Política

Trapero defiende la actuación de los Mossos el 20-S y el 1-O desmarcándose de las "barbaridades" del procés

El mayor de los Mossos d'Esquadra José Luis Trapero ha asegurado este lunes que nunca conoció el proyecto independentista del Gobierno presidido por Carles Puigdemont y ha llegado a calificar de "barbaridad" las conclusiones de la comisión del proceso constituyente que se creó en el Parlament en el año 2016 y de "ilegales" los actos promovidos por la Generalitat. Así ha transcurrido la primera sesión del juicio a Trapero y la cúpula de los Mossos en 2017

Así lo ha afirmado Trapero en respuesta a las preguntas que le ha dirigido el fiscal Miguel Ángel Carballo durante el juicio en la Audiencia Nacional en el que afronta una petición de 11 años de cárcel por rebelión. En un primer bloque el fiscal le ha preguntado por el dispositivo de los Mossos durante el 20 de septiembre de 2017 en el registro a la Conselleria de Economía. Por la tarde, en el segundo, Carballo le ha preguntado por el 1-O.

Cuando se estaba abordando el 20-S, Trapero ha defendido el dispositivo de los Mossos en esta jornada "excepcional", en la que optaron "en todo momento" por evitar que se les "escapara de las manos" la situación en la protesta contra el registro en la sede de Economía.

En este bloque, Trapero ha defendido ante el tribunal que la policía autonómica no contaba con los efectivos suficientes para contener las concentraciones que se produjeron. Después de que el fiscal enumerara las comunicaciones oficiales que mantuvieron la Guardia Civil y los Mossos ese día, en la que la primera solicitaba apoyo en los registros y los segundos contestaban que tomaban nota, Trapero ha explicado que las entradas ordenadas por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona no estaban planificadas, de modo que el cuerpo que dirigía no pudo planificar su despliegue.

"¿De dónde sacamos los efectivos? Si hubiese sido algo planificado... La Guardia Civil no sólo nos pedía el cordón en la Consejería de Economía, sino en otros escenarios. No podíamos hacer cinco cordones de seguridad de 40 metros con los efectivos de orden público de los que disponíamos", ha remarcado el mayor.

"No asumo que hubiera pasividad"

Trapero ha negado "pasividad" en la actuación de los Mossos y ha justificado su estrategia de intentar evitar que la intervención policial generara un mal mayor, al tiempo que ha negado que el exlíder de la ANC Jordi Sànchez impusiera condiciones al dispositivo policial.

"Si nos equivocamos, no lo sé, pero, si se nos hubiese escapado (la situación) de las manos, a lo mejor lo estaríamos lamentado", ha apuntado Trapero, que ha asegurado que actuaron "con la mejor de las voluntades" y ha lamentado que la Guardia Civil no les avisara de que ese día iban a practicar más de 40 actuaciones simultáneas que requerirían la movilización de efectivos de orden público.

Ha relatado que tuvo conocimiento del registro en la sede de la Viceconsejería de Economía sobre las 8:00 de la mañana del 20 de septiembre, si bien no recordaba si se lo dijo un mando o lo escuchó en la radio. Sobre la legalidad de esas concentraciones, ha asegurado que desconocía si estaban o no autorizadas y también ha dicho que tampoco supo de los llamamientos a concentrarse a través de las redes sociales para impedir la labor de la comitiva judicial.

Detallando sobre Sànchez, Trapero ha admitido que éste se erigió en una especie de mediador, si bien ha afirmado que sólo le conocía de una o dos reuniones cuando era adjunto al Síndic de Greuges y ha negado cualquier otros tipo de relación personal con él. "Era una de las voces cantantes de la independencia, por lo que sale por la tele cada día", ha precisado Trapero.

La relación con Puigdemont

Trapero también ha asegurado que su relación personal con Puigdemont no era "estrecha", ni "buena ni mala". En este sentido, ha alegado que cuando el entonces director de los Mossos Albert Batlle inició el proceso para nombrarle mayor, cargo al que accedió en abril de 2017, Puigdemont no lo sabía, ya que no tuvo "nada que ver" con su ascenso al máximo rango en la policía catalana pocos meses antes del 1-O.

A preguntas del fiscal, Trapero ha sido tajante al afirmar que no tuvo una relación personal "ni buena ni mala" ni tampoco "estrecha" con Puigdemont. Trapero, que ya se desmarcó de la estrategia independentista de Puigdemont en su testifical en el juicio a la cúpula del "procés" en el Tribunal Supremo, ha desvinculado en la Audiencia Nacional su ascenso al cargo de mayor de los planes del expresidente catalán.

