Salud

Semaglutida: la molécula de oro de Novo Nordisk

  • El fármaco, que ya ha demostrado que sirve para perder peso, prueba su uso en Alzheimer o nefrología
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Hace mucho tiempo que en el panorama farmacéutico no se encontraba una molécula que fuera a romper el mercado. A finales del siglo pasado aparecieron grandes productos que cambiaron el mercado y la salud de los pacientes. Entonces, moléculas como la simvastatina o el olmesartán llegaron al mundo para combatir dos de las enfermedades más prevalentes, sobre todo en el mundo occidental, aquel que más paga por los medicamentos. Ahora, llega una nueva molécula que está llamada a ser la más valiosa de, como mínimo, la próxima década. Su nombre es semaglutida, pero el gran público la conoce mejor como el milagro químico para perder peso.

El fármaco es propiedad de Novo Nordisk, que tras encontrarle una aplicación útil para la diabetes, ya de por sí una enfermedad cuyos tratamientos suelen ser lucrativos, ahora ha encontrado la panacéa: la obesidad y el sobrepeso en unas sociedades occidentales con sobredosis de esta enfermedad (así calificada por la OMS si bien no por todos los países). Las primeras aproximaciones económicas, publicadas por Bloomberg, estiman que a finales de la década el mercado será superior a los 40.000 millones de euros. La cifra, para contextualizarla, es similar a la conseguida por Pfizer con su vacuna para el Covid a lo largo de 2022.


Pero lo realmente sorprendente es que las aplicaciones de la diabetes, primero, y obesidad, después, son solo el principio de los planes que tiene Novo Nordisk para su molécula de oro. Pero no menos importante es que muchos de esos proyectos están enfocados en España.


Tal y como recoge las últimas cuentas de la filial española en el Registro Mercantil, depositadas la semana pasada, la farmacéutica tiene abiertos un sinfín de ensayos clínicos en diversos hospitales de nuestro país. Pero lo llamativo de la historia no es el número, 34, si no la disparidad de enfermedades en las que NovoNordisk ha considerado que su molécula puede ayudar. ¿Cómo es posible que una molécula que sirve para la diabetes o la pérdida de peso, en un principio algo relacionado, también pueda tener aplicaciones para enfermedades como el Alzheimer o áreas como la nefrología o la salud cardiovascular? Hay quien pensará que es milagro de la ciencia y otros que será voracidad empresarial, pero lo bueno de un ensayo clínico es que las cifras hablarán por encima de todo.


Todos estos ensayos, además, están muy avanzados. Todos ellos están en la última fase antes de enfrentarse al proceso regulatorio, aquel donde se llevan los datos recabados ante los técnicos de las agencias sanitarias para ver si se pasa el examen. El del Alzheimer, por ejemplo, la empresa está reclutando pacientes para comenzar la Fase III de las pruebas clínicas.


Sin embargo, a pesar del potencial de la molécula, no todo va a ser un camino de rosas para la farmacéutica danesa, que solo la conocían los que están cerca del mundo farmacéutico antes de la noticia de tener un medicamento para adelgazar. En el camino del desarrollo de la semaglutida se ha encontrado tanto con competencia como con opiniones negativas de los reguladores estatales.


Sin ir más lejos, hay una molécula de otra multinacional que sigue muy de cerca el reguero que dejan los ya conocidos nombres comerciales de Ozempic y Wegovy. La está desarrollando la estadounidense Lilly y ya cuenta con el sí de las autoridades estadounidenses y están en proceso de conseguir los propio en Europa. Será el principal rival comercial de Novo Nordisk, pero seguramente no será el único.
Otro de los problemas será su financiación pública. La semaglutida será una molécula que se venderá muchísimo tan solo con las indicaciones de la diabetes y la obesidad. En España, al tiempo que obtenía la aprobación europea, se ha realizado un informe técnico sobre el medicamento. La primera de las conclusiones es la de rebajar la euforia. Dice la Agencia del Medicamento que la molécula hay que tomarla de forma crónica y que la empresa no ha conseguido demostrar la ausencia de efectos adversos más allá de la semana 68. Este es el informe, junto a otros expedientes, que valoren los encargados de decidir si el tratamiento llega a España con la indicación de la obesidad, por lo que todo apunta a que será una negociación larga y complicada.


Este no ha sido el caso de todos los países europeos. En Dinamarca (país de origen de la farmacéutica) y en Alemania ya se puede recetar si el facultativo así lo considera. En cualquier caso, y pase el tiempo que pase, lo que está claro es que estamos ante una revolución médica que no se vivía desde hace más de treinta años.

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