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La crisis del aceite de oliva: la sequía provoca la peor campaña en una década

  • La producción podría reducirse casi a la mitad por la falta de lluvias
  • Solo en Jaén, las pérdidas podrían alcanzar los 1.000 millones de euros
  • Si la demanda en el mercado se mantiene, podría disparar los precios
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El pesimismo reina entre los olivareros. La sequía amenaza los resultados de la campaña de recogida de aceituna, que será la peor en una década. Así, la producción de aceite de oliva se reducirá casi a la mitad respecto a 2021, según cooperativas y organizaciones agrarias. En total, prevén que no se va a alcanzar el millón de toneladas.

La comparación con la pasada temporada es especialmente dolorosa, en la que la producción rozó el millón y medio de toneladas. Pero la escasez de lluvias ha sido catastrófica para el sector.

Los expertos son muy negativos. Creen que la campaña va a sorprender de lo baja que va a ser. Prevén que la producción será la peor desde 2012, rondando las 800.000 toneladas. Solo en Jaén, la provincia de cuyos campos sale la mayor parte del aceite español, la caída será de más de la mitad, lo que se traduce en pérdidas de unos 1.000 millones de euros.

La sequía llegó en el peor momento, cuando empezaba a estar la flor en el olivo

Se trata de una caída abrupta, debido a que la sequía ha sido enorme, sobre todo en el sur de España. Y precisamente en el peor momento, cuando empezaba a estar la flor en el olivo, una fase especialmente sensible de la campaña. Una sequía acompañada, además, de rachas de fuertes vientos, que provocaron que las flores se quemaran, frustrando su desarrollo a fruto.

Solo un otoño generoso en lluvias podría evitar que la producción se hundiera tanto, pero sin ellas, y con las temperaturas aún elevadas, las peores previsiones empiezan a coger fuerza.

Aunque la situación en el campo español es preocupante, el sector aceitero va a sufrir en todo el mundo. Los expertos, según recoge EFE, prevén una caída de la producción global que rondará el 8% respecto al año pasado. Solo Turquía será capaz de tener una oferta mayor que la registrada el año pasado.

Por supuesto, el aceite no es el único perjudicado por la terrible campaña del aceite de oliva. La cosecha de aceituna de mesa, tras un año de récord, también se prevé corta, en todas las variedades. Además de la sequía, se suma que el fruto que logre resistir no tendrá ni el volumen ni el aspecto que exige el mercado. No habrá producción suficiente para atender la demanda.

Una situación realmente preocupante, según representantes del sector, que podría provocar que los precios se disparen si hay poca producción y mucha demanda.

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