Política

Los primeros sondeos a pie de urna dan la victoria a Macron pese a la baja participación

  • Se prevé una abstención del 28%, récord en una segunda vuelta
Carteles electorales de Marine Le Pen y Emmanuel Macron. Foto: Agencia EFE

Los primeros sondeos a pie de urna realizados con motivo de las elecciones presidenciales francesas dan una holgada victoria a Emmanuel Macron, con unos 10 puntos de ventaja, a pesar de una baja participación que marcará la jornada electoral.

Así, según los cuatro sondeos a pie de urna recogidos por el diario belga La Libre Belgique dan un rango de entre el 55 y el 58% de los votos para Macron frente al 42-45% para Marine Le Pen.

La participación provisional en la segunda vuelta de las elecciones francesas entre el candidato a la reelección, Emmanuel Macron, y la ultraderechista Marine Le Pen ha llegado a las 17.00 horas hasta el 63,23%, dos puntos por debajo de la segunda ronda de 2017 cuando se ubicó en el 65,3%, y la más baja a esa hora desde 1969.

Además, también se trata de una participación dos puntos inferior que en la primera vuelta de estos comicios a esta misma hora. El incremento de la abstención son, según los expertos, malas noticias para Emmanuel Macron, que ha animado a una mayor participación dado que su ventaja sobre Le Pen en las encuestas era notablemente inferior que cuando se enfrentaron en 2017.

Le Pen vota en medio de un baño de masas

Marine Le Pen ha votado este domingo en Hénin-Beaumont, en la región de Norte-Paso de Calais, en el norte de Francia, rodeada de una multitud de simpatizantes.

Le Pen ha llegado a las 11.00 horas con una gran sonrisa arropada por un grupo aún mayor que el que se concentró hace quince días en ese mismo lugar para la primera vuelta de las elecciones.

Macron vota apoyado por sus simpatizantes en Touquet

Por su parte, Emmanuel Macron ha votado en Touquet, también en la región de Norte-Paso de Calais, secundado por una multitud de seguidores a los que ha saludado muy sonriente.

Macron, acompañado de su esposa, Brigitte Macron, ha llegado al colegio electoral sobre las 13.10 horas y ha saludado atentamente a los simpatizantes congregados, con especial atención a los niños, a los que ha besado en la cabeza.

Finalmente ha depositado su papeleta en esta localidad de veraneo de lujo, donde la pareja tiene en propiedad una casa. Macron pasará la jornada en el Palacio del Elíseo y tiene previsto un acto en los Campos de Marte parisinos, en caso de lograr la reelección.

Casi 49 millones de franceses llamados a las urnas

Casi 49 millones de franceses están llamados a designar quien será el inquilino del Elíseo desde las 8.00 hora local (6.00 GMT) y hasta las 20.00 (18.00 GMT), cuando cierran los últimos colegios, los de las grandes ciudades, una hora después de que lo hagan el resto.

A esa hora los institutos demoscópicos divulgarán estimaciones a partir del recuento de voto real que habrá comenzado en una serie de mesas consideradas en conjunto representativas de todo el país. De forma que, a menos que el resultado sea muy ajustado, esas estimaciones permitirán desde entonces conocer al ganador.

Quince días después de la primera vuelta, que acabó con Macron en primera posición con un 27,8% de los votos, cuatro puntos porcentuales más que Le Pen, los electores solo tienen la opción de las papeletas de los dos finalistas, que repiten el duelo de hace cinco años.

Todos los sondeos auguran un triunfo del actual mandatario, pero con una diferencia muy inferior a la que consiguió en 2017, cuando dobló en sufragios a su rival (66,1% frente al 33,90%).

Ahora, las últimas encuestas publicadas el viernes lo daban ganador con una horquilla de entre el 53,5 y el 57,5% de los votos, aunque el número de indecisos es elevado. Además, se prevé una alta tasa de abstención, que podría ser incluso superior a la de la primera vuelta, cuando uno de cada cuatro inscritos en el censo no acudió a las urnas.

A diferencia de lo que hizo al principio de la campaña, Macron para esta segunda vuelta se ha implicado de lleno y ha conseguido ampliar el colchón con respecto a Le Pen, de acuerdo con esos sondeos.

El presidente, que aspira a ser el primero en revalidar su mandato sin haber tenido una cohabitación (un gobierno de un color político diferente al suyo), ha advertido en los últimos días del riesgo de exceso de confianza, que puede desembocar en una sorpresa que él ha comparado con la del referéndum del Brexit en 2015 en el Reino Unido o con la elección de Donald Trump en Estados Unidos al año siguiente.

En los últimos quince días, se ha esforzado en subrayar los riesgos que comportaría la elección de Le Pen, que a su juicio fracturaría la sociedad francesa con sus ataques a los inmigrantes o con su proyecto de prohibir el velo islámico en las calles, y que supondría la salida de Francia de la Unión Europea, porque haría primar el derecho nacional sobre el comunitario y recortaría la contribución gala al presupuesto.

La candidata ultraderechista también ha jugado al ataque, con duras acusaciones al plan de Macron de retrasar hasta los 65 años la edad de jubilación y con críticas a su actitud "arrogante" y "altanera".

Ella misma se ha presentado como la portavoz del pueblo, ha defendido sus rebajas de impuestos a los carburantes y a un centenar de productos básicos para contrarrestar la inflación y ha prometido proteger a los franceses frente a la globalización, al contrario que su rival, a quien acusa de ser "el candidato de las élites".

Una estrategia que le ha situado más cerca que nunca de la victoria, pero a tenor de los sondeos todavía por debajo del 50% de los votos.

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