Opinión

Sánchez, tentado a acatar la presión de Sumar contra los saudíes

Pedro Sánchez, presidente en funciones del Gobierno de España

El actual Gobierno español evitará la confrontación con Sumar cuando más necesita a su socio y, por lo pronto, frenará en todo lo posible las ambiciones de Saudi Telecom Company (STC) de superar el 4,9% del capital de Telefónica. Ante el inesperado foco de tensión política, el actual Ejecutivo se inclina en sus círculos privados a impedir que el operador extranjero pueda convertir en títulos con pleno derecho el 5% de las acciones en derivados que también atesora desde el pasado martes. Según ha podido saber elEconomista.es, Pedro Sánchez mantiene una posición más o menos expectante en cuanto a la ofensiva de STC en la teleco española, pero no es el caso de sus socios de Sumar. Frente al mensaje inicialmente cauteloso de Nadia Calviño, vicepresidenta primera del Gobierno, inclinada a analizar todas las consecuencias de la operación y su posible impacto en una empresa con intereses estratégicos en el país, desde las filas de Yolanda Díaz enarbolan un rechazo a STC sin fisuras. De hecho, si fuera por Sumar y, en el caso de que prosperaran sus pactos de investidura de Sánchez, Saudi Telecom quedaría anclado en el 4,9% actual sin posibilidad de crecer al 9,9%, como es intención del grupo que lidera Mohammed K. A. Al Faisal, y sin representación en el consejo de Telefónica.

Los mecanismos legales para cortar las alas a STC no hay que crearlos, sino que están decretados desde el pasado julio a través del "Régimen de autorización previa para inversiones exteriores en España en actividades directamente relacionadas con la Defensa Nacional". En ese texto, se pretende salvaguardar los intereses e independencia estratégica del país de forma que la participación extranjera no alcance el 5%, y sin permitir que el inversor foráneo pueda formar parte, directa o indirectamente, del consejo de la compañía española con contratos con el Ministerio de Defensa.

Otros países europeos disponen de presencia en el capital de sus telecos de bandera, próxima a un tercio del accionariado, como Francia en Orange y Alemania en Deutsche Telekom, con posibilidad de vetar operaciones que considere perjudiciales para el país, a través de un acción de oro más o menos encubierta en Europa. Esta opción de veto no se necesita activar en la belga Belgacom, la noruega Telenor y la suiza Swisscom, ya que el capital público supera la mayoría.

Frenará en todo lo posible la ambición de STC de superar el 4,9% en el capital de Telefónica

El pasado miércoles, la líder de Podemos y ministra de Derechos Sociales en funciones, Ione Belarra, dejó claro que "el control público de empresas estratégicas es una urgencia desde el punto de vista democrático y de la seguridad". De esa forma, la ministra animó a la sociedad de Participaciones Industriales (SEPI) de lograr una participación pública del 10 por ciento en Telefónica en los próximos años para liderar la digitalización".

José Manuel Álvarez, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, ha indicado que el Gobierno no tiene prevista ninguna reunión bilateral con Arabia Saudí para tratar la entrada de la STC en Telefónica, a la vez que confirma que el Ejecutivo "velará siempre por los intereses estratégicos de las empresas españolas".

Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, no se pronuncia abiertamente sobre la conveniencia o no para el país de que STC irrumpa en Telefónica por encima del 5%, sino que carga contra Sánchez al reprocharle que "no se entera de lo que pasa en las empresas estratégicas españolas", según ha manifestado en una entrevista con Antena 3, donde también recordó episodios parecidos como el traslado de la sede social de Ferrovial a los Países Bajos. Feijóo reconoció a los medios que mantuvo contacto por mensaje con el presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, a quien le trasladó que la multinacional de las telecomunicaciones "es una gran empresa para España, una empresa estratégica para los intereses nacionales" para desear "que se aclare este tipo de inversión y que eso vaya en beneficio de la compañía española, con la esperanza de que la mayoría del capital siga siendo español y que siga siendo una empresa estratégica en materia de telecomunicaciones y uno de los grandes operadores mundiales".

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