Retail - Consumo

Patatas Meléndez gana peso y compra la compañía gallega Patatas Prado

  • Desde la firma se comprometen a mantener intacta su organización y estructura
Instalaciones de Patatas Meléndez, en Medina del Campo (Valladolid)

Patatas Meléndez acaba de comprar la compañía gallega Patatas M. Prado Mazaira. "Galicia posee una enorme riqueza como región agrícola. Poder ofrecer patata gallega a nuestros clientes actuales supone un gran hito para la compañía", ha celebrado Javier Meléndez, CEO de Patatas Meléndez.

Con la adquisición de Patatas Prado, Patatas Meléndez seguirá respetando su filosofía, de ahí que haya decidido mantener la totalidad de la organización y la estructura de la empresa.

Desde Patatas Meléndez se continúa apostando por la producción nacional y por generar valor en la categoría de las patatas. Con este movimiento empresarial, la compañía podrá disponer de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) e incluir la patata gallega dentro de su portfolio de productos, que se caracterizan por tener un sabor y una textura excelentes.

Crecimiento nacional e internacional

La compra de Patatas Prado no es el único movimiento empresarial que ha hecho la compañía para seguir apostando por el crecimiento inorgánico. A mediados de febrero de este año anunciaron a un acuerdo con Pom' Alliance para dar el salto al mercado francés.

Esta colaboración entre sociedades líderes en países vecinos permitirá a Patatas Meléndez ganar poder de negociación en los mercados comunitarios, así como desarrollar estrategias globales que aumentarán su cuota de mercado internacional.

El acuerdo con Pom' Alliance supone un paso clave para la española Meléndez, al cual, pronto se sumarán nuevos saltos internacionales. Con ello, Patatas Meléndez pisa firme en España y coge impulso para continuar su camino como referente en su sector en Europa.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.