Retail - Consumo

El 'error de Matrix' en la ley que está disparando el negocio de las bebidas de cannabis en EEUU

  • Los distribuidores de alcohol aprovechan una laguna legal para abrir negocio
  • Estas bebidas son su  tabla de salvación ante la caída del consumo de alcohol
  • El negocio del cáñamo está en auge: los agricultores multiplican por ocho el cultivo
Lineales en una tienda de licores con bebidas de THC. Foto: Bloomberg

Cycling Frog promete elevar tu mente 'a las nubes' y Delta Light garantiza una euforia a la que seguirá la calma. Son las bebidas no alcohólicas de moda en EEUU que, si bien no emborrachan, contienen THC, el principal ingrediente psicoactivo de la planta de cannabis que provoca ciertos efectos en los consumidores. Un auténtico revulsivo para el sector en pleno declive del consumo de alcohol que ha desatado celos y alertas entre otras empresas que comercializan productos derivados de cannabis y entre los reguladores.

Es la puerta de atrás que han encontrado los distribuidores de alcohol de ese país ante la caída de las ventas de alcohol registradas en los últimos tiempos. Mientras los productos de marihuana están restringidos por el gobierno federal, estas bebidas son legales al estar elaboradas con ese derivado del cáñamo, del que contiene menos del 0,3%.

La explicación de por qué se permiten se encuentra en el 'error de Matrix' que desde el propio sector reconocen haber encontrado en la Ley Agrícola que EEUU aprobó en 2018. La norma permitía cultivar cáñamo para fabricar desde ropa hasta piezas de automóviles. Los fabricantes de bebidas aprovecharon el vacío legal que facilitó el amplio espectro de utilidades del cáñamo para destilarlo siguiendo un proceso parecido al que convierte las uvas en vino. Y así surgió el concentrado psicoactivo que incluyen en las nuevas bebidas.

La compañía Drink Delta (Carolina del Norte) fabrica hasta seis bebidas de diferentes 'graduaciones' con THC derivado del cáñamo. En su propia página web reconoce haber encontrado "una laguna jurídica en Matrix", según destaca Bloomberg. La misión del sector ahora es mantener esa grieta abierta.

Los distribuidores de bebidas alcohólicas se enfrentan ahora con los legisladores, que estudian la manera de cerrar esa puerta abierta aprovechando las lagunas legales, y con algunas de las grandes empresas cotizadas que venden productos de marihuana estrictamente regulados, que sienten que su participación de mercado está en juego.

Los riesgos de cerrar un negocio en auge

Revisar la Ley Agrícola para establecer explícitamente que los estados pueden prohibir los productos con mayor volumen de cáñamo destilado es lo que persiguen los fiscales generales de 20 estados y de Washington DC. Los distribuidores de la alicaída cerveza que se pasaron a este negocio prevén efectos negativos si esto ocurre, ya que sus cuentas las salvan ahora estas bebidas; no descartan los despidos de trabajadores si finalmente se prohíben y abogan por regular el producto con restricciones de edad o nuevos impuestos, pero manteniéndolo en los lineales.

El sector cree que se aplicará alguna aclaración a nivel legal sobre estos productos pero se muestra esperanzado de que el negocio continúe ante el creciente apoyo de la industria, que se disparó especialmente a partir de 2023. Así también lo creen los agricultores, la otra parte ganadora de este nuevo nicho de mercado, y se están preparando para ello: en datos del proveedor de datos sobre cannabis New Leaf Data Services, este año se plantarán más de 20.000 hectáreas de cáñamo únicamente para consumo, en comparación con las 2.500 del año pasado.

Más allá del 'truco' a la ley, los reguladores están preocupados por que las bebidas derivadas del cáñamo puedan estar mal etiquetadas y exponer a los consumidores, especialmente a los niños, a toxinas desconocidas o a unos efectos inesperados.

Los 'celos' de las cotizadas del cannabis

Hay otra batalla que se libra en el seno de este nuevo foco de ingresos. Los productos de THC derivados de la marihuana para uso recreativo están permitidos en 24 Estados del país, pero sigue siendo ilegal a nivel federal a la espera su reclasificación. Las cotizadas que comercializan productos derivados del cáñamo (flores crudas comestibles o cigarros preenrollados, entre otros) están expuestas a una severa legislación que les impide, entre otras cosas, realizar envíos interestatales, trabajar con grandes bancos nacionales, aceptar pagos con tarjetas de crédito o disfrutar de deducciones fiscales, mientras que las empresas de cáñamo no se enfrentan a tales restricciones.

Los distribuidores de bebidas de cáñamo, en su mayoría, no necesitan licencias especiales y pueden exponer sus latas de colores llamativos entre su selección de cervezas, vinos y licores. En esto ya están trabajando los legisladores estatales de Nueva York y Connecticut. Desde el verano pasado, Nueva York prohíbe las bebidas con más de 1 miligramo de THC por porción, y que Connecticut presentó la semana pasada un proyecto de ley para hacer lo mismo.

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