Opinión

El sector inmobiliario debe adaptarse al entorno actual para sobrevivir

Foto: iStock

En la era digital en la que vivimos, la tecnología, la disrupción y la innovación desempeñan un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo de la economía y las empresas. La velocidad a la que avanzan estos aspectos ha transformado la forma en que hacemos negocios y ha abierto nuevas oportunidades para aquellos dispuestos a abrazar el cambio. En este contexto, la tecnología, la disrupción y la innovación se han convertido en elementos impulsores del crecimiento económico y empresarial en la industria del real estate, mientras sus beneficios y las posibles formas de aplicarlos para obtener ventajas competitivas se han multiplicado.

Para aprovechar al máximo estos tres aspectos clave, las empresas del sector inmobiliario deben adoptar una mentalidad abierta al cambio de paradigma que vivimos y flexibilizar sus modelos de negocio. Algunas de las estrategias que incluyen el construir una cultura corporativa que fomente la innovación pasan por establecer un ambiente que valore la creatividad, el pensamiento crítico y el espíritu emprendedor dentro de la organización, estar atentos a las tendencias tecnológicas emergentes, así como impulsar la colaboración estratégica entre empresas del sector.

En este sentido, las industrias del Proptech y el Fintech son fundamentales en la actual coyuntura económica y en los desafíos que el sector real estate tiene en su futuro inmediato. Y es que los sectores inmobiliario y tecnológico tienen un gran peso en la economía española, pues en estos momentos ya representan nada menos que el 30% del PIB nacional, un 20% el sector inmobiliario y un 10% el tecnológico. Es decir, juegan un papel clave para que la salida de la crisis se produzca en unas condiciones y plazos adecuados.

Las empresas del sector son cada día más importantes para que las familias puedan acceder al mercado de la vivienda

En estos momentos, el vaivén legislativo, el encarecimiento de la vida y de la financiación y la falta de oferta configuran un entorno económico que no favorece al crecimiento del sector inmobiliario. La transformación digital de la industria inmobiliaria será fundamental para dar a oferta y demanda lo que necesita en estos momentos. Y es por eso por lo que las empresas del sector son cada día más importantes para que las familias puedan acceder al mercado de la vivienda de una forma segura, rápida y transparente, alejada del caos jurídico que se ha instalado en el país.

El Proptech tuvo su gran auge a partir de 2018 y en este 2023 ha alcanzado su madurez definitiva como industria. El ecosistema en España ha ido adquiriendo fuerza con la creciente digitalización del sector y demandas del consumidor. En estos momentos, según la última edición del Mapa Proptech del mes de julio, elaborado por el colectivo API (Agentes de la Propiedad Inmobiliaria) de Catalunya, ya son 580 las empresas dedicadas a este segmento en España.

Ahora, el crecimiento del sector tecnológico inmobiliario es la llave para la salida de la crisis, tanto por la aportación del mercado de la vivienda al PIB nacional como porque permitirá desencallar muchas operaciones inmobiliarias que ahora mismo están paralizadas por la situación económica y legislativa. Además, la inversión en este cambio de paradigma y de modelo de negocio de las empresas del sector otorgará mucha seguridad tanto a los propietarios de inmuebles como a los compradores o arrendatarios a la hora de tomar decisiones y cerrar transacciones.

Algunas de las tendencias que ya se están viendo y se espera que sigan creciendo son la utilización de nuevas tecnologías para conseguir una optimización energética de los edificios, la mejora de la experiencia del usuario (implantación de omnicanal, apps integradas, visualización virtual de los activos…) y el proceso de venta de activos en un corto plazo de tiempo. Las tecnologías más usadas en todos los ámbitos dentro del sector inmobiliario son el big data, el Internet Of Things (IoT), peer to peer, blockchain y realidad virtual y aumentada.

Mientras, el Fintech está evolucionando hacia el Proptech con nuevos mecanismos de financiación de desarrollos inmobiliarios e inversiones. El crowdfunding inmobiliario hace que las transacciones de propiedades inmobiliarias sean más fáciles y asequibles y facilita la entrada en el mercado inmobiliario del inversor minorista. Es decir, consigue democratizar la inversión en vivienda porque evoluciona hacia una inversión colectiva y consigue que los activos inmobiliarios estén al alcance de todos. Otro de los beneficios de esta nueva financiación es la posibilidad de diversificar las inversiones y reducir el riesgo de error ya que las inversiones se hacen a través de expertos en el sector.

En conclusión, la tecnología, la disrupción y la innovación son fuerzas poderosas que moldean el futuro de la economía y las empresas de sector inmobiliario. Aquellas organizaciones que acepten el cambio tendrán la oportunidad de liderar la industria y lograr un crecimiento sostenible. Es crucial que las empresas reconozcan la importancia de invertir en tecnología y fomentar una cultura de innovación para ser competitivas en un mundo cada vez más digital. El futuro pertenece a aquellos que abracen estos conceptos y se atrevan a cambiar el status quo.

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