Pese a que fue célebre la paella en Cadaqués (Girona) que compartieron Trapero y Puigdemont con un grupo de amigos comunes en agosto de 2016 -por la que el fiscal no le ha preguntado-, Trapero ha negado haber tenido "ningún tipo de relación estrecha" en el ámbito personal con el entonces presidente. Su relación no era "ni buena ni mala", ha insistido.

Desmarcándose del procés

Sobre la creación de la comisión sobre el proceso constituyente, Trapero ha subrayado que le pareció una "barbaridad más de las muchas que se estaban haciendo" en aquellos años y que suponía que la justicia las "iría anulando", al tiempo que si se cometía algún delito, se imputaría a las personas responsables.

El fiscal también ha preguntado al exjefe de los Mossos por el Libro Blanco o el documento Enfocats, las supuestas hojas de ruta hacia la independencia, sobre los cuales ha señalado que la primera vez que oyó hablar de ellos fue cuando fue imputado.

De hecho, Trapero se ha presentado como una víctima de los sectores independentistas más radicales del Govern que "desconfiaban" de él e incluso ha desvelado que hubo presiones para que le cesaran.

Ha explicado en este punto que la deriva independentista en el Gobierno catalán motivó la dimisión del entonces conseller de Interior, Jordi Jané, que "no quería tener cargas de ningún tipo", si actuaba la Justicia en caso de que se proclamase la independencia.

En cualquier caso, ha asegurado que, tanto a Jané como a su sucesor en el cargo, Joaquim Forn, condenado en el Supremo por rebelión, les dejó "claro" el "lugar" en el que iba a estar el cuerpo ante la deriva independentista de la Generalitat: "Los Mossos d'Esquadra estarán con lo que digan los jueces".

'Sorprendidos' el 1-O

Trapero ha narrado que lo que se encontraron los binomios de agentes que envió a los colegios electorales para cumplir la orden judicial de impedir el referéndum del 1-O fue una sorpresa: "Era poco imaginable ver cómo la gente defendió las urnas como si les fuera la vida en ello".

Se ha expresado así al tratar de explicar al fiscal que los Mossos se vieron sorprendidos por la firmeza de los ciudadanos a la hora defender los colegios electorales. "Esa defensa de las urnas era bastante difícil de entender", ha dicho.

Carballo le ha preguntado por la iniciativa 'Escoles Obertes' que se desarrolló durante los días previos a la votación con el objetivo de ocupar los colegios y mantenerlos operativos hasta la jornada del 1-O, desafiando la prohibición del Tribunal Constitucional. Inquirido por el motivo de que no se desalojara a los ocupantes de los colegios y se clausuraran, Trapero ha afirmado: "No entendimos que estaban preparando el referéndum y lo mismo ocurrió con el resto de cuerpos policiales y el coordinador policial".

Ha insistido, no obstante en que los Mossos cumplieron las órdenes de Fiscalía y fueron a los colegios a ver si había preparativos. Las patrullas, continuó, tomaron nota de las actividades "formativas, lúdicas, festivas", que se desarrollaban en los colegios y que son "habituales" en las escuelas. Ha remarcado también en que la orden judicial no les facultaba a sacar a la gente de las escuelas antes del 1-O y en que "no en todas" se preparaba el referéndum.

La relación con De los Cobos

Trapero ha reconocido que no estuvo "acertado" con el coordinador del operativo que tenía encomendado impedir el referéndum -el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos- porque en la primera reunión se sintió "violentado" en su autoridad como mando de la policía autonómica.

Tras asegurar que durante los días previos al 1-O pensaba que no se iba a celebrar el referéndum porque las actuaciones de la Guardia Civil serían eficaces, Trapero ha explicado que bajo su mando se destinaron 7.850 mossos para impedir el voto, más otros 2.500 destinados a las comisarías. Ha informado también de que los agentes que actuaron en esa jornada trabajaron 90.000 horas extras y anularon permisos porque tuvieron que sacar agentes "de debajo de las piedras".

Preguntado por las reuniones de coordinación por el fiscal, el acusado ha reconocido que "quizá no estuve acertado en la primera reunión con el señor Pérez de los Cobos". "No me lo esperaba y como mando del cuerpo me vi violentado por su actitud" y por sus peticiones de intervención y actuaciones contundentes de carácter preventivo.

Ha admitido también que tuvo una "discusión importante" con él en el momento de evaluar los peligros de llegar a tener dos millones y medio de personas en la calle para participar en un referéndum que "se nos podía ir de las manos". A partir de ese momento, Trapero delegó en el comisario Ferran López para acudir a las reuniones de coordinación con Pérez de los Cobos, dada "su buena relación personal".

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