Opinión

El banco del mañana, quizás no sea la entidad financiera tradicional

¿Desaparecerán las sucursales bancarias en el futuro?

Con la llegada de nuevos actores al mercado financiero, los viejos modelos de la banca tradicional empiezan a quedarse obsoletos. La evolución tecnológica ha logrado derribar el muro que durante décadas ha separado a las entidades financieras de las empresas pertenecientes a cualquier otro sector productivo. Avanzamos hacia una nueva era financiera, donde los servicios financieros se encuentran plenamente integrados en la vida diaria. Es lo que se conoce como "finanzas integradas".

Este modelo permite que compañías de todo tipo incorporen productos financieros en su oferta de negocio, consiguiendo ofrecer un valor añadido a sus clientes. Esto nos permite imaginar un nuevo paradigma completamente distinto al actual; gracias al cual mañana, posiblemente, el banco no sea un banco. Para entender este futuro, debemos repasar primero la historia que nos ha conducido hasta él.

A lo largo de los últimos 30 años es posible dividir el comportamiento de las compañías financieras en tres etapas.

1. El tiempo de los cajeros, las sucursales y los asesores. Largas colas en las oficinas para realizar las transacciones más simples; montones de papeleo y desplazamientos para solicitar operaciones que hoy día resolvemos con nuestro teléfono móvil. En definitiva, el usuario tenía un papel completamente pasivo, y disponía de poca información. Perdía mucho tiempo esperando a ser atendido y encontraba serias dificultades cuando buscaba acceder a servicios más complicados, como solicitar financiación o asesoramiento. Mientras tanto, la alta regulación a la que estaba sometida el mercado bancario impedía la entrada de nuevos actores; por lo que las entidades del momento se centraron en priorizar un negocio que perpetuaba lo existente frente a innovar en nuevos procedimientos.

2. El surgimiento de los primeros bancos online. La digitalización y la adopción masiva del smartphone produjo un cambio notable en el mercado. Surgieron los primeros bancos online que permitieron realizar transacciones de forma más rápida, sencilla y sin necesidad de desplazamientos.

Aparecieron, además, los neobancos, un nuevo tipo de compañía financiera que situó en su estrategia de negocio el diseño y la experiencia de usuario. Gracias a un modelo de infraestructura en la nube, lograron reducir los costes de adquisición de clientes, y conseguir una ventaja diferencial frente a sus competidores más tradicionales.

Paralelamente, la llegada de la banca abierta, habilitada por la Segunda Directiva de Servicios de Pago (PSD2), propició la creación de nuevas fintech, como Finanzguru, Trustly y Numbrs.

3/ La idea de la banca contextual: servicios financieros adaptados a las nuevas necesidades. La banca contextual, o las finanzas integradas, lleva el concepto de banca abierta un paso más allá. Consiste en integrar los servicios financieros directamente en los productos de compañías no financieras.

Esta tendencia se encuentra todavía en una etapa muy incipiente; aunque cada vez más compañías, sobre todo las más grandes como Amazon, Apple o Uber, están comprendiendo las oportunidades de crecimiento que ésta conlleva. Bain Capital Ventures estima que, en los próximos diez años, la banca contextual generará en EEUU ganancias por valor de 36 millones de millones.

El BaaS, el pilar tecnológico detrás de esta tendencia

La Banca como Servicio (BaaS) es el sector tecnológico que lidera la tendencia de las finanzas integradas. Se trata de compañías que permiten que otras empresas puedan incluir servicios financieros, como tarjetas de débito, préstamos o servicios de pago, en sus propios portfolios de productos. Y todo ello, sin necesidad de poseer licencia bancaria.

Estos proveedores, cuyos productos se basan ??en APIs, permiten a las compañías integrar estos productos directamente en su sitio web o aplicación. Los primeros realizan todos los procesos regulados en segundo plano, incluido el procesamiento de pagos; monitoreo contra el blanqueo de dinero (AML); administración de cuentas; originación de préstamos; e informes regulatorios. La relación con el cliente final es exclusiva de la empresa que incorpora las soluciones financieras. Es decir, las marcas pueden ofrecer servicios de banca digital con su propia imagen, y delegar el riesgo de cumplimiento, los requisitos de capital y los gastos generales técnicos en su partner de BaaS.

Un escenario completamente nuevo, capaz de agilizar la economía de consumo gracias a la democratización de las finanzas. Soluciones más accesibles para las personas, y más cómodas para las empresas, que van a transformar radicalmente las formas de relación entre ambas. Quizá, pronto, cuando compremos en un comercio, lo haremos con su propia tarjeta de crédito; y, si queremos amueblar nuestro nuevo apartamento, el préstamo nos lo ofrecerá la tienda de muebles ubicada dos calles más abajo.

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