Opinión

El S&P 500 avanza, pero no ahuyenta la volatilidad

  • La opinión de John Plassard, especialista en inversión de Mirabaud
Madrid

El Nasdaq alcanza su enésimo récord en 2021; el S&P 500, también... Estas marcas parecen ya tan naturales que hemos dejado de contarlas. La mayoría de los inversores pueden odiar el rally de 2021, pero eso no ha detenido el continuo aumento de los mercados.

Hasta la noche previa a escribir este artículo, el S&P 500 logró un incremento de más del 20% desde principios de 2021, un 18,4% más que el rendimiento del año pasado. Además, su mayor reducción de máximo a mínimo fue de solo el 4%, cuando en 2020 perdió un 34% en pocas semanas por la crisis del Covid-19.

El de 2021 también ha sido un incremento más "saludable" que en 2020, porque el mercado ha sido apoyado por varios sectores y no solo por los gigantes tecnológicos. Las finanzas han aumentado, por delante de los servicios inmobiliarios y de comunicaciones. La tecnología ocupa el quinto lugar en términos de desempeño entre los 11 sectores del S&P 500. En 2020, el sector energético perdió casi un 18%, mientras que este año la menor ganancia es de casi el 7% para los productos básicos de consumo. Lo cual, admitamos, no es catastrófico.

El 70% de las empresas del S&P 500 ha subido al menos un 10% durante el año

Más interesante aún, el peso de los Faangm (Facebook, Amazon, Apple, Netflix, Google -Alphabet- y Microsoft) en el S&P 500 incluso ha comenzado a estabilizarse en 2021. El 70% de las empresas del S&P 500 ha subido al menos un 10% durante el año, con Moderna a la cabeza con ganancias de más del 250%.

¿Pueden los índices subir aún más? No es descabellado pensarlo. Un aumento del 20% para el S&P 500 durante 12 meses no es extraordinario. De hecho, el mercado de valores de Estados Unidos ha crecido un 20% o más en 34 de los últimos 95 años (36% del tiempo) y ha disminuido 25 veces (26% del tiempo) en esos 95 años. Históricamente son, pues, mayores las probabilidades de experimentar una ganancia del 20% en un año determinado en el mercado de valores estadounidense que una pérdida.

También conviene desconfiar de las comparaciones que seguramente proliferarán en los próximos meses. Cada vez hay más analistas haciendo comparaciones de contexto con 1987, pero las circunstancias entonces eran totalmente diferentes (duplicación del endeudamiento general desde fines de la década de los 70 con enorme afluencia de liquidez; fluctuaciones brutales del dólar a mediados de los 80 en el sistema de cambio flexible; el mecanismo de seguro para la cartera, muy popular en ese momento, destinado a reducir el riesgo y cuyo uso generalizado lo convirtió en un sistema depravado; compra y venta automatizada de acciones, relativamente nueva en ese momento, que acrecentó y aceleró la caída de los precios…).

Hoy el dólar está estable, se han instalado interruptores automáticos y los bancos centrales han eliminado por completo el riesgo sistémico. Pero para que los índices sigan subiendo se deben evitar principalmente dos riesgos a corto plazo: la evolución de nuevas variantes del coronavirus (muy a tener en cuenta la situación en los países emergentes) y un error de política monetaria de la Fed: perder el control de la inflación es la peor situación posible para un banco central.

De hecho, es mejor estar por delante que por detrás en el ciclo monetario. En otras palabras, anunciar el inicio de una disminución en las compras de activos justo antes de que se cumplan los mandatos de la Fed (u otro banco central) es menos dañino que desencadenar una reducción gradual justo después de que los mandatos se cumplen. El ritmo de la futura normalización monetaria estadounidense será la verdadera clave de la dirección de los mercados en los próximos meses.

La progresión continua de los índices dependerá, así, de varios factores, pero especialmente de los impactos económicos de la propagación de las variantes de Covid-19 y del ritmo de reducción de las compras de activos por parte de la Fed.

El S&P 500 ha superado mi objetivo de 4.500. Es probable que el banco central estadounidense adopte una postura moderada en su próxima reunión del 21 y 22 de septiembre, lo que podría impulsar al índice estadounidense a 4.800 puntos antes de fin de año. Sin embargo, la volatilidad podría reaparecer, así como el debate sobre el futuro del Pandemic Emergency Purchase Programme (PEPP) del BCE en Europa.

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