Opinión

No es magia, son tus impuestos (III)

  • Sánchez promete gastos por más de 10.000 millones para comprar el voto de los jóvenes
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. EP

Recurro por tercera vez, y todo apunta que no será la última, a este eslogan publicitario del Ministerio de Hacienda para comentar la tómbola en que Pedro Sánchez ha convertido el Consejo de Ministros en su estrategia, carente de los más elementales escrúpulos democráticos, para intentar dar la vuelta a las encuestas con promesas de viviendas, avales hipotecarios, mejora de la formación profesional o con el llamado bono interrail.

Promesas a largo plazo la mayoría, que no realidades, que nacen ya con un grave defecto de salida: la absoluta falta de credibilidad del presidente del Gobierno. Y compromisos quiméricos que de llevarse a cabo supondrían un aumento de gasto de más de 10.000 millones de euros con los que Sánchez y su troupe buscan comprar el voto joven en un país que lidera la tasa de paro juvenil de la UE, con el 30% de sus jóvenes en situación de desempleo, y a los que intentan atraer con cantos de sirena ante su incapacidad para ofrecerles un puesto de trabajo. 

Sólo en ofertas inmobiliarias?Sánchez ha comprometido ya 4.760 millones de euros en el último mes, de los que la mayor parte, 4.000 millones corresponden a los avales del ICO para financiar 43.000 viviendas de alquiler. Avales que se añaden a los anunciados de hasta el 20% de la hipoteca para menores de 35 años, que todavía no están cuantificados pero que, al igual que ocurre con los anteriores, obvian un hecho fundamental, que estos avales del ICO son para créditos que hay que devolver, que los gestionan los bancos, que son quienes imponen sus condiciones para el importe del crédito no cubierto por el aval y que, en la mayoría de los casos, exigen para su concesión la cobertura de un seguro con la entidad financiera y que aumenta el coste final de la operación. 

También ha ofertado Sánchez 500 millones para pagar los terrenos del ministerio de Defensa en los que, dice, quiere construir otras 20.000 viviendas de alquiler social. Añadir a ello otros 200 millones que cuesta financiar el 50% del Interrail europeo para menores de 30 años. Los 1.307 millones para la Formación Profesional, o los 560 millones para enseñanzas de robótica en la educación pública. Y eso, sin añadir las ayudas económicas para agricultores y ganaderos contra la sequía después de cinco años sin acordarse de ellos ni saber que existen. 

Y, ¿cómo se paga todo esto?, se preguntarán ustedes. Pues, muy fácil, como pregona el Ministerio de Hacienda "no es magia, son tus impuestos". Por eso no deflactan la tarifa del IRPF en función de la inflación o bajan el IVA para productos básicos como la carne o el pescado o suben las cotizaciones a la Seguridad Social que son un impuesto al empleo que pagan las empresas y los trabajadores, o se inventan impuestos ideológicos a los bancos y a las eléctricas que luego pagamos todos porque lo repercuten en la factura o en las comisiones. 

Pero no sólo pagamos nosotros estos derroches electoralistas del sanchismo gobernante. También pagamos el millón de euros que Sánchez ha regalado al presidente bananero de Colombia, Gustavo Petro, después humillarse ante los insultos a España que este antiguo militante de la guerrilla urbana –militó en el M-19– dedicó a España y la colonización de América Latina. Claro que, qué se puede esperar de un presidente de Gobierno que blanquea y tiene como socio parlamentario preferente a un partido, EH Bildu, que lleva en sus listas electorales del País Vasco y Navarra a 44 terroristas de ETA condenados, 7 de ellos con delitos de sangre. El mismo Sánchez que negó en reiteradamente que pactaría con los filoetarras ante los que ahora agacha la cabeza. 

Rememorando las palabras que le dirigió a Patxi López la madre de Joseba Pagaza, socialista asesinado por los pistoleros, Pedro, "haréis y diréis cosas que nos helarán la sangre".

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