Política

Sánchez firma la nueva Directiva de Defensa Nacional para España, que actualiza la de 2012

  • Primera directiva de la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en 2017
  • España llama a sumar esfuerzos a través de la Unión Europea, la OTAN o la ONU
  • Apuesta por fortalecer la industria de Defensa, el CNI y las Emergencias

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha firmado este jueves la nueva Directiva de Defensa Nacional 2020, en un acto celebrado en el Complejo de La Moncloa, al que han asistido la ministra de Defensa, Margarita Robles; el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villarroya; el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, Francisco Javier Varela; el jefe de Estado Mayor de la Armada, Teodoro López Calderón y el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, Javier Salto, así como el Secretario General de Política de Defensa y el Secretario y Subsecretario de Estado de Defensa.

La nueva Directiva de Defensa Nacional trata de diseñar una Defensa Nacional cercana al ciudadano y acorde a los retos del siglo XXI. Supone una profunda actualización de la anterior, puesta en marcha en 2012, e introduce elementos de modernidad y cercanía al ciudadano, algo especialmente visible en la mención a las misiones militantes, donde se prioriza la seguridad humana como instrumento clave en la prevención de conflictos o la protección de los grupos de población más vulnerables.

Destaca en ella acontecimientos en Defensa, Seguridad y protección de los ciudadanos, como la reciente pandemia de covid-19, o las fluctuaciones en el orden geopolítico mundial

Esta actualización ofrece una apuesta decisiva por la aportación de las mujeres a la transformación en la resolución de conflictos y promoción de la estabilidad, desde la población local, como así también, desde las propias Fuerzas Armadas.

Multilateralismo necesario

El encaje de la contribución de la Defensa a una estructura más integral de Seguridad Nacional, con la participación de todos los instrumentos del Estado, tal y como ha ocurrido con la 'Operación Balmis', parte como idea central de la nueva directiva, como también profundizar en el necesario multilateralismo a la hora de sumar esfuerzos por alcanzar la paz y la estabilidad, a través de organizaciones internacionales como la Unión Europea, la OTAN o la ONU.

La nueva directiva prioriza muy especialmente, la atención a las necesidades y calidad de vida del personal de las Fuerzas Armadas, ofreciendo también prioridad a la hora de establecer bases industriales y tecnológicas, a nivel nacional y europeo, así como de ciberseguridad en pro del beneficio social y de la creación de empleo cualificado.

Reforzar Emergencias y el CNI

En la Directiva se incluyen las implicaciones que tienen para la Defensa, la Seguridad y la protección de los ciudadanos acontecimientos como la pandemia de coronavirus o las fluctuaciones en el orden geopolítico mundial y particularmente en nuestro entorno.

De hecho y para cumplir con ese mandato de protección frente a emergencias como el covid-19, entre las 16 directrices que marcan la actuación de la Defensa se prevé impulsar la "preparación del personal de las Fuerzas Armadas y la adquisición de capacidades que permitan la colaboración y apoyo a autoridades civiles especialmente en situaciones de crisis y/o emergencias".

En el ámbito de la prevención y la respuesta integral a las amenazas globales, el Gobierno considera que la inteligencia adquiere gran importancia y apuesta por reforzar las capacidades del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y fomentar la coordinación de actividades de los órganos de inteligencia, la actuación en el ciberespacio, y la gestión responsable de la información pública.

Financiación para la industria

Y para seguir manteniendo ese modelo con "eficacia" y seguridad, la última directriz que incluye este documento es el compromiso de la "financiación que resulte necesaria para abordar también los compromisos internacionales, la renovación y sostenimiento de las capacidades militares, y en particular una atención especial a las necesidades y calidad de vida del personal de las Fuerzas Armadas".

En este compromiso está incluido como "prioritario" el fortalecimiento de la industria de defensa nacional y el desarrollo de una Base Industrial y Tecnológica Europea. De esta forma, señala el texto, se asegura el equipamiento de las FAS en la vanguardia tecnológica.

Para ello, el Ministerio de Defensa trabajará en estrecha coordinación con otros departamentos con responsabilidad en tecnología e innovación, fomentará proyectos de colaboración con la industria europea de defensa en condiciones de competitividad, y prestará una especial atención a las posibilidades de uso dual de estas tecnologías. De hecho, recalca que "España debe participar en proyectos tecnológicos clave para incrementar las capacidades de la Unión Europea".

Otro de los compromisos es que, para poder asumir el nivel de responsabilidad tanto nacional como internacional, las FAS deberán ser capaces de sostener el despliegue permanente del número de efectivos que, con aprobación del Gobierno, establezca la Directiva de Política de Defensa, y de realizar, cuando la situación lo requiera, un esfuerzo suplementario al menos un 50% superior por un periodo máximo de un año.

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