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El campo valenciano hace balance: cara para chufa y aguacate, cruz para viñedo y almendro

Un campo de arroz en La Albufera de Valencia.
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El campo valenciano sigue perdiendo tierras de cultivo ante la cada vez menor rentabilidad de la agricultura. Durante el año pasado se mantuvo la destrucción de superficie de cultivo con el retroceso en otras cerca de dos mil hectáreas más. Aunque la situación de pérdida de rentabilidad fue generalizada y muchos cultivos se vieron afectados por la sequía y las inclemencias meteorológicas, hubo algunas variedades para las que 2023 fue un año positivo, según el balance anual de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja).

Entre los cultivos que pueden considerar la última campaña como positiva en el campo valenciano destaca uno de los que se encuentra muy localizado geográficamente, la chufa. Este producto que se concentra en Alboraya y L'Horta Nord de Valencia alcanzó durante el año pasado unos precios en origen en máximos históricos, con en torno a los 0,83 euros el kilo. Según explica AVA, la alta demanda internacional existente a causa de su mayor demanda como snack y otras aplicaciones alimentarias ha contribuido a esa subida de precios de la tradicional materia prima de la horchata.

Además, las condiciones han sido propicias para este pequeño tubérculo, que no vio afectada su producción por la sequía y la falta de lluvias, con un incremento de la producción prevista del 20%.

La apuesta por otro cultivo que lleva menos tiempo en los campos valencianos pero que mantiene una fuerte expansión, el aguacate, también resultó ganadora. Según AVA, la campaña arrancó con unos precios razonables de entre 1,5 y 2 euros para las variedades precoces, que se han elevado hasta los 3 euros en las variedades mayoritarias en Valencia. El motivo, la sequía en Andalucía, la mayor zona productora en España que ha elevado el valor de la cosecha valenciana. Con 3.100 hectáreas de este cultivo, la Comunidad Valenciana ya se sitúa alrededor de las 14.000 toneladas de producción.

La cara negativa

En el otro lado de la balanza se sitúan cultivos de las zonas tradicionales de secano. Especialmente negativo ha sido la campaña para la uva "hundida por el histórico parón de las compras de vinos tintos, los efectos negativos de la sequía y las tormentas de pedriscos". La organización agraria califica de situación "crítica" la de los viticultores con ventas muy por debajo de los costes de producción, que se han encarecido un 30% los dos últimos años.

La producción de la Comunidad Valenciana ha sido un 40% inferior a la media, pero además en zonas como Utiel-Requena el desplome llegó al 60% con pérdida incluso de plantas por la sequía´.

También la almendra ha vivido una campaña de "poca cosecha y menos precio", en que las condiciones adversas recortaron a la mitad la producción, en que además la entrada masiva de almendra de California hundió los precios hasta un 40%, por ejemplo la marcona pasó de 6,8 euros el kilo a 4,75 euros en un año.

La mayor paradoja sin duda es la del olivar. Con el aceite por las nubes "la situación de los olivicultores valencianos a pie de campo es desesperada", según AVA. La producción fue muy escasa por segundo año consecutivo, mientras que los costes medios siguieron al alza.

El caso de los cítricos

La evolución del principal cultivo de toda la Comunidad Valenciana, los cítricos, también fue en global negativa pese a la mejora de los precios. En este caso, la segunda parte de la anterior campaña estuvo marcada por la reducción de la cosecha y actual campaña según AVA "arroja números rojos" por el descenso también de la producción valenciana y española, en contraste con el aumento de la importación de terceros países a la Unión Europea.

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