Retail - Consumo

Diez consejos para prevenir la salmonelosis en huevos este verano

Con la llegada del verano y las altas temperaturas, debemos tener especial precaución en la manipulación y conservación de los alimentos, ya que las bacterias que pueden contaminarlos y causarnos toxiinfecciones se reproducen rápidamente a temperaturas cercanas a los 30ºC.

Los huevos son uno de uno de los alimentos más nutritivos y saludables de nuestra dieta, y su estructura biológica hace difícil su contaminación y la penetración de gérmenes desde el exterior, explican desde el Instituto de Estudios del Huevo.

Además, las gallinas ponedoras de las granjas comerciales españolas están vacunadas contra la salmonela y se controla periódicamente que estén libres de la bacteria. Pero esas medidas de prevención deben acompañarse de una adecuada manipulación e higiene por parte de los consumidores, para evitar la contaminación microbiana del huevo y los alimentos que lo contienen.

Por ello, los expertos del instituto han elaborado un decálogo con consejos básicos para prevenir la salmonelosis:

1. Compra huevos con la cáscara intacta y limpia, de granjas autorizadas (comprueba el código impreso en la cáscara).

2. Respeta la fecha de consumo preferente impresa en el envase (no es obligatoria en la cáscara del huevo).

3. Guarda los huevos en el frigorífico y no los laves antes de colocarlos en la nevera. Puedes lavarlos con agua justo antes de consumirlos.

4. No casques el huevo en el borde del recipiente donde lo vayas a batir, para evitar que caigan trozos de cáscara en el interior.

5. No separes las claras de las yemas con la propia cáscara.

6. Cuaja bien las tortillas y mantenlas en refrigeración hasta su consumo, si no es inmediato.

7. Prepara la mayonesa con la máxima higiene, y con un chorrito de vinagre o limón, y consérvala en el frigorífico hasta su consumo.

8. No dejes nunca los huevos ni los alimentos preparados con huevo a temperatura ambiente.

9. Conserva siempre en el frigorífico pasteles, natillas, salsas, etc. y consúmelos en las 24 horas siguientes a su elaboración.

10. No pongas en contacto alimentos crudos, o poco cocinados, con alimentos listos para comer, ya que pueden pasar microorganismos de un alimento a otro (contaminación cruzada).

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