Opinión

Seria amenaza para la recuperación

La subida de la energía dispara la inflación

Era inevitable que los constantes máximos que el precio mayorista de la electricidad registró en agosto (y que hoy volverán a batirse) se trasladaran al IPC y así ha ocurrido. El indicador adelantado de inflación se situó este mes en nuestro país en el 3,3%, su mayor tasa interanual en casi una década.

Y aún más preocupantes son las expectativas de que rebasará esa marca en los próximos meses por culpa, una vez más de la energía. Todo apunta a que los precios del gas seguirán en máximos, a medida que la demanda aumente con la llegada del otoño, mientras la transición ecológica acelerada en la que se embarcó la UE seguirá encareciendo los derechos de emisiones de CO2. A ello se suman, a más corto plazo, los efectos del huracán Ida que ya obligó a parar el 96% del bombeo de hidrocarburos en el Golfo de México. Como demostró la Fed la semana pasada, los bancos centrales actuarán de modo gradual ante esta alza generalizada de la inflación para evitar mayores daños económicos. Sin embargo, es evidente que ese fenómeno ya causa perjuicios de primer orden a hogares y empresas. En el caso español, los gastos en suministros como la luz ya absorben el 5% de los ingresos de las familias. Se trata, además, de un desembolso que no pueden evitar ya que afecta a un abastecimiento básico para ellas.

Los altos costes energéticos, irrenunciables para empresas y familias, ya ponen en apuros a esos actores económicos

En la misma situación se encuentran las empresas, en un momento especialmente delicado ya que afrontan subidas de costes también en otros capítulos, los laborales en particular. Esta última tendencia, además, se agravará, con medidas tan equivocadas como volver a subir este otoño el Salario Mínimo. El cierre de 2021 se plantea así como un momento económico lleno de dudas capaz de poner en apuros la recuperación.

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