Política

Elecciones en Francia: las visiones sobre la economía y la identidad nacional deciden el futuro de Europa

Foto: Archivo

Cerca de 49 millones de franceses deciden este domingo el futuro de su país, pero también el rumbo que tumbará Europa. La campaña electoral de las elecciones presidenciales galas ha girado en torno a la forma de combatir las amenazas económicas que se ciernen sobre el país - inflación, energía, suministros - y sobre el lugar que tiene que jugar Francia en el continente.

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales enfrenta a Macron --y a una visión moderada de Francia y de Europa-- con una Marine Le Pen que, a base de moldear imagen y discurso, aspira a rascar apoyos incluso entre izquierdistas desencantados.

Según lo que dicten las urnas este domingo devendrá el futuro del continente y de la Unión Europea, dado que Alemania ha perdido buena parte del liderazgo en el ente comunitario después de la salida de Angela Merkel de la Cancillería y no parece que Olaf Scholz pueda llenar ese vacío por el momento.

La visión de Macron

Macron no quiere ser presidente de un solo mandato como sus predecesores inmediatos, Nicolas Sarkozy y François Hollande, y para ello ha tratado de presentarse como un gobernante solvente, una garantía de estabilidad que, al margen de sus inclinaciones liberales y de centro-derecha, pueda contentar a un amplio abanico del electorado.

Macron reivindica que aún le queda trabajo por hacer y encara esta segunda vuelta con nuevas promesas bajo el brazo, entre ellas subir la edad de jubilación, favorecer la independencia energética o endurecer las políticas de asilo, en una amalgama de medidas con la que confía de nuevo en pescar votos a izquierda y a derecha del espectro político.

El presidente también aspira a que su imagen y la de Francia trascienda fronteras, para lo cual se sigue reivindicando como líder europeísta y un fiel aliado dentro de la OTAN. Le Pen, que ya no rechaza la UE ni el euro frontalmente, apuesta en cambio por una "Europa de naciones" y por sacar a Francia del Mando Aliado de la OTAN.

Uno de los principales retos de Macron, evidenciado en el debate televisado del miércoles, ha consistido en dejar en evidencia las costuras del discurso de Le Pen y recalcar su ideología ultraderechista sin demonizarla ni parecer arrogante, adjetivo que le han atribuido una y otra vez sus rivales políticos.

El populismo aglutinador de Le Pen

Le Pen, por su parte, se define como "patriota" frente a los políticos tradicionales que, en su opinión, han fallado al país durante décadas. Incluye a Macron dentro de esta élite mientras trata de presentar una imagen más amable que en la que en su día se asoció a su padre, fundador del Frente Nacional e impulsor de la ultraderecha política moderna en Francia.

La lideresa ha aprovechado en esta campaña el desgaste sufrido por Macron tras cinco años en el poder en los que ha vivido una protesta social sin precedentes en la historia reciente de Francia, la de los 'chalecos amarillos', y una pandemia, la de COVID-19, que ha puesto a prueba la estabilidad de los gobiernos y su capacidad de respuesta en gran parte del mundo.

Le Pen ha pasado de presumir de su cercanía al presidente ruso, Vladimir Putin, a tratar de que desaparezca --su partido eliminó miles de folletos con una foto de ambos juntos-- y condenar la invasión de Ucrania. Macron, que ha mejorado en los sondeos tras implicarse de lleno en la crisis ucraniana, ha sacado a relucir en varias ocasiones el pasado rusófilo de Le Pen.

Repetición del mismo 'combate'

Ambos candidatos ya vivieron un primer cara a cara en las presidenciales de 2017. Entonces, Macron logró un 66% de los votos y Le Pen se tuvo que conformar con menos del 34%, pero el escenario político, económico y social de entonces no es el mismo que el de ahora, ni dentro ni fuera de las fronteras galas.

Macron hizo valer su condición de favorito en la primera vuelta del 10 de abril y logró más del 27% de los sufragios, más de cuatro puntos por encima de su rival directa. Este primer ensayo sirvió para demostrar que la líder de Agrupación Nacional tiene unos electores fieles, como ha venido demostrando en las últimas grandes citas electorales.

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