País Vasco

El País Vasco deja de ser atractivo para las inversiones

  • La patronal advierte de las consecuencias de los altos costes laborales
El presidente de Adegi. Foto: EFE.

El presidente de Adegi (Asociación de empresarios de Guipúzcoa), Peio Guibelalde, ha vuelto a lanzar un S.O.S. sobre la situación que viven las empresas y los empresarios en Guipúzcoa, provincia en la que consideran que existe un ambiente hostil a su actividad, cuando son las empresas privadas las que generan el 85% del empleo.

"Los empresarios en Guipúzcoa están muy preocupados. El empresario está muy cansado, muy agotado. No está agotado por trabajar más, está agotado porque no ve una configuración social positiva en ningún ámbito hacia la figura del empresario y muchas veces se encuentra sólo ante sus problemas", afirmó.

Las palabras de Guibelalde hay que entenderlas en el contexto de que la negociación colectiva continua prácticamente parada con una alta conflictividad laboral (véase las huelgas del sector del metal), junto a un escenario Institucional de incomunicación con la Diputación. Bildu en la Diputación de Guipúzcoa aprobó en 2012, con el respaldo del PSE, un Impuesto de Patrimonio, conocido como Impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas sobre la Riqueza (IRGF), que penaliza las participaciones en las empresas, sin techo con respecto al IRPF, que deberán tributar en sus declaraciones de la próxima primavera.

Crisis industrial

En una situación económica de profunda crisis industrial, en la que según los datos de la patronal Adegi la mitad de las empresas está en pérdidas, Guibelalde señaló que 'ojalá' en 2014 o 2015 no haya que lamentar que 'ese ámbito de presiones' no obliguen 'a tomar alguna decisión no precisamente de situarse en este territorio'.

Durante el acto de firma de un convenio de financiación con Kutxabank, el presidente de Adegi agradeció especialmente al presidente del banco vasco, Mario Fernández, las declaraciones que una semana antes hizo en la sede de la patronal alavesa SEA en defensa de la figura del empresario que está viviendo en un ambiente de deslegitimación social en Euskadi.

Desde otra perspectiva, varias empresas grandes del País Vasco, con plantas productivas en otros países, han vinculado sus nuevas inversiones productivas allá donde encuentren rentabilidad. Este es el caso de la vidriera alavesa Vidrala, que tiene fábricas en España, Italia y Bélgica, que con motivo de la junta de accionistas, su presidente Carlos Delclaux advirtió que las nuevas inversiones que realicen dependerán 'directamente de la competitividad y rentabilidad' de cada una de las plantas, contexto que por costes laborales las vascas no están muy bien situadas.

Otro ejemplo ha sido el de Tubacex, abrirá una nueva fábrica en Cantabria y no en Euskadi. El presidente de Tubacex, Álvaro Videgain, con motivo de la reunión del Consejo Empresarial para la Competitividad en Bilbao recordó que en Austria y Estados Unidos, donde tienen otras plantas, los costes laborales son un 15 y un 35 por ciento inferiores, respectivamente; al tiempo que la jornada anual allá tiene 96 y 224 más que en Euskadi.

Empresa que ya se ha ido

Un ejemplo claro de que los altos costes laborales vascos y la conflictividad laboral pueden animar a las empresas a dejar Euskadi es el de la planta vizcaína de Formica. En septiebre de 2012, la multinacional neozelandesa Fletcher Building anunció su cierre y el traslado de su producción a Valencia donde los costes laborales eran menores y había paz social. La factoría vizcaína vivía en un continuo enfrentamiento laboral desde 2008 y reclamaciones de subida de salarios a pesar de la crisis.

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