Opinión

El populismo tributario de Sánchez

Los impuestos temporales a la banca y a las energéticas despojarán a estos sectores de parte de su beneficio

El Gobierno anunció "sorpresas" para el Debate sobre el Estado de la Nación y las ha habido, pero para mal. Si no que se lo digan a los bancos que en la sesión de ayer sufrieron caídas del 6% en bolsa.

Algo comprensible si se tiene en cuenta que el impuesto temporal a las grandes entidades financieras con el peregrino argumento de que ya se están beneficiando de la subida de tipos, retraerá en torno al 8% de sus beneficios anuales en los dos próximos años. Como ya se preveía, las energéticas tendrán su correspondiente "recargo fiscal", también por sus supuestos "beneficios caídos del cielo", lo que las llevará a perder un 16% de sus ganancias. Con ello, el Ejecutivo espera recaudar 7.000 millones en dos años, una cifra que no servirá para arreglar la economía y que palidece ante los 30.000 millones que el propio Gobierno reconoce que ya se ha gastado con sus inútiles medidas anti-crisis. Queda así claro que el verdadero fin del Ejecutivo con estos gravámenes es señalar a la gran empresa como la gran beneficiada de la inflación récord, que medidas como topar el gas son incapaces de corregir. De hecho, la propia vicepresidenta Yolanda Díaz aboga por extender este tipo de impuestos a todas las empresas del Ibex. Un discurso extremista que el ala socialista del Gobierno ya ha comprado al verse acorralado por la crisis económica y por los negativos sondeos electorales.

Los impuestos temporales a la banca y a las energéticas despojarán a estos sectores de parte de su beneficio

Este populismo tributario de Moncloa va contra la libertad del mercado al condenar a las empresas, y a sus accionistas, por el mero hecho de ganar dinero. Se crea así una imagen de Gobierno de izquierdas radical que ahuyentará las necesarias inversiones internacionales que España precisa para salir de la crisis.

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