Retail - Consumo

Cascajares resurge de sus cenizas ocho meses después del incendio que destruyó su planta

  • La compañía inaugura el próximo lunes sus nuevas instalaciones tras una inversión de 12 millones
  • Triplicará su capacidad de producción y será una de las más modernas de Europa
Imagen de la nueva f?brica de Cascajares
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Con la simbólica colocación del cartel con el nombre de Cascajares la empresa agroalimentaria famosa por sus capones remontará el vuelo el próximo lunes tras el incendio que hace ocho meses dejó su planta de Dueñas reducida a un amasijo de hierros. Las nuevas instalaciones han costado 12 millones de euros y triplican la capacidad productiva.

El cartel fue lo único que milagrosamente se salvó aquella fatídica noche del pasado 26 de enero que fundió en negro el futuro de la compañía. "No hemos tenido ni que pintarlo", asegura Alfonso Jiménez, CEO de Cascajares, que pronto convirtió la salvación de aquel rótulo en acicate para volver a empezar: "El fuego se ha llevado todo menos la marca y el equipo humano" explicaba a los medios de comunicación con la planta aún humeante.

Ocho meses después Cascajares vuelve y lo hace con más fuerza que nunca. En tiempo récord, se ha puesto en pie una nueva fábrica que triplicará la capacidad de producción que ha requerido una inversión de 12 millones de euros en la misma localidad, Dueñas, que vio nacer y crecer a la compañía que hace 30 años fundaron Alfonso Jiménez y Francisco Iglesias.

Aunque en realidad Cascajares nunca ha dejado de estar cerca de sus clientes. Apenas 15 días después del siniestro, recuperó la producción en unas instalaciones cedidas en La Cistérniga (Valladolid), lo que ha permitido mantener el empleo y la moral de directivos y trabajadores intacta.

El nuevo edificio, de 5.500 metros cuadrados, será la fábrica de platos preparados más moderna de Europa, toda una referencia a nivel internacional, dotada de los últimos avances en seguridad alimentaria.

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