Salud Bienestar

Si tienes dolor y pesadez de piernas podrías sufrir reflujo venoso: este es el tratamiento

Hombre sentado en un banco con dolores en la pierna. Firma: iStock

Algunos de los síntomas del reflujo venoso pueden ser dolor, pesadez e inquietud habitual en las piernas, mientras que las varices o arañas vasculares pueden ser indicios de ello según el presidente del Capitulo Español de Flebología y Linfología (CEFyL) de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV) y Coordinador de Cirugía Vascular de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), el doctor Javier Álvarez.

El reflujo venoso está vinculado con la enfermedad venosa crónica que se produce cuando las válvulas de las venas no realizan la función de redirigir la sangre al corazón correctamente. Por ello, la sangre no circula en su sentido y velocidad adecuadas, acumulándose en las venas de la parte inferior de las piernas y formando varices.

Si no se trata puede derivar problemas de salud más graves que pueden aparecer en síntomas como dolor, inflamación, calambres, piel oscurecida o úlceras. "Ante estos síntomas, es importante acudir al médico. Sin tratamiento, los signos y los síntomas pueden progresar y afectar significativamente a la calidad de vida, e incluso llegar a provocar úlceras venosas en las piernas", advierte el especialista.

"Actualmente disponemos de opciones terapéuticas con las que reducir o detener el flujo inverso de la sangre de forma efectiva, tratando la vena dañada y evitando que el reflujo venoso provoque consecuencias más graves", declara el doctor Álvarez. "Con un abordaje adecuado, podemos parar la progresión de la patología y mejorar los síntomas del paciente, lo que les permite recuperar sus actividades diarias y calidad de vida", añade.

Cómo tratar el reflujo venoso

Para tratar el reflujo venoso, existen diversas opciones de tratamiento que dependen del grado de progreso de la patología y las necesidades del paciente.

  • Tratamientos esclerosantes. El objetivo es inyectar un agente en el interior de la vena para conseguir la fibrosis y obstrucción de la misma. Teniendo la opción de recurrir a la cirugía.
  • Tratamientos no esclerosantes. Se trata de sellar la vena dañada, mediante un adhesivo médico o aplicando calor de forma localizada con un catéter de radiofrecuencia o una fibra láser, y redirigir la sangre hacia las venas sanas de alrededor, lo que facilita los síntomas.
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