Opinión

La solidez financiera que Repsol muestra

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Los analistas prevén que Repsol termine el presente ejercicio con una posición de caja neta de unos 300 millones, tras cerrar el pasado 2022 con una deuda de 1.700 millones. Una estimación para nada descabellada al estar argumentada en el beneficio histórico de la petrolera el pasado año, que superó por primera vez las cifras de 2010 cuando aún contaba con YPF, y en sus buenas perspectivas de negocio. Un crecimiento que además se verá impulsado por la ausencia de pasivo, que aumenta el potencial de Repsol para invertir y para cumplir su hoja de ruta y elevar el dividendo de 0,65 euros hasta 1 euro por acción en 2025. Unas estimaciones que, en definitiva, reflejan la solidez financiera que Repsol muestra gracias a su buena gestión.

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