Opinión

Prohibido cerrar empresas: the show must go on…

  • La nueva regulación ofrece posibilidades para adquirir  compañías en apuros económicos
  • Es el  momento para analizar y cambiar estas entidades para lograr su sostenibilidad

Usando el título de una de las canciones más conocidas de Queen, quiero dedicar unas líneas a analizar cómo, incluso en circunstancias de crisis y con una recesión acuciante, es posible crecer, salvar empleo y resguardar la actividad. En definitiva, que continúe el show.

Partiendo de la base de que una operación de crecimiento inorgánico debe asentarse en la viabilidad del negocio adquirido per se y que solo tendrá sentido si la generación de liquidez y resultados convence al adquirente, el nuevo marco regulatorio ofrece instrumentos y alternativas que facilitan la adquisición de empresas en distress.

El nuevo texto refundido de la Ley Concursal permite utilizar instrumentos que facilitan la gestión de las oportunidades y las situaciones de crisis para crecer y salir fortalecidos, adquiriendo lo que realmente vale la pena y creando valor en aquellas compañías que han pasado por problemas que las han llevado al borde del precipicio: el pre-pack concursal y la venta de Unidad Productiva (UP) en fase concursal:

El pre-pack es una herramienta utilizada antes del proceso concursal para agilizar la venta de la UP de una empresa y evitar la pérdida de valor durante el procedimiento. Se activa inmediatamente cuando la empresa entra en situación de insolvencia, pero se ha venido trabajando antes del mismo. En este contexto, una UP se define como los medios organizativos autónomos necesarios para una actividad económica y se supervisa por un experto independiente antes del concurso.

El segundo instrumento caería dentro del proceso concursal propiamente dicho y viene regulado en el texto refundido de la ley concursal. La adquisición de unidades de negocio o unidades productivas en marco concursal es una posibilidad prevista desde hace tiempo. No obstante, su importancia se pone de manifiesto por la actual coyuntura económica y por las novedades que se plantean en la nueva norma.

La adquisición de Unidades Productivas en el marco concursal ofrece varias ventajas. Para la empresa en concurso, permite maximizar el valor de sus activos en lugar de tasarse como elementos aislados. Beneficia a los acreedores al ofrecer una mayor satisfacción de sus créditos en proporción al aumento del valor de la masa activa. Por otro lado, los precios competitivos suelen ser un incentivo para que los compradores inviertan. También favorece a los trabajadores, ya que se es posible conservar todos o una parte de los puestos de trabajo y, además, resulta beneficioso para la economía al preservar la actividad de una compañía en lugar de proceder a la liquidación de sus bienes.

El proceso puede desarrollarse en diferentes fases, de forma premeditada o por inercia del concurso. En la fase común es poco frecuente la venta de una UP, ya que está restringida legalmente y requiere la autorización del juez, realizándose normalmente mediante subasta electrónica. En la fase de convenio, las propuestas de convenio pueden consistir en adquisición de UPs tal y como se preveía antes de la reforma. Lo más común es transmitir las UPs durante la fase de liquidación. Tras la última reforma, el proceso se rige por reglas especiales establecidas por el juez, que tiene autoridad de modificar o anular el mismo por decisión propia o a petición de la Administración Concursal.

La compra de UPs en distress puede suponer una gran oportunidad para adquisiciones estratégicas, aunque es crucial entender el marco regulatorio y evaluar los riesgos. Las empresas suelen estar más dañadas de lo que parece a primera vista y el éxito en este proceso depende de la empatía, comprender la situación del objetivo y estar atento a las oportunidades. Una comprensión clara de la causa de esta situación de crisis es crucial para el éxito de la operación. Las causas más comunes son: la gestión, endeudamiento incontrolable sobrevenido, operaciones fallidas o un exceso de apalancamiento que no se puede afrontar con la generación de liquidez. La operación será atractiva no solo por la reducción de deuda, sino principalmente por adquirir una unidad de negocio que puede funcionar a pesar de las circunstancias adversas.

Parafraseando a Winston Churchill "El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse". Tomemos la frase así, pero pensemos que lo que él describía como ir de fracaso en fracaso no era otra cosa que avanzar, aprender y corregir.

Entender lo que ha pasado y saber implantar los cambios que proceden mitigando el efecto de los errores cometidos anteriormente, es lo que nos permitirá dar la vuelta al negocio y coger lo bueno de él, potenciándolo y consiguiendo que sea sano y sostenible. En definitiva, no equivocarse en el diagnóstico, actuar rápido y aplicar el método de las 3G: gestión, gestión y gestión.

Ahora, más que nunca, la preparación es la clave del éxito.

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