Opinión

Pensamiento crítico: la segunda competencia imprescindible en la 4ª Revolución Industrial

El pensamiento crítico es la segunda habilidad más importante para salir adelante en la cuarta revolución industrial, según el World Economic Forum. En el mundo trepidante y superficial del contenido en snack y la actualidad efímera, surge inevitablemente una pregunta, y es si la capacidad del ser humano de valorar la información que le llega está disminuyendo.

Un ejemplo claro son los millones de citas de personajes célebres que se comparten a diario, muchas de las cuales son atribuciones incorrectas que, sin embargo, se toman como ciertas. Otro ejemplo es el mucho más dramático fenómeno de la post-verdad, que propaga a diario miles de noticias falsas sin que muchas personas se percaten de ello.

Hay derivaciones de este efecto hasta en las modernas técnicas que se usan para generar nuevas ideas y proyectos en las organizaciones, y ya hay quien piensa que el problema de muchas sesiones de design thinking es precisamente la falta de crítica sobre las ideas que se generan y que, debido a ello, los resultados finales no son buenos.

La habilidad para evaluar ideas es una capacidad necesaria en el mundo en general y en el terreno de las organizaciones en particular. En esta línea, un informe estima que la proporción de puestos de trabajo que demandan la capacidad de pensar de manera crítica ha aumentado nada menos que un 158%.

La gran pregunta que subyace a esta necesidad no es tanto cómo encontrar personas con pensamiento crítico, sino más bien cómo generarlo. Sobre todo, en un momento en que la facilidad de proyectar el propio pensamiento hacia las redes sociales parece ocultar el hecho de que hay una gran diferencia entre opinión y criterio. Y también porque para valorar información de manera crítica y correcta, no solo hace falta un conocimiento válido y estructurado sobre la materia en cuestión, sino también una serie de habilidades complementarias como son recoger y evaluar la evidencia disponible, cuestionar asunciones o identificar sesgos.

Con todo, una de las tareas más difíciles es saber cuándo aplicar el pensamiento crítico, sobre todo en los procesos creativos. Es sabido desde hace tiempo que para que el flujo de pensamiento genere la suficiente abundancia como para que surjan buenas ideas es preciso suspender el juicio sobre ellas. Por ejemplo, en una sesión clásica de brainstorming se trata de ir verbalizando ocurrencias una tras otra sin opinar sobre ellas, pues se sabe que el enjuiciamiento detiene el proceso creativo. Algo parecido pasa en muchas sesiones de design thinking, en las que el grupo va formulando sus ideas para dar forma a un proyecto, proceso o producto. De igual manera, en las iniciativas de diverso tipo que existen en algunas empresas para recoger ideas nuevas, lo que muchas veces se espera es recopilar el máximo número ellas para filtrarlas después.

En resumen, siendo la capacidad de pensar de manera crítica una competencia cada vez más necesaria, su incorporación en el mundo de las organizaciones pasa por dos dificultades relevantes, como son los retos que supone generarla y la habilidad para determinar cuándo utilizarla. Ninguno de los dos parece trivial.

Nota: este artículo está basado en el informe del World Economic Forum "The 10 skills you need to thrive in the Fourth Industrial Revolution"

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