Retail - Consumo

Las cárnicas cambian de dieta y apuestan por la proteína vegetal

  • Las grandes compañías de la industria alimentaria nacional como Campofrío, Vall Companys o elPozo han querido lanzar sus propias campañas para unirse al incipiente mercado de la carne elaborada con alternativas vegetales y así poder contribuir a la sostenibilidad del planeta

El año 2050 ha sido catalogado por la ONU como apocalíptico. Los desajustes del cambio climático, el aumento de las temperaturas, la falta de agua y la desnutrición, son varios de los problemas a los que tendremos que hacer frente.

No es todo tan negativo. Cada vez existen más iniciativas para tratar de reducir la huella de carbono; pero la rapidez o lentitud de la legislación alimentaria es determinante para su evolución. Actualmente, se están desarrollando sucedáneos de pescado (cell-based), lácteos u ovoproductos mediante la fermentación de precisión.

Las grandes empresas están recurriendo a las alternativa vegetales como fuente para cubrir la demanda de proteínas. Según ha recomendado la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo medio diario de proteínas debe ser entre 0,8 y 1 gramo/kilo del peso corporal. Así, una persona que pese 75 kg deberá consumir unos 60 gramos de proteína en el día.  

La proteína alternativa a la animal se encuentra en las semillas silvestres, los hongos, las algas, los insectos y las leguminosas. Además, desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aseguran que el uso de estas proteínas tiene multitud de ventajas nutricionales, ambientales y socioeconómicas. El futuro de la proteína animal pasa por la carne cultivada, aunque de momento solo ha sido aprobada para el consumo humano en Singapur. Dicho producto es también conocido como carne limpia, artificial o in vitro, y según ha estimado la consultora global AT Kearny, para 2040 la mayor parte de la carne no provendrá de animales

En la cárnica Vall Companys, ya apuestan por esta macrotendencia de futuro. Gracias a la ayuda de Zyrcular Foods, una compañía dedicada a la producción y distribución sostenible de alimentos basados en proteína vegetal. En 2019, se puso en marcha en la localidad de Seva (Barcelona) una planta de producción de proteína alternativa centrada en los vegetales y micro proteínas (proteína derivada de los hongos). Si bien es cierto que existe otro tipo de alternativas como son los insectos, las algas o las carnes cultivadas, desde Zyrcular Food aseguran que aún están en fase de desarrollo.  

"Estamos en un periodo de transición, donde los cambios en la dieta son más lentos", ha asegurado Santiago Aliaga, consejero delegado de Zyrcular Food. Además, "el entorno económico no es que sea muy optimista", ha dicho, y más cuando la gran mayoría de su público son los jóvenes. Estos no pueden acceder a los productos con facilidad por su precio, que no para de crecer por la inflación y el desabastecimiento.  

ElPozo también se unido a esta iniciativa con su campaña Flexiterráneo, que recoge lo mejor de la carne y de los vegetales. Según confirma Ana Marín, del Grupo Fuertes, dueño de la marca, "nos encontramos en plena campaña de implantación del producto en varias enseñas y los resultados están siendo muy buenos." En la compañía pueden estar contentos con su éxito, pues han ganado el galardón 'Sabor del año 2022 Top Innovación'.

Desde Campofrío consideran que el mercado de la proteína vegetal está en auge, y hay muchas oportunidades de crecimiento e innovación. Tal y como ha asegurado Rubén Pérez, gerente de la marca Vegalia en Campofrío, "actualmente un 13% de la población adulta sigue una dieta veggie". 

En el caso de Campofrío, su línea de productos vegetarianos, Vegalia, surgió en 2017. Rubén Pérez ha confirmado que "en 2021Campofrío Vegalia logró su récord de penetración, al crecer un 40%, llegando a 1,2 millones de hogares y situándose como la marca de fabricante que más crece, sumando más de 353.000 hogares compradores en un año".

En el mismo 2017 surgió en Barcelona la compañía Heura con el compromiso de conseguir un sistema alimentario más sostenible y saludable. Sus productos destacan por  estar hechos con proteína de guisante o soja, agua y aceite de oliva virgen extra. Para darse a conocer mejor abrieron en mayo una tienda pop up. Esperaban vender 5.000 platos; pero en tan solo cinco días lograron vender 9.500, doblando las ventas y consiguiendo sold out a diario. 

Todas estas tendencia están surgiendo en un contexto de preocupación por el abastecimiento. Según el Informe de Consumo Alimentario, en comparación con 2019, en 2020 los hogares españoles incrementaron el consumo de carne en un 10,5 %, alcanzando los 2.305,25 millones de kilos. De estos datos se deduce que cada español medio consume casi 50 kilos de carne al año, cuando su ingesta no debería superar los 21 kilos anuales. En España, se consume casi 5 kilos más que el año pasado, siendo Castilla y León (57,49 kg), Navarra (56,20 kg) y Aragón (55,36 kg) las que más carne comieron. Al aumentar la demanda también se ve incrementada la producción. Entre 2019 y 2020 esta se aumentó de 7,2 millones de toneladas a 7,6. Así, no es de extrañar que la ganadería supusiera en 2021 un 2,32% del PIB, es decir, 27.959 millones de euros. 

Con estos datos en la mano, y según el Ministerio para la Transición Ecológica, las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería se sitúan en un 9,1%, lo que supone alrededor de 24,8 millones de toneladas brutas de CO2, algo alarmante. Por otro lado, el agua es un bien muy demandado y la ganadería consume demasiada.

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