosferina que se diagnostican son en niños mayores. "Se está viendo un aumento de la demanda en la Atención Primaria", dice Jimeno. Y es que, a partir de los 10 años la vacuna pierde eficacia y por eso se ve un pico en los niños de 10 a 14 años.

La tosferina aparece en forma de olas epidémicas. Se trata de una bacteria que provoca una infección en el tracto respiratorio superior y presenta un patrón de aparición cada tres o cinco años. "La transmisión está en la sociedad, no se ha erradicado, sino que tiene ciclos epidémicos. Por tanto, la probabilidad de contagio es importante", apunta la portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica y microbióloga del Hospital Universitario de A Coruña, María del Mar Tomás.

La primera ola fue entre 1998 y 2001. Además, tuvo su pico de máxima incidencia - 19,9 casos por 100.000 habitantes - en 2015. Justo un año después se incluyó a las embarazadas en el calendario de vacunación. Después, entre 2020 y 2022 hubo un descenso muy acentuado debido probablemente a la utilización de la mascarilla y las medida preventivas. Pero, a partir del verano del 2023 la enfermedad ha experimentado un crecimiento muy marcado, volviendo a una onda epidémica, según explica María del Mar Tomás. Cabe subrayar que desde 2005 se han registrado 59 muertes vinculadas a esta enfermedad.

En 2023 se confirmaron 2.560 pacientes diagnosticados, de los cuales 111 terminaron hospitalizados (5,13%). El 10% de los casos se dieron en niños menores de dos años (262), con una especial concentración (73,3%) en bebés de edad inferior a un año, de acuerdo con el informe del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III Además, un bebé falleció a consecuencia de esta bacteria. Era un lactante menor de un mes, sin condiciones de riesgo.

Actualmente la incidencia está creciendo en todas las autonomías, aunque la mayor incidencia se encuentra en Cataluña (376 casos), Andalucía (178), Madrid (66), Murcia (53) y Valencia (50), según el Instituto de Salud Carlos III. "Estamos viendo más casos, pero no necesariamente ha habido más mortalidad o ingresos en la UCI", dice la portavoz de Seimc. Además, apunta que es probable que los casos sigan subiendo.

Hay varios factores que explican este incremento de casos. Según la vicepresidenta de Sepeap, se llevan a cabo muchos mas diagnósticos porque hay más sensibilización de detectar esta infección en todos los grupos poblacionales, no solo en los niños. Además, se poseen mejores pruebas, como la PCR, que tiene una eficacia del 90% y pico. "Hace unos años estábamos obligados a pasar por un cultivo que era mucho más lento y costoso", afirma. Otro factor es la evolución de las vacunas y las pautas vacunales. "La vacuna que tenemos no es perfecta y al igual que la enfermedad no te inmuniza de por vida, tampoco la inmunidad de la vacuna es duradera", dice. Además, el patógeno ha ido evolucionando y mutando. Si sumas todos estos factores obtienes la respuesta.

El principal síntoma de la tosferina es la tos, como su nombre indica. "No es una tos normal, sino episodios. Empiezas a toser, toser, toser y no paras. Muchas veces acaba en vómito", explica la doctora Isabel Jimeno. "Se caracteriza por ese tosido que da por la noche de forma brusca y puede llegar a haber afectación en la garganta", agrega María del Mar Tomás.

Cabe subrayar que dependiendo del grupo poblacional, los síntomas pueden ser más graves o más leves. Afecta de manera más seria a los neonatos y recién nacidos, llegando a desencadenar una pulmonía en el 30% de los casos. "Un niño pequeño puede tener un cuadro de tos muy intenso que le pueda causar una fiebre de la glotis y una dificultad seria para respirar", expone el secretario del área de infecciones respiratorias de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), el doctor Francisco Sanz. Mientras, los síntomas en los jóvenes y adultos son más leves y, de hecho, en muchas ocasiones no se llega ni a producir un diagnóstico. No obstante, si la persona es inmunodeprimida le afectará de forma más severa.

La capacidad de contagio es elevada, pudiendo producirse a partir de personas enfermas o asintomáticas. Se transmite por vía aérea. Además, el periodo de incubación es de 9 y 10 días y el de contagio es amplio.

La tosferina se detecta a través de PCR. De hecho, ante el aumento de los pacientes ha habido comunidades autónomas que han tenidos que comprar de manera adicional este tipo de pruebas. Este es el caso de la Comunidad de Madrid, que firmó un acuerdo con la farmacéutica Diasorin Iberia para adquirir hasta 153.846 pruebas por 261.396 euros. Según la portavoz de la Seimc, País vasco, Aragón y Galicia también tienen que haber comprado.

Hoy en día, según pauta el calendario vacunal a nivel nacional, el suero contra la tosferina se administra cinco veces: a los dos, cuatro y seis meses; y luego dos dosis de recuerdo a los 18 meses y seis años. De hecho, en la última década la cobertura se ha mantenido por encima del 90%.

Además, está recomendada para las embarazadas por el Ministerio de Sanidad. En concreto, entre la semana 27 y 36 de embarazo. Al administrarla durante la última etapa de gestación aumentan las defensas en la madre. Estas pasan a través de la placenta y protegen al recién nacido hasta que reciba la primera dosis del suero según pauta el calendario de vacunación. Cabe subrayar que en 2022, la cobertura alcanzó el 87,2% en este grupo poblacional.

La vacuna pierde eficacia a partir de los diez años. Por ello, algunas comunidades autónomas, como Asturias, ponen un refuerzo en la adolescencia, concretamente en la revisión de los 13 años. Este reforzamiento también lo ponen países como Francia, Canadá, Alemania o Estados Unidos. Asimismo, se están investigando nuevas vacunas que tengan una mayor eficacia ya que la que se inyecta actualmente funciona entre el 55% y 65% de los casos.

Además, las sociedades científicas piden incluir la vacuna en el calendario vacunal de los adultos, sobre todo a los mayores de 65 años. Es cierto que muchas autonomías, como Andalucía o Madrid, están empezando a aconsejarla para este grupo. "Es una población vulnerable. Muchas enfermedades víricas respiratorias las transmiten los niños y la transmisión a los cuidadores y abuelos es más eficaz. Muchos no están vacunados y podrían beneficiarse de ella cuta eficacia puede durar hasta 10 años" , dice el doctor Sanz. "Hay muchos países en Europa que ponen un recuerdo de tosferina cuando el de la difteria tétanos a los 65 años. Esto se está empezando a barajar y plantear", agrega la doctora Jimeno. Este mensaje ya ha llegado a Salud Pública.

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