Salud

Scranton declara menos acciones de las que Grifols informa a la CNMV

  • La patrimonial de la familia comunica en las cuentas anuales de 2022 que tiene el 7,49%
  • La farmacéutica catalana asegura en el informe corporativo que su paquete se eleva al 8,4%
Extracto de las cuentas de Scranton y del informe de Gobierno Corporativo de Grifols de 2022. Foto: Sandra Alarcón

Scranton, la sociedad patrimonial de la familia Grifols, controla menos acciones de las que la farmacéutica catalana declara a la CNMV. Al menos así ocurría al cierre de 2022. En el informe anual correspondiente a e se ejercicio, que Scranton remitió la semana pasada al Registro Mercantil neerlandés, la firma explica que en 2022 adquirió 1,15 millones de acciones de la serie A y otras 147.539 de la serie B por un importe total de 21,5 millones de euros y que, como resultado de esta operación, ha elevado su participación total en la farmacéutica desde el 7,24% que tenía en 2021 al 7,49%, sin especificar si cuenta también con otra participación a través de derivados.

El paquete está valorado así por las cuentas de la patrimonial en 211,4 millones (en bolsa ese paquete alcanzaba ayer 490 millones). "Todas las acciones de Grifols que tiene la compañía están depositadas en cuentas del Banco Santander y BNP Paribas respectivamente", asegura Scranton.

Sin embargo, en el último informe de Gobierno Corporativo de la empresa, correspondiente también a 2022, esta asegura que la participación de Scranton es mayor. En concreto, del 8,4%, lo que le convierte en el segundo accionista, por detrás de Deria, otra de las sociedades patrimoniales de la familia, que suma otro 9,2% del capital de la empresa. La CNMV da credibilidad a los datos que Grifols ha depositado a principios de 2023 y la propia farmacéutica dice que esos son los correctos. De hecho, fuentes consultadas por este periódico abren la posibilidad a que se trate de un error de comunicación entre la empresa y la patrimonial, sin que existiese mala fe alguna. Otras fuentes del mercado consultadas argumentan sin embargo que la disparidad entre porcentajes se debe a que la regulación de España y Países Bajos es diferente y la comunicación de las acciones, por lo tanto, también lo es.

Sin embargo, sí que ha habido cambios en la posición de Scranton en los últimos años si se miran los informes de gobierno corporativo de la firma de hemoderivados. Estos documentos muestran que desde 2016 a 2019, Scranton poseía un 8,67%. Posteriormente, en 2020, bajó a 8,13%, mismo porcentaje que mantuvo en 2021. Fue en 2022, como se ha explicado previamente, cuando la patrimonial volvió a crecer hasta el 8,4%.

Scranton logró elevar un 25% su cifra de negocio hasta situarse en 626,3 millones en 2022. La mitad de su facturación proviene del negocio del plasma, de las compañías adquiridas a Grifols en diciembre de 2018 y que están en el centro de la polémica tras el informe de Gotham City. Haema, en concreto, acapara el 30% de los ingresos (182 millones) y BPC Plasma, el 17,7% (111 millones). Gotham denunció a finales de enero que tanto la empresa farmacéutica como la patrimonial estaban contabilizando al mismo tiempo los ingresos de los dos proveedores de plasma y, sin embargo, no hacían lo propio con la deuda. Scranton abandonó, por otro lado, los números rojos de los últimos años— en 2021 el resultado negativo fue de 21,2 millones— y cerró el 2022 con un beneficio neto de 58 millones de euros, según sus documentos.

Otras partes del negocio

Más allá del plasma, Scranton tiene varios negocios en muchos otros sectores. En la rama inmobiliaria controla, por ejemplo, Quadriga Real Estate. Dicha empresa tiene un endeudamiento de 250 millones a cierre de 2022, con un vecimiento por prácticamente el mismo importe antes del 15 de agosto de 2025. Otra parte importante de su cifra de negocio proviene de la papelera Iberboard Mill, de la bodega Juvé & Camps o del club de baloncesto Joventut de Badalona, entre algunas de las inversiones empresariales.En las cuentas publicadas, Scranton explica, además, que en 2022 vendió su participación del 5% en Wallapop.

La deuda total de Scranton con las entidades de crédito también mejoró. El endeudamiento a largo plazo se redujo un 17,4% en tasa interanual, pasando de 907,5 millones en 2021 hasta situarse en 749,3 millones. Siguiendo esta misma línea, la deuda a corto plazo se ha recortado todavía más en solo un año. En concreto, un 68,2%, y se ha situado en 2022 los 128 millones. La compañía, por otro lado, reconoce no haber recibido dividendos por parte de Grifols. Esto se debe a que la farmacéutica suspendió las remuneraciones a los accionistas hasta que se cumpliera el objetivo de reducir la deuda.

Otra parte de los negocios de Scranton es la que le vincula directamente a Grifols y que la Comisión Nacional del Mercado de Valores tiene en examen. Por poner un ejemplo, a través de la inmobiliaria Quadrigas, propiedad de la patrimonial, Scranton es el casero de la sede central de la farmacéutica. Pero no es este extremo el que más preocupa a la CNMV. Más allá de la relación existente y ya descrita con Haema y Biotest, hay un préstamo relacionado con ambas entidades que el supervisor español mantiene bajo la lupa. En las cuentas de Scranton relativas a 2021 figura, asimismo, que Grifols prestó 95 millones de dólares a Scranton en 2018 que, según Gotham, "parece estar vinculado a la operación Biotest US/Haema". Es algo, sin embargo, que no consta en los documentos de la farmacéutica. Este préstamo no es, además, el único, según figura en las cuentas.

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