Retail - Consumo

La alimentación teme que el impuesto al plástico ahogue más al sector con incrementos de los precios del 7%

  • Esta medida supondrá un ingreso de 2.000 millones de euros para el Estado

Si no hay cambios, el 1 de enero de 2023 entrará en vigor el impuesto al plástico. Este gravamen se sumará a la docena de impuestos ya existentes en toda la cadena de producción y distribución. En plena oleada de encarecimiento de las materias primas y de los costes de la energía, la industria alimentaria pide al Gobierno que retrasar la entrada en vigor. "Se debería suspender los impuestos especiales y aplazar la entrada en vigor de los nuevos", alegan fuentes de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

Cuarenta y cinco céntimos por kilogramos de plástico de un sólo uso es lo que establece esta tasa, que deriva de la Ley de Residuos y Suelos contaminados. A nivel económico, supondrá un ingreso de aproximadamente 2.000 millones de euros según el estudio de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Además, según adelantó el presidente ejecutivo de Acoplasticos, Daniel Mitchell, en el foro "ABC de la reforma tributaria", "el impuesto impactará inevitablemente en el precio final de los productos que se venden en empaques pequeños y subirán hasta 7%".

De acuerdo con el estudio de la Acoplasticos, los detergentes y productos de baño tendrán un incremento entre el 3% y el 5% del precio final. Las bebidas verán afectado su precio alrededor del 3% y 4%. Los precios de los lácteos (leche, queso y yogurt) crecerán algo menos, un1% y 3%.

Otros problemas

A pesar de las variaciones de precios otro de los inconvenientes es la escasez de plástico reciclado que sea de calidad para poder abastecer a toda la industria alimentaria. "El plástico es indispensable para muchos usos e insustituible", sentencia la gerente de sostenibilidad de la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), Cinta Bosch.

Asimismo, Bosch pone el foco en la Responsabilidad Ampliada del Productor, una medida que puede costar 1.150 millones de euros al sector. Todo esto perjudica a las empresas cuya competitividad se está viendo perjudicada a nivel europeo pues solo Italia tiene un gravamen similar.

El origen del impuesto

Bruselas creó en 2020 una nueva categoría de recursos propios de la Unión basada en contribuciones nacionales calculadas en función de los envases de plástico que no se reciclen, recuerda el informe, y añade que desde 2021 cada país tiene que pagar 0,8 euros por kilo de residuo que no se recicle.

Así, se están generando impuestos como el que contempla esta ley en otros países como Italia -con entrada en vigor prevista para 2023-, si bien también hay casos extracomunitarios como el de Reino Unido, que tiene una tasa similar desde abril de este año.

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