Política

El efecto llamada de Sánchez redoblará el gasto de las devoluciones en caliente

  • El Gobierno habilita una partida de 40 millones para menores inmigrantes
Inmigrantes en la valla de Melilla. Foto: Archivo.

El Gobierno de Pedro Sánchez se verá obligado a duplicar el gasto destinado al internamiento y repatriación de inmigrantes -devolución en caliente-, a tenor del crecimiento en 2018, de la entrada de ilegales vía marítima, vía terrestre. De un año a esta parte, el número de inmigrantes que llegaron hasta nuestras costas ha pasado de 20.000 a 48.669 personas, el 15 de octubre, un 124% más, según los datos del Ministerio de Interior a los que ha tenido acceso elEconomista.

En 2018, la Secretaría General de Inmigración y Emigración destinaba 380,49 millones en los Presupuestos, de los cuales, 20 millones de euros iban para la manutención y atención sanitaria de los internos de los Centros de Internamiento de Extranjeros, (CIE) y las posteriores repatriaciones a los países de origen. A estos gastos se suman otros en dispositivos de vigilancia, emergencia en fronteras terrestres o en auxilio. En el próximo ejercicio, quién sabe si en éste, dicha cifra tendrá que multiplicarse por dos, en buena medida por el 'efecto llamada' de Pedro Sánchez, gracias a los repetidos anuncios de ayuda al buque Aquarius (con 629 migrantes en su interior, rechazados de los puertos de Italia) y al Open Arms, a la promesa de sanidad para todos, incluidos los 'sin papeles', y en tercer lugar, al reclamo del fin de las concertinas, señala a elEconomista el diputado del PP Carlos Rojas, quien remarca cómo la curva de la inmigración pega un repunte en el mes de julio de manera exponencial, y ésta no ha dejado de caer.

Casi 26 millones para Díaz

La consecuencia más inmediata del incremento que la inmigración ilegal, especialmente en los meses de verano, tuvo este viernes su traducción en la aprobación por parte del Consejo de Ministros de una partida extra de 40 millones de euros que irán destinados a la ayuda de los menores extranjeros no acompañados, conocidos popularmente por los menas (11.174 en la actualidad), cuya competencia recae en las Comunidades Autónomas. Para aprobar esta cantidad ha habido que introducir una reforma en una partida de los Presupuestos de 2018.

De las diecisiete regiones en las que se encuentran repartidos los menores, Andalucía (con 5.621 menas) ha sido la más beneficiada, seguida de País Vasco y Cataluña, recibiendo dos millones de euros respectivamente, mientras Madrid y La Rioja no han obtenido ni un euro del reparto, con el consiguiente enfado con el Ministerio de Sanidad.

Cierto es que la región más meridional de la península es por su condición geográfica, frontera natural con África, bañada por el Mar Mediterráneo, la más afectada de este nuevo fenómeno que experimentó su mayor desarrollo en agosto de 2006 con la 'crisis de los cayucos', con la llegada de cerca de 40.000 inmigrantes. Este año, de los casi 50.000 inmigrantes, solo 5.000 hicieron su entrada por las fronteras de Ceuta y Melilla, y a fecha del 30 de julio, solo en la costa andaluza se habían atendido a 20.000 procedentes de las pateras.

Aunque España es el país que hoy más imigrantes recibe, no deja de ser un país de paso

Es la provincia de Cádiz la que soporta mayor presión y esfuerzo por parte de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil. Los puertos de Tarifa, Barbate y Algeciras son los que atienden el mayor porcentaje de inmigrantes. Además de los CIES, la provincia de Cádiz -la segunda de España es Almería-, ha habilitado naves, polideportivos, módulos del cuerpo de la Guardia Civil, como el de Barbate, y embarcaciones, donde por falta de espacio duermen los inmigrantes hasta que la policía realiza el proceso de filiación o reseña, la asignación del NIE y se cumplimenta el proceso de expulsión.

El 11 de agosto, la canciller alemana, Angela Merkel, recalaba en el Parque de Doñana, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), días después de la Operación Aquarius, una operación concebida por la oposición, exclusivamente encaminada a una campaña propagandística que "no gustó nada a Europa".

En ese viaje, Merkel se mostró partidaria de ofrecer ayuda al flamante Gobierno español apelando a la UE para adelantar fondos y también solidaridad. Su compromiso tuvo su efecto en la partida de 140 millones habilitada por Bruselas, dinero destinado al fortalecimiento de las fronteras marroquíes. Pero la mandataria germana no trabajaba en balde. Alemania es el mayor receptor de inmigrantes de la UE, y aunque España es el país que hoy más recibe, en el fondo no deja de ser un país de paso. De ahí el interés de la alemana por esos fondos, pero también por el endurecimiento de la política estrenada por Sánchez con el Aquarius. Así pues, la moneda de cambio era ayuda, sí, en materia de cooperación con los países de origen y tránsito, y cooperación con Marruecos. De otro modo, devolución en caliente, un anatema para el dirigente socialista, pero en el fondo, una realidad palpable.

En la actualidad, España cuenta con siete CIE, en los que el límite de internamiento es de 60 días. Pasado este periodo se procede a la devolución en caliente. En estos momentos, el responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska, se plantea cambios sobre el protocolo de estos centros, algunos de los cuales han sido puestos en entredicho por el Consejo de Europa, dadas sus condiciones. Mientras, la oposición alerta del efecto llamada que la política "ambigua" de Sánchez "ha generado sobre las mafias, eligiendo los puertos españoles como ruta favorita", indica Rojas.

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