Política

Efecto post-coronavirus: ya nada será como antes, tampoco los resultados electorales

  • Los resultados podrían desplazar al Gobierno de Sánchez
Pedro Sánchez con Pablo Iglesias. Imagen: Reuters

Después del coronavirus, ya nada será como antes. Es una de las frases más repetidas estos días, desde cualquier ámbito. El propio presidente del Gobierno aceptaba el axioma que puede tener su traducción en un futurible, y quien sabe si inmediato a corto plazo, escenario electoral. Porque, de las crisis se sabe cómo se entra, pero no cómo se sale.

Aunque ahora no es tiempo de encuestas políticas, y los demóscopos señalan que hoy no se pregunta por la intención de voto, eE ha hecho una ronda de consultas a especialistas en la materia, y las conclusiones a las que llegan en su globalidad es que la crisis sanitaria podría desplazar al actual Gobierno de Sánchez por su tardía gestión.

Y es que, "por muy bien que lo haga, esto le va arrastrar. Winston Churchill fue uno de los ganadores de la II Guerra Mundial con sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor, y luego perdió las elecciones en 1945", comenta un prestigioso sociólogo haciendo hincapié en el desgaste de una situación como ésta, a la que se añade otra importante clave, el acierto o no de la gestión económica pre y post-crisis.

La crisis del coronavirus puede beneficiar al líder del PP "si continúa en ese perfil de hombre de Estado tendiendo la mano al Gobierno"

Pero esta no sería la única consecuencia política. La pandemia podría llevarse por delante a Vox, y en el mejor de los casos, debilitarlo, justo "por la forma tan infantil y la poca madurez de abordar el tema, con actos como el de Vistalegre el 8 de marzo, o con proclamas como la de Javier Ortega Smith, señalando cómo sus "anticuerpos españoles luchan contra los malditos virus chinos".

Por el contrario, la crisis del coronavirus puede beneficiar al líder del PP "si continúa en ese perfil de hombre de Estado tendiendo la mano al Gobierno" y, a Ciudadanos - "que se puede llevar votos de Vox y también de un PSOE moderado"-. Y, paradójicamente, nacionalistas e independentistas podrían sacar tajada, incluso de la desafortunada expresión de Clara Posantí, "de Madrid al cielo", subraya un experto consultor. Entretanto, Pablo Iglesias, aunque está dentro del Gobierno , no se verá tan perjudicado como Sánchez. "El jugará a echarle la culpa a los empresarios, bancos y a ponderar su defensa de los trabajadores", dice otro sociólogo.

El primer pálpito gallego

Días antes de que tuviera efecto el estado de alarma, gallegos y vascos se planteaban aplazar las elecciones en sus comunidades, programadas para el 5 de abril. Según la información a la que ha tenido acceso elEconomista, al menos en Galicia, el efecto del coronavirus ya se dejaba notar en los sondeos, con Alberto Núñez Feijóo (PP), a la cabeza, arrasando en las encuestas, abrasando al resto de opciones y dejando especialmente en ascuas a las formaciones de izquierdas.

Eran días en los que ya se conocía recomendaciones de organismos internacionales desaconsejando grandes concentraciones, y aconsejando algo más que lavarse las manos. Nueve días antes de la declaración del Estado de Alarma, la Consellería de Sanidad de la Xunta estableció en un documento público la recomendación de no visitar la Comunidad de Madrid, considerándola zona de peligro junto a China, Corea del Norte, Italia o Irán. Tras numerosas preguntas de los medios de comunicación, entre ellas de eE, la Xunta rectificó y señaló que incluir a Madrid fue un error.

La inacción

Pero en esos momentos, la gestión del Gobierno central ya estaba en entredicho. El 24 de febrero, la OMS habla de una pandemia potencial y pide a los países que se provisionen de un plan de contención de riesgo, especial para personas mayores y con patología. Y el 5 de marzo, ese mismo organismo avisa a los países que no se toman en serio la enfermedad, por "mostrar poco nivel del compromiso político, a pesar de que lo merece la actual amenaza a la que nos enfrentamos".

Pese a esas advertencias, el Gobierno español hizo caso omiso, sin previsión de medios -como se ha podido ver-. Y hasta el propio portavoz científico, Fernando Simón, restó importancia y gravedad al hecho de asistir a la manifestación del 8-M. Ahí queda para el imaginario colectivo el siguiente pronunciamiento: "Si mi hijo me pregunta si puede ir le diré que haga lo que quiera.

"Han gastado todas sus energías en discursos sobre la ecología, y el feminismo, y no han sido capaces de gestionar la crisis del coronavirus"

Con esta inacción gubernamental y a medida que la situación sanitaria se vaya agravando, destaca un renombrado politólogo de la Complutense, la mella va a ser más profunda sobre los partidos de izquierda, "que han gastado todas sus energías discursos sobre la ecología, en el feminismo, pero que no han sido responsables ni han sido capaces de gestionar, ni menos aun de anticiparse ante una eventualidad como las que nos asola".

Aunque no hay un horizonte electoral a la vista -el presidente del Gobierno tiene la potestad de convocar unos comicios generales pasado el primer año del Ejecutivo-, la respuesta parlamentaria de PSOE y Unidas Podemos pasa por evitar enmiendas, preguntas escritas y orales al Gobierno, informes o requerimiento de documentación. Es decir, cero control al Gobierno.

Quizás para curarse en salud, las dos formaciones de izquierda, con poder en la Mesa del Congreso, se han opuesto a una comisión -que podría ser telemática- para el seguimiento de la crisis del coronavirus, en la que proponer medidas o planes de acción. En contraposición, sí han aprobado una Comisión post-coronavirus para analizar los problemas de la Sanidad Española, lo que podría ser una ajuste de cuentas a los "recortes de Rajoy".

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