Opinión

Una recuperación a medio gas

Nadia Calviño, vicepresidenta primera del Gobierno

El cuestionamiento de las previsiones macroeconómicas del Gobierno, aquéllas que sirven de base para los Presupuestos de 2022, crece de modo constante. Ahora son Funcas y los expertos de Freemarket los que limitan el avance del PIB en este año al entorno del 5%, frente al 6,5% que pronostica el Ejecutivo, y ven por tanto inalcanzable el crecimiento del 7% que Moncloa atribuye al próximo ejercicio.

 No son casos aislados. Anteriormente, el Banco de España anticipó una rebaja "sustancial" de sus cálculos sobre el crecimiento, ante un avance económico incapaz de cumplir las expectativas ya desde el segundo trimestre de este año, como demostró el INE al aplicar un fuerte recorte a sus datos provisionales sobre ese periodo. Un análisis superficial restaría aún importancia a este persistente empeoramiento de las previsiones, ya que unos crecimientos anuales del PIB del 5% continuarán siendo muy abultados. Conviene, sin embargo, adoptar una perspectiva más amplia para tomar conciencia del preocupante comportamiento de la reactivación. Lo que Moncloa esperaba de ese proceso se representa gráficamente con una V, es decir, un rápido y sostenido avance del PIB tras dejar atrás la recesión de 2020.

Lejos de representar un 'V', la reactivación se parece más a un mero rebote en 2021 abocado a una rápida desaceleración

La realidad, por el contrario, guarda más parecido con un mero rebote, más débil de lo previsto, en 2021 cuya desaceleración empezará en 2022 y se intensificará hasta situar el crecimiento en el entorno del 2% en un año tan cercano como 2023 (según pronosticó el Banco de España el pasado verano). Lejos de poder darse por superada la crisis, todo apunta a una recuperación a medio gas, con riesgo de verse aún más debilitada por los problemas que plantean los altos precios de la energía y de las materias primas.

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