Opinión

Batalla con un alto coste para ACS

Florentino Pérez, presidente de ACS

La oferta que ACS baraja para comprar Atlantia abre un nuevo capítulo en una batalla que comenzó hace 15 años. Fue entonces cuando Abertis (con ACS en su capital) estuvo cerca de hacerse con la entonces llamada Autostrade, pero el Gobierno italiano vetó la operación.

 Ya en 2018, la concesionaria italiana y ACS libraron una guerra de opas por Abertis pero finalmente llegaron a un acuerdo para repartirse la firma por 18.300 millones. Todo indica que el nuevo intento del presidente de ACS, Florentino Pérez, de forma conjunta con GIP y Brookfield por adquirir las actividades de autopistas de Atlantia también será complejo. No en vano, los Benetton (propietarios del 33,1% de Atlantia) ya han rechazado la opción de ACS y negocian con la gestora Blackstone una oferta alternativa. Esta previsible nueva batalla de opas encarecerá la transacción. De hecho, en solo dos días Atlantia sube en bolsa un 10,2%% hasta alcanzar una capitalización de 16.763 millones, que supera en un 7% su precio objetivo. Sin duda, el interés de ACS en las autopistas de Atlantia, de las que el grueso corresponden a Abertis, tiene lógica empresarial. Vaya por delante que ACS tiene una posición saneada tras la venta de su división industrial a Vinchi por casi 5.000 millones. Además, basar su crecimiento futuro en un negocio más predecible que la construcción, como son las concesiones de transporte, es positivo.

El rechazo de la familia Benetton a la oferta de la española por Atlantia pone en jaque la alianza en el capital de Abertis

Pero para ello deberá pagar un alto precio y asumir una deuda que rebasa los 30.000 millones, lo que abre la puerta a que las agencias de calificación, que siempre han perseguido a ACS, ataquen su grado de inversión. Por si fuera poco, el enfrentamiento con los Benetton amenaza la continuidad de la positiva alianza de Atlantia y ACS en Abertis.

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