Retail - Consumo

Deoleo y Acesur se lanzan a comprar aceite fuera por la caída de la producción

  • Las importaciones suben un 45% y las empresas compran en Grecia, Turquía y Túnez
  • El género disponible cae a la mitad y el sector frena la exportación

Deoleo y Acesur, las dos grandes empresas aceiteras españolas, se han visto obligadas a pujar en el exterior por la compra de aceite de oliva ante la fuerte caída de la producción en España, que se ha hundido a la mitad. A 31 de diciembre de 2022 en la presente campaña solo se había llegado a 434.500 toneladas y parece muy complicado que se puedan llegar a superar este año al cierre, según el sector, las 700.000 toneladas, lo que supondría menos de la mitad que la del año anterior cuando ascendió a 1,48 millones de toneladas.

Esto ha provocado que, de acuerdo con los últimos datos disponibles del Ministerio de Agricultura, las importaciones estén creciendo un 45% en este ejercicio respecto a la media de las cuatro últimas campañas, duplicándose además respecto a las cifras de la campaña 2019/2020, la previa a la pandemia. Deoleo, que es propietaria de marcas como Koipe o Carbonell, tiene producción también en Italia, donde es dueña además de marcas como Bertolli, pero Acesur, que tiene marcas como La Española o Coosur, carece de producción fuera, aunque sí que tiene una envasadora en Siria.

El problema de fondo es que España supone casi la mitad de la producción de aceite de oliva mundial y la caída de la producción no es algo que está sucediendo únicamente aquí, sino también en el resto del mundo, por lo que, según admiten las empresas, está habiendo ya serias dificultades para poder encontrar producto.

Freno a la exportación

"En Italia, por ejemplo, la situación también es muy complicada, pero estamos tratando de comprar aceite en otros países como Grecia o el norte de África", explican desde Acesur. Más allá del fuerte incremento de los costes, la producción se está reduciendo por la adversidad climatológica y la fuerte sequía que golpea al campo. "Y puede ir a más porque sigue sin llover", advierten desde el sector. Para poder abastecer al mercado interior la industria aceitera está frenando además las exportaciones de aceite español, que según las estimaciones se han reducido un 16%, de acuerdo con los datos a 31 de diciembre del año pasado y hasta un 20% si se tiene en cuenta la media de las últimas campañas. La caída de las exportaciones españolas, de hecho, puede dar alas a otros países productores, como pueden ser, fundamentalmente, Turquía o Grecia. De hecho, las estimaciones de la Comisión Europea prevén que la producción griega crezca un 51% al cierre de esta campaña, hasta las 350.000 toneladas; al tiempo que la turca lo hará un 17%, hasta las 285.000 toneladas. Italia, Túnez y Marruecos, como España, verán, en cambio, su producción mermada.

Los focos están puestos ahora en Estados Unidos, y en la influencia que pueda tener el fortalecimiento del dólar. Un factor positivo para los productores españoles, pero está por ver si será suficiente para compensar la subida de los precios y la escasez de producto.

Más allá de la estrategia que han adoptado empresas como Deoleo o Acesur, en el mercado, no obstante, hay también empresas que han decidido no importar y apostar por la producción propia a pesar de su escasez. Este es el caso, por ejemplo, de la cooperativa malagueña Dcoop, la mayor del país. "Es cierto que hay un problema de producción, pero las existencias son las que son y tendremos que trabajar con ello", explican fuentes de la firma.

En el sector admiten que si la situación no mejora hay incluso riesgo de que las tensiones en la cadena vayan a más y de que pueda haber incluso problemas puntuales de desabastecimiento en algunos puntos, algo inaudito en el mercado. A la espera de que eso finalmente pueda o no suceder, lo que sí que está pasando es que la escasez de aceite está provocando un fuerte encarecimiento de los precios.

Subida de precios

En origen –el precio al que venden los agricultores–, el precio ha llegado a situarse en la primera semana de febrero en 5,2 euros el kilo en el caso del virgen extra, 4,81 euros en el de virgen y 4,57 euros en el del lampante. Esto supone subidas de hasta el 59% en el caso del virgen extra respecto a la misma semana del año anterior, según siempre los datos de Agricultura. De acuerdo con el IPC hecho público ayer, el aceite de oliva subió en enero un 1,8% respecto a diciembre y un 31,3% respecto al mismo mes del año pasado.

Más allá del aceite, el conjunto de la producción agroalimentaria española se está desplomando, lo que amenaza con mantener el la fuerte subida de los precios durante los próximos meses. Las sequías, el encarecimiento de las materias primas y el aumento de la temperatura han hecho que la producción agrícola cayera, en concreto, un 24,6% en el último año, según los datos estadísticos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Uno de los ejemplos más dramáticos es lo que está ocurriendo con los cereales, cuya situación se ha visto agravada por la guerra en Ucrania, que es el gran granero de Europa. Más allá de la alimentación humana, la menor producción de cebada o maíz está provocando también un encarecimiento de la alimentación ganadera y una menor producción.

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