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El negocio del christmas, el invento de un inglés victoriano con muchos amigos

  • Cole y Horsley encargaron 1.000 ejemplares que vendieron por un chelín
  • La industria surge en 1915, cuando Joyce Hall crea su imprenta de postales
  • Una de las primeras tarjetas fue subastada hace años por 22.500 libras
Madrid

Ya tenemos encima la Navidad, fecha en la que toca mandar y recibir las tradicionales tarjetas navideñas. Aunque las nuevas tecnologías también han tenido su efecto sobre esta costumbre, y ahora lo que más se estila es mandar un email, ¡o un WhatsApp! Pero, ¿de dónde viene esta tradición? ¿Cómo se expandió? El origen está en la Inglaterra del Siglo XIX, pero, como en tantas otras cosas, fue en Estados Unidos donde realmente explotó el fenómeno.

Para comprenderlo hay que presentar la figura Henry Cole, un inventor, diseñador y educador inglés, nacido a comienzos del siglo XIX. Eminente figura, solía mezclarse entre la élite victoriana, pero sus habilidades sociales le granjearon un problema: tenía demasiados amigos.

Dada la costumbre de enviar cartas tanto por Navidad como por año nuevo, Sir Cole estaba ansioso, ya que no veía la forma de cumplir con las obligaciones de todo caballero inglés que mereciera tal nombre. En 1843, sir Cole, que pasaría a la historia por ser el fundador del Musier de Victoria y Alberto en Londres, veía presa de la ansiedad como se apilaba la correspondiencia, y debía responder.

Ante tan compleja situación, tiró de ingenio: le pidió a un artista amigo suyo, J. C. Horsley, que imprimiera copias de una ilustración suya, de una típica escena familiar navideña, en una pequeña cartulina, con una felicitación genérica: "Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo". Además, incluía una línea en blanco, con un "De:" y un "Para:". Había nacido el famoso christmas.

Pero Cole y Horsley no se quedaron ahí. Decidieron que sería una buena idea venderlas, de manera que encargaron 1.000 ejemplares, que vendieron por un chelín cada uno. Tras la idea, nacía el negocio.

Aunque con polémica, porque en la ilustración había unos niños que parecía que estaban bebiendo vino, la idea fue ganando seguidores. Tantos, que acabó dando el salto a Estados Unidos, donde la primera tarjeta navideña se imprimió en 1875, por un litógrafo de Boston llamado Louis Prang.

A finales del siglo XIX ya se había puesto de moda. Había concurso, la gente los coleccionaba, o se hacían reseñas en los periódicos de la época, como con cualquier otra forma de arte. Solo Prang ya producía más de 5 millones de christmas al año por entonces.

Hallmark reinventó el concepto, con una tarjeta más grande, doblada y metida en un sobre

Pero es a partir de 1915 cuando los christmas se pueden considerar como una industria moderna. Joyce Hall fundó una pequeña empresa de impresión de postales en Kansas, y ese año publicó su primera tarjeta navideña. Poco después, se le unirían sus hermanos, Rolli y William, y la Hall Brothers Company reinventó el concepto, con tarjetas más grandes, dobladas por la mitad, y metidas en un sobre. Habían creado el nuevo standard.

Esta nueva modalidad triunfó, gracias a que la gente tenía más espacio para escribir. Nuevos diseños provocaron que los christmas se popularizaran enormemente tras la II Guerra Mundial. Mientras que artistas reconocidos, como Salvador Dalí, realizaron tarjetas por encargo de Hall Brothers, ya renombrada como Hallmark. Una compañía que sigue dominando el mercado global en la actualidad. De hecho es probable que alguna de las tarjetas que recibas este año lleve su icónica corona de la marca.

Como curiosidad, una de las primeras tarjetas enviadas por sir Henry Cole fue subastada hace unos años, alcanzando un precio récord de 22.500 libras. Los coleccionistas se pelearon por un detalle: estaba dirigida a su abuela y su tía, y estaba firmada por el propio Cole.

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