Retail - Consumo

H&M, acusada de greenwashing: las etiquetas sobre su impacto ambiental incluyen información falsa

  • H&M utiliza el Índice Higg para calcular la puntuación
  • Dan pie a pensar que son más sostenibles que otras prendas
Una tienda de H&M en Londres, Reino Unido. Foto: Alamy

Nuevo caso de greenwashing (lavado verde) en el sector del fast fashion. En lugar de optar por llevar a cabo un cambio real en su modelo de producción para cumplir las expectativas de sus clientes en lo que ha compromiso climático se refiere, H&M habría optado por puntuar de manera engañosa o directamente falsa el impacto medioambiental de sus prendas, según una investigación elaborada por Quartz. Para ello, utilizaba el Índice de Sostenibilidad de Materiales de Higg (MSI, por sus siglas en inglés), creado por una alianza mundial sin ánimo de lucro, la Coalición de Ropa Sostenible (SAC, por sus siglas en inglés), y sumamente cuestionado por los activistas climáticos por no evaluar el ciclo de vida completo de las prendas.

El gigante sueco es la segunda empresa de ropa del mundo por volumen de ventas, con más de 3.000 millones de prendas producidas anualmente, y se ha comprometido a luchar contra el cambio climático reduciendo a la mitad sus emisiones para 2030. Con ese objetivo lanzó hace años su línea "Conscious", con ropa elaborada de manera respetuosa con el medioambiente. Más recientemente, incorporó a sus prendas etiquetas en las que se especificaba el impacto de su producción mediante el uso del MSI.

De las 600 prendas con esas etiquetas que aparecían en la web de H&M de Reino Unido la semana pasada, 100 de ellas incluían errores o información tergiversada que daban pie a pensar que eran más sostenibles, cuando en realidad apenas se diferenciaban de los artículos no "Conscious", señala la investigación. En una de ellas, por ejemplo, se decía que un vestido utilizaba un 20% menos de agua cuando en realidad la puntuación era de -20%, es decir, que su producción requería un 20% más de agua que la media. Para el gigante sueco del fast fashion, estas etiquetas lo único que representaban era su compromiso con la transparencia medioambiental.

Los activistas climáticos no son los únicos que han puesto en entredicho la validez del Índice de Sostenibilidad de Materiales de Higg. Hace un par de semanas, la Autoridad Noruega del Consumidor (NCA) advirtió a H&M que para evitar el "marketing engañoso" debería dejar de utilizar esta herramienta para respaldar sus afirmaciones medioambientales. De no hacerlo antes del 1 de septiembre, el grupo se arriesgaría a ser sancionado económicamente.

A raíz de todo esto, la SAC - que cuenta con el propio H&M, Nike, Primark, Walmart, Boohoo y Tommy Hilfiger entre sus 250 miembros- ha decidido poner "en pausa" su herramienta de etiquetado para llevar a cabo "una revisión independiente de los datos y de cómo se compilan", según informa The Guardian.

Por su parte, el gigante sueco de la moda rápida ha dicho que se encuentra inmerso en la investigación de "un par de problemas técnicos", aunque no ha dado más detalles. Lo que sí que ha hecho es eliminar todas las etiquetas de puntuación basadas en el Índice de Higg de sus páginas web de EEUU y Reino Unido. En la de España siguen apareciendo. 

Coca-Cola acusada también de greenwashing

La Fundación para el Cambio de Mercados ha acusado a numerosas empresas que aseguran que utilizan el plástico "de los océanos" o "reciclable" para reducir su huella medioambiental de ocultar a los consumidores el impacto real del plástico.

Según el informe elaborado por esta organización, estas afirmaciones no están respaldadas por datos que detallen el efecto que tienen sus productos en la crisis de los residuos plásticos.

En el caso de Coca-Cola, la compañía ha gastado millones en la campaña promocional de sus botellas producidas con 25% de plástico marino. Lo que no menciona es que la empresa es el mayor contaminador de plástico del mundo.

Coca-Cola no es la única empresa a la que se le acusa de greenwashing. Unilever, Mentos y el supermercado Tesco han recurrido a afirmaciones engañosas para parecer más sostenibles de cara a los consumidores. Skims, la línea de ropa de Kim Kardashian, asegura que el paquete en el que viene su ropa interior es compostable, es más, dice "No soy de plástico". Sin embargo, en la letra pequeña se detalla que está fabricado con plástico tipo 4 o LDPE (polietileno de baja densidad).

